Una aceleración del coronavirus en Venezuela, escenario altamente probable ante el colapso del sistema de salud, podría propiciar un nuevo éxodo en los próximos meses, con millones de venezolanos tratando de ingresar a países vecinos para escapar la pandemia, la hambruna y un ambiente generalizado de caos y de violencia, advierte un informe del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.

Así lo reportó un trabajo periodístico de El Nuevo Herald, divulgado en Miami esta semana.

“Separado de soluciones políticas u otros mecanismos para disminuir las crecientes presiones de sus crisis económica, política, sanitaria y de seguridad… el país está posicionado para sumergirse en la violencia y el caos,” resaltó el estudio del centro de investigación perteneciente a la Universidad de Georgetown.

“Enfrentando la triple amenaza de una enfermedad desenfrenada, de violencia y de ausencia de alimentos y de los productos más básicos, millones de venezolanos que aún no han abandonado el país podrían tratar de escapar a través de cruces fronterizos remotos o emprendiendo traicioneras travesías a través del Caribe”, señaló el informe, elaborado por Evan Ellis, profesor de Investigación de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos del U.S. Army War College.

Los problemas actuales del país petrolero están siendo agravados por el cierre de las fronteras como efecto del coronavirus, lo que impide el libre flujo de comercio y de personas.

Venezuela es un país que ha perdido la capacidad de producir su propia comida en el marco de una economía en condiciones de total colapso y el cierre de sus fronteras está acentuando las condiciones de hambruna.

El estudio también advirtió que un éxodo descontrolado de venezolanos podría convertirse en un nuevo agente de propagación de la pandemia en América Latina, representando una grave amenaza para países como Colombia, Guyana, Brasil y las islas caribeñas que ya enfrentan sus propias dificultades para contener al COVID-19 dentro de sus propias poblaciones.

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El coronavirus tuvo un tarde comienzo en Venezuela en comparación a sus vecinos debido a que el país se encontraba aislado, con pocos vuelos internacionales aterrizando en suelo venezolano, antes de que comenzara la pandemia mundial.

Pero los números se han disparado en los últimos días, y la nación sudamericana reporta actualmente 25,805 casos y 223 muertes.

Esos números, sin embargo, podrían no estar mostrando la realidad del país, advierten los expertos, debido a que el régimen no está realizando un número adecuado de pruebas y realiza un pobre seguimiento del contacto de las personas infectadas.

El informe, que también expresa pesimismo sobre la posibilidad de una transición democrática en Venezuela, advierte que el sistema de salud es casi inexistente en el país, lo que deja a la población en un estado de alta vulnerabilidad frente a la crisis sanitaria.

El que altos funcionarios del régimen hayan contraído la enfermedad —incluyendo al número dos y número tres del chavismo, Diosdado Cabello y Tareck El Asisami, respectivamente— denota que no hay persona exenta del riesgo en el país petrolero.

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El documento señala que una elevada tasa de mortandad provocada por la enfermedad podría llegar a introducir un elemento de alteración en la disciplina dentro de las fuerzas armadas y las agencias de seguridad nacional, pero advierte que la alta jerarquía militar continuará respaldando a Maduro

El control de Maduro, sin embargo, quedará limitado a Caracas, mientras que grupos guerrilleros y organizaciones criminales extienden el control sobre las zonas rurales.

“Aparte de Caracas, Venezuela es menos un país que un edredón retorcido de operaciones criminales aliadas a Maduro debido a que la incompetencia del régimen favorece sus intereses”, señala el estudio distribuido la semana pasada. “En consecuencia, el resultado probable [del periodo de turbulencia] no será un cambio de régimen, sino la mayor fragmentación, junto a la expansión del caos y de la violencia criminal a lo largo del país”.

Las probabilidades de que se produzca un golpe de Estado que libere a los venezolanos del régimen son bajas, señala el informe.

Las instituciones militares venezolanas están penetradas por los servicios de inteligencia cubanos así como el servicio de contrainteligencia militar venezolano que también es controlado por el régimen castrista.

La población venezolana, por su parte, es aterrorizada por los grupos de exterminios controlados por los organismos policiales leales al chavismo al igual que grupos paramilitares, conocidos como colectivos, obedientes al régimen.

“Para empeorar las cosas, la población venezolana no solo está desarmada y depende de la ayuda alimentaria de Maduro (como el programa conocido como CLAP), sino que también está sujeta a la intimidación de las fuerzas de seguridad, colectivos armados y otros matones del régimen, que han asesinado a 1,569 personas en los primeros cinco meses de 2020, según Naciones Unidas”, resaltó el documento.

Por otro lado, las sanciones aplicadas por Estados Unidos y otros países han tenido éxito en reducir sustancialmente los ingresos petroleros de Venezuela, cuyo nivel de producción ha caído a menos de 380,000 barriles por día desde los más de 2 millones en que se encontraba hace unos años

Pero el régimen aún obtiene voluminosos recursos provenientes de sus actividades criminales, principalmente a través del narcotráfico y el contrabando de oro, además de operaciones de extorsión.

Es por ello que “eliminar los ingresos al país de las ventas de petróleo perjudica de manera desproporcionada a la economía legítima, en lugar de a los socios criminales de Maduro”, resaltó el documento.