Sus objetivos estaban trazado para dimensiones estratosféricas, fuera de este mundo. La historia de Diana Trujillo Pomerantz bien podría estar escrita en un best seller o filmada en un gran proyecto de Hollywood.

Según un reporte de Iván Sandoval, de Metro Puerto Rico, la colombiana llegó a Estados Unidos cuando apenas tenía 17 años. En su bolsa cargaba muchas ilusiones y sólo 300 dólares.

Tuvo que trabajar limpiando casas y en una panadería, pero siempre con la meta de algún día pertenecer a la Administración Nacional de la Aeronaútica y el Espacio (NASA), algo que consiguió con mucho esfuerzo, perseverancia y sin temores.

Trujillo Pomerantz, oriunda de Cali, ahora a sus 40 años es una de las más brillantes integrantes del equipo de científicos de la NASA que diagramaron la misión a Marte 2020.

En la actualidad ya es una de las mujeres más reconocidas dentro de la organización, pero su vida no siempre fue sencilla. Tuvo que luchar para conseguir el puesto que ahora ocupa.

TRABAJÓ COMO EMPLEADA DOMÉSTICA

En sus primeros años en el país de las barras y las estrellas combinaba sus trabajos como empleada doméstica, mientras estudiaba Ciencias del Espacio en el Community College, en Miami Dade, para luego ir a la Universidad de Florida, donde ganó una beca para la carrera de Mecánica Aeroespacial y Biomédica.

Uno de sus profesores la alentó e impulsó para hacer una pasantía en la NASA, donde se convirtió en la primera migrante latina en colaborar con ese programa, en 2007.

“Me vine sola, no sabía inglés, tenía como 300 dólares a lo mucho en el bolsillo. No sabía cuánto me iba alcanzar, no conocía a nadie”, dijo en una entrevista con la agencia EFE, al recordar su llegada a Estados Unidos.

“Mi sueño de trabajar para la NASA sin saber inglés sonaba muy ridículo y fuera de lugar, pero lo mantuve y ahora estoy trabajando en mi segunda misión”, comparte la colombiana, que tiene un puesto clave en el diseño del programa Curiosity, cuyo objetivo apunta a descubrir rastros de vida en Marte.