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El FBI halla evidencias de que el asalto al Capitolio fue preparado de antemano

El FBI ha descubierto evidencias que detallan la coordinación entre grupos de extrema derecha, como Proud Boys y Oath Keepers, de cara al asalto al Capitolio que resultó en cinco personas muertas y una crisis política sin precedentes recientes en Estados Unidos.

Los investigadores federales han podido identificar a los participantes en el ataque gracias a fotografías, transmisiones en directo y videos en redes sociales. Sin embargo, el reto ahora es distinguir entre quiénes participaron en una protesta que terminó por tornarse violenta y quienes organizaron el asalto armado contra la sede del Congreso.

De acuerdo con videos y documentos presentados ante la corte, un grupo de personas, incluyendo miembros del grupo de extrema derecha Proud Boys, se reunieron en el lado oriental del Capitolio alrededor de la una de la tarde, antes de arremeter contra policías que resguardaban una entrada para peatones en esa zona.

Dominic Pezola, de 43 años, y William Pepe, de 31 años, supuestos integrantes de Proud Boys, han sido acusados de conspiración dado que sus acciones muestran “planeación, determinación y coordinación”.

En el sitio TheDonald.win, partidarios de expresidente Donald Trump, quien jaleó e incitó al asalto en un acto político previo, discutieron en términos gráficos la potencial violencia, dijeron fuentes anónimas al citado diario. Un comentario en el sitio llamaba a los partidarios del expresidente a ponerse “violentos”.

“Dejen de llamar esto una marcha, o una manifestación, o una protesta. Vayan listos para la guerra. Obtendremos a nuestro presidente o moriremos”, dijeron.

Las autoridades han presentado cargos contra más de 170 personas por los hechos ocurridos el 6 de enero. Sin embargo, la mayoría han sido por delitos menores, como conducta desordenada y entrada ilegal, según el diario The New York Times.

“Pelear, matar y morir”

Jessica Marie Watkins, veterana del Ejército y dueña de un bar en Ohio, había formado su propio grupo miliciano en 2019. Estaba afiliado al grupo extremista Oath Keepers, que desde noviembre se estaban organizando para una “operación”.

Documentos de la corte muestran que Watkins ordenó a uno de sus reclutas “estar listo para pelear en la inauguración”, mientras que a otro le pidió descargar en su teléfono celular la aplicación Zello, que permite a los dispositivos actuar como walkie-talkies.

Conversaciones obtenidas por el FBI muestran a Watkins diciendo: “Tenemos un buen grupo. Somos entre 30 y 40. Nos mantendremos juntos y nos apegaremos al plan”.

En otra conversación, Watkins advirtió en caso de que Joe Biden se conviertiera en presidente, como sucedió porque así fue elegido democráticamente: “Nuestra forma de vida, como la conocemos, se terminará. Nuestra república se acabará. Entonces es nuestro deber como estadounidenses pelear, matar y morir por nuestros derechos”.

FBI: “hay más de 200 sospechosos identificados en el asalto al Capitolio”

Los investigadores identificaron a más de 200 sospechosos en su investigación del ataque del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos y arrestaron a más de 100 personas, dijo el jueves el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI) Chris Wray, en su primera aparición pública desde el motín, reportada en CNN.

“Sabemos quién es usted si está ahí afuera, y los agentes del FBI vienen a buscarlo”, dijo Wray durante una sesión informativa de seguridad para la toma de posesión de Joe Biden, que se realizó en la sede de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en Washington D.C., con el vicepresidente Mike Pence.

Los comentarios de Wray se producen cuando los investigadores federales están persiguiendo miles de pistas en esfuerzos gemelos para enjuiciar a las personas involucradas en el ataque de la semana pasada al Capitolio de los Estados Unidos y para tratar de prevenir los temidos ataques posteriores en Washington y en todo el país.

El desafío, dicen los funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia, es “sin precedentes” y Wray abordó la dualidad de la situación actual en sus comentarios del jueves, al hablar directamente con aquellos que podrían estar considerando participar en actos violentos en el futuro.

“Mi consejo para las personas que podrían estar dispuestas a seguir los pasos de quienes participaron en el tipo de actividad que vimos la semana pasada es que se queden en casa”, dijo Wray. “Mire lo que está sucediendo ahora con las personas que estuvieron involucradas en el asedio al Capitolio”.

Sin embargo, si bien los funcionarios federales encargados de hacer cumplir la ley han tratado de tranquilizar al público estadounidense en los últimos días, de que están a la altura de la tarea en ambos frentes, sus comentarios públicos también ponen al descubierto la enormidad del desafío que enfrentan, al rastrear las amenazas potenciales no solo para la capital, sino en todo el país.

Seguridad en la toma de posesión

Incluso mientras el FBI y sus socios encargados de hacer cumplir la ley continúan rastreando a los sospechosos del ataque de la semana pasada, la sesión informativa del jueves de Wray ofreció otra indicación de que las autoridades están cada vez más preocupados por más violencia en los próximos días.

En una serie de boletines y llamadas con agencias del orden locales esta semana, las agencias federales de aplicación de la ley emitieron un llamado urgente de asistencia para asegurar la capital de la nación a medida que se acerca la inauguración, y pintaron un cuadro terrible de posibles amenazas hasta el 20 de enero.

Las autoridades de todo el país también están aumentando la seguridad.

En Oklahoma, se les dijo a los miembros de la Cámara que no acudieran al capitolio del estado este fin de semana debido a preocupaciones sobre posibles protestas.

Se han erigido cercas alrededor del capitolio del estado de Arizona “por precaución” y la Guardia Nacional asistirá a la Policía Estatal de Oregon mientras se enfrentan a posibles manifestaciones.

En California, el gobernador Gavin Newsom ha llamado a la Guardia Nacional para que proteja el Capitolio estatal en Sacramento en preparación para el Día de la Inauguración el próximo miércoles. El gobernador firmó una orden general que autoriza el despliegue de 1,000 efectivos de la Guardia Nacional el jueves, mientras se aañaden cercas alrededor del edificio.

El jueves, Wray reiteró que el FBI tiene “confianza” en su preparación y seguridad en torno a la inauguración de la próxima semana.

FBI advierte sobre protestas armadas y ataques a capitolios estatales de cara a posesión de Biden

El FBI advirtió sobre protestas armadas que están planeadas para Washington D.C. y 50 capitales del país, antes y durante la posesión del presidente electo Joe Biden, programada para el próximo 20 de enero. En medio de la incertidumbre, el secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, Chad F. Wolf, renunció este lunes, solo nueve días antes del cambio de Gobierno y cuando se esperaba que ayudara a coordinar la seguridad de una toma de posesión presidencial con las mayores amenazas de violencia.

La posesión presidencial del demócrata Joe Biden se encuentra bajo amenazas de seguridad. El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) informó que detectó planes para “atacar todos los 50 capitolios estatales” y la sede del Congreso en Washington D.C. desde el próximo fin de semana y se extenderían hasta el 20 de enero, día de la juramentación del nuevo mandatario.

“Se están preparando protestas armadas en los capitolios de todos los 50 estados del país desde el 16 de enero hasta el 20, así como en el Capitolio (de Washington D.C.) entre el 17 y el 20 de enero”, afirma una circular interna del FBI a la que tuvo acceso la cadena estadounidense ABC.

Las amenazas se dan a conocer cuando Estados Unidos aún trata de superar los peores disturbios en su historia reciente contra la sede del Legislativo. El hecho calificado por las autoridades como una “insurrección”, incitada por el propio presidente saliente, tiene ahora a Donald Trump al borde de un segundo juicio político. Se le acusa de haber alentado los actos de violencia contra el Legislativo, tras negarse a reconocer la victoria que obtuvo el demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre y que ganó por un amplio margen de 306 frente a 232,  de acuerdo con el conteo del Colegio Electoral.

El asalto al Capitolio, que desafió la certificación de la victoria de Biden obligó a la evacuación de los legisladores y dejó cinco personas muertas. Decenas han sido acusados por la violencia, se han abierto casos por terrorismo doméstico y se esperan cientos de arrestos más en las próximas semanas.

“No tengo miedo de prestar juramento afuera”, dijo Biden en referencia al escenario tradicional para la ceremonia de juramento en los terrenos del edificio del Capitolio. Pero también señaló que es de vital importancia que las personas “que participaron en la sedición y amenazaron la vida de las personas, desfiguraron la propiedad pública y causaron grandes daños” rindan cuentas.

El Pentágono también “está al tanto de más amenazas posibles por parte de potenciales terroristas”, según le dijo el secretario del Ejército, Ryan McCarthy, al congresista Jason Crow en una conversación telefónica cuya transcripción fue divulgada por el legislador demócrata.

La posibilidad de un segundo ataque a las esferas del poder estadounidense crece a medida que avanzan las investigaciones sobre el asalto al Capitolio el 6 de enero.

En foros digitales de extrema derecha hubo conversaciones explícitas sobre cómo irrumpir en la sede del congreso, maniatar a los congresistas y qué armas podrían llevar, lo que sugiere que la agresión pudo haber sido mucho peor.

Según las autoridades, los partidarios de la ultraderecha, como el movimiento Boogaloo, planean nuevas acciones que culminen en una denominada “Marcha del Millón de Milicias” el 20 de enero, por lo que las autoridades de la capital estadounidense piden más seguridad.

La policía de Nashville cree que la fuerte explosión en el centro de la ciudad es un “acto intencionado

La policía de Nashville y el FBI investigan la explosión de un vehículo en el centro histórico de la ciudad del estado sureño de Tennessee, en Estados Unidos, en lo que parece ser un “acto intencionado” en el Día de Navidad.

Tres personas fueron trasladadas al hospital por efectivos de los bomberos pero ninguna de ellas parece estar gravemente herida, informa Reuters.

El Departamento de Policía de Nashville ha escrito en su cuenta de Twitter que “esto [la explosión] parece haber sido un acto intencionado” al tiempo que ha informado del inicio de una investigación junto con el FBI y la ATF, el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos es una agencia federal de seguridad de los EEUU.

“La explosión fue significativa, como pueden ver… el departamento de policía, sus socios federales -el FBI y la ATF- están llevando a cabo una investigación a gran escala“, dijo Don Aaron, portavoz de la policía de Nashville, en el mismo lugar de los hechos aludiendo al daño de los edificios colindantes. “Creemos que la explosión fue un acto intencionado”, insistió.

Por el momento se desconocen los detalles de la explosión, que ha causado importantes daños a varios edificios colindantes y ha dejado una columna de humo muy visible desde otros puntos de la ciudad.

La zona ha sido acordonada por la Policía de Nashville.

El alcalde de la ciudad, John Cooper, dijo a CNN que se mantiene pendiente de la explosión en “una zona antigua e histórica” de Nashville.

Las autoridades de la ciudad se dirigen al lugar donde se produjo la explosión de un vehículo sospechoso alrededor de las 6:30 (hora local) del día de Navidad.

Nashville es la capital del estado estadounidense de Tennessee y es también la capital estadounidense de la música country.

FBI emite alerta por ciberataques a sistema de salud

Delincuentes cibernéticos están lanzando un ataque de ransomware a gran escala en contra del sistema de salud de Estados Unidos, advirtieron agencias federales el miércoles.

Expertos independientes en seguridad afirman que este tipo de ataques, en los que los delincuentes se apoderan del sistema y exigen una recompensa para liberarlo, ya afectaron a cuatro hospitales del país este mes, y podrían impactar a cientos más.

En una alerta conjunta, el FBI y dos agencias federales advirtieron que cuentan con “información creíble de una amenaza cibernética inminente a hospitales y proveedores de servicios médicos”. Aseguran que “grupos criminales” atacan el sector con ransomware que podría derivar en “robo de datos e interrupciones en los servicios de salud”.

Los ataques coinciden con las elecciones presidenciales de Estados Unidos, pero no parecen estar relacionados.

“Estamos experimentando la mayor amenaza de seguridad cibernética que hayamos visto en Estados Unidos”, dijo en un comunicado Charles Carmakal, director de tecnología en la empresa de ciberseguridad Mandiant. Señaló que le preocupa que el grupo libere malware en cientos de hospitales en las próximas semanas.

Alex Holden, director general de Hold Security, que ha seguido de cerca el referido ransomware por más de un año, estuvo de acuerdo en que la ofensiva actual no tiene precedentes en cuestión de magnitud en Estados Unidos. Los problemas administrativos que causa el ransomware, que convierte los datos en símbolos ilegibles que sólo pueden desbloquearse con llaves de software entregadas una vez que la víctima realiza los pagos, podrían llevar al límite a los hospitales que ya se encuentran bajo intensa presión debido al incremento nacional de casos de COVID-19.

Los cibercriminales sospechosos del ataque, que se comunican en ruso, utilizan una variante de ransomware conocida como Ryuk, que se planta mediante una red de computadoras zombies conocida como Trickbot y que Microsoft comenzó a combatir este mes. A pesar de que la compañía ha tenido un éxito considerable en el desmantelamiento de los servidores de comando y control de Trickbot mediante acciones legales, los analistas afirman que los criminales siguen encontrando la manera de esparcir Ryuk.

Estados Unidos ha registrado una plaga de ransomware en los últimos 18 meses.

En septiembre, un ataque de este tipo afectó a 250 instalaciones de la cadena de hospitales Universal Health Services, obligando a médicos y enfermeros a tomar papel y bolígrafo para llevar sus registros, obstaculizando las labores de laboratorio. Los empleados señalaron que las condiciones caóticas obstaculizaban la atención de los pacientes. Ese mismo mes se registró en Duesseldorf, Alemania, el primer fallecimiento relacionado a ransomware del que se tenga registro, cuando una falla en el sistema de tecnología obligó a enviar a un paciente gravemente enfermo a un hospital de otra ciudad.

Holden afirmó que alertó a las autoridades federales el viernes, después de monitorear intentos de ataques a varios hospitales, algunos de los cuales habrían podido contrarrestar las infecciones. El FBI no respondió de momento una solicitud de comentario.

Dijo que el grupo estaba exigiendo rescates exorbitantes muy por encima de los 10 millones de dólares por objetivo, y que los delincuentes involucrados en la red oscura estaban discutiendo planes para tratar de infectar más de 400 hospitales, clínicas y otras instalaciones médicas.