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Extraoficial: Presidente Trump no quería hospitalizarse

El Marine One estaba inactivo en el jardín sur el viernes mientras los asesores del presidente Donald Trump estaban dentro de la Casa Blanca haciendo un esfuerzo de último minuto para que abordara el helicóptero. Así lo comentó CNN en Español en su sutio web.

El presidente, que recientemente había dado positivo por coronavirus, se mostró reacio a ir al hospital, dijeron a CNN múltiples fuentes familiarizadas con lo sucedido. Aunque Trump había desarrollado síntomas y tomaba medicamentos experimentales, no quería ser «hospitalizado», dijo.

Conscientes de su vacilación para parecer gravemente enfermo o transmitir la gravedad de su condición, los asesores de Trump ahora parecen estar luchando para proporcionar un retrato de un comandante en jefe levemente enfermo. Pero el viernes, los funcionarios médicos estaban preocupados por sus signos vitales y pensaron que sería mejor monitorear su respuesta con los vastos recursos que proporciona el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed. A Trump le dijeron que las instalaciones eran un lugar más prudente para él en caso de que su condición se deteriorara.

«La Casa Blanca está totalmente comprometida a proporcionar actualizaciones transparentes y periódicas sobre la condición y recuperación del presidente», dijo Judd Deere, un portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado.

Altos funcionarios tomaron la decisión de programar su salida después del cierre de los mercados para evitar una caída inevitable, dijeron dos personas familiarizadas con el asunto.

Con aspecto cansado y algo pálido, Trump pasó junto a las cámaras por que ha pasado tantas veces con un pequeño saludo y abordó.

Dentro de algunas áreas de la Casa Blanca, la falta de información sobre la condición de Trump causa preocupación, ya que los asistentes temen que la especulación y el pánico puedan llenar el vacío, dijeron algunos de esos funcionarios. El viernes por la noche, cuando el presidente era trasladado vía aérea a Walter Reed, varios funcionarios gubernamentales de alto rango, incluido un funcionario del gabinete y dos republicanos de alto rango, no habían sido informados completamente sobre la situación, dijeron los funcionarios a CNN.

En cambio, muchos, incluso dentro de la Casa Blanca y la administración en general, confían en los informes de noticias para obtener información sobre la salud del presidente. Eso incluye a varios asistentes de la Casa Blanca que creen que podrían haber estado potencialmente expuestos al coronavirus durante la última semana, pero no han sido contactados con instrucciones del equipo médico del presidente.

Un retrato optimista

En una conferencia de prensa a última hora de la mañana del sábado, el médico del presidente ofreció un retrato optimista de un hombre en recuperación, pero eludió repetidamente las preguntas sobre la condición de Trump, incluso si había recibido oxígeno suplementario en los últimos días y cuál fue su temperatura más alta registrada. Ofreció una línea de tiempo que parecía ubicar el diagnóstico de Trump mucho antes de que se divulgara públicamente, solo para luego decir que se había equivocado.

«Esta mañana el presidente está muy bien», dijo el Dr. Sean Conley. «En este momento, el equipo y yo estamos muy contentos con el progreso que ha logrado el presidente».

Momentos después, otra persona familiarizada con la condición de Trump ofreció un retrato crudo y muy diferente de la salud del presidente a un grupo de reporteros reunidos en el hospital: «Los signos vitales del presidente durante las últimas 24 horas fueron muy preocupantes y las próximas 48 horas serán críticas en términos de su cuidado. Todavía no estamos en un camino claro hacia una recuperación completa».

El pequeño grupo de reporteros que viajó con el presidente le concedió el anonimato al segundo funcionario y no es conocido por el grupo en general. El secretario de la presidencia, Mark Meadows, fue el único otro funcionario de la Casa Blanca presente cuando los médicos salieron del edificio el sábado en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed antes de la conferencia de prensa.

Un día antes, Meadows dijo a los periodistas en la Casa Blanca que Trump solo estaba experimentando «síntomas leves».

La disparidad en cómo le está yendo a Trump creó una brecha asombrosa en el conocimiento de los estadounidenses sobre la salud de su líder. Para una Casa Blanca y un presidente que han evadido continuamente la verdad al tiempo que ofrecen versiones alternativas de la realidad, la situación representó una grave culminación de erosión de la confianza pública que podría tener serias ramificaciones en el mundo real.

Aunque inicialmente le restó importancia, el propio Trump se asustó después de que dio positivo por coronavirus y se ha alarmado cada vez más por su diagnóstico a medida que desarrollaba síntomas, como fiebre alta. Su médico dijo a los periodistas el sábado que el presidente no tenía fiebre.

Dentro de la Casa Blanca, los funcionarios dijeron que se les ha mantenido en secreto sobre cómo le está yendo a Trump y la gravedad de su condición. La mayoría de los funcionarios no lo han visto desde que regresó de una recaudación de fondos en Nueva Jersey el jueves por la tarde. A algunos de los valet militares presidenciales y al personal de la residencia que atienden directamente a la primera familia se les ordenó ponerse en cuarentena en casa luego de los resultados positivos de las pruebas de Trump y Melania.

Algunos funcionarios, junto con varios asistentes de Trump fuera de la Casa Blanca, dijeron que estaban frustrados por la falta de transparencia que ofrecía la administración. Los propios hijos de Trump también se han alarmado por su diagnóstico, bajo la impresión inicial de que su condición no era grave.

La campaña

La campaña de Trump ha sido otra fuente de desorden desde que el director de campaña, Bill Stepien, dio positivo por coronavirus. Stepien puso a su adjunto, Justin Clark, a cargo de las operaciones mientras está en cuarentena, pero sin un director de campaña o candidato para hacer campaña, los funcionarios han luchado para determinar cuáles deberían ser los próximos pasos. El personal se reunió en conferencias telefónicas durante el fin de semana.

Trump ha sido visto solo una vez desde que anunció que había contraído coronavirus, cuando salió de la Casa Blanca el viernes por la tarde. Momentos antes, grabó un video de 18 segundos de la Sala Diplomática de la Casa Blanca con aspecto cansado y pálido, pero insistiendo en que le está yendo «muy bien».

El propio Trump, con el apoyo de sus asesores, dijo que si iba al hospital quería que lo vieran caminando hacia su helicóptero por sus propios medios para demostrar que aún podía ejercer y que seguía siendo capaz de dirigir el gobierno, según a un funcionario de la administración. Los presidentes suelen volar a bordo del Marine One cuando viajan a Walter Reed, que se encuentra a las afueras de Washington en Bethesda, Maryland.

El viernes, CNN informó que Trump tenía fiebre. Más tarde ese día, las fuentes dijeron que Trump había tenido problemas para respirar. El médico de Trump, el comandante de la Armada Dr. Sean Conley, se negó repetidamente a decir el sábado si a Trump se le había administrado oxígeno suplementario en algún momento, y solo dijo que no lo requirió el sábado ni el viernes cuando estaba en Walter Reed.

«En ningún momento y ayer con el equipo, mientras todos estábamos aquí, él no estuvo con oxígeno», dijo, dejando abierta la posibilidad de que Trump requiriera oxígeno en la Casa Blanca el viernes antes de partir hacia el hospital.

En ningún momento los funcionarios revelaron públicamente lo que el funcionario anónimo declaró en el hospital el sábado por la tarde: que el estado de Trump era «preocupante». Y los funcionarios de la Casa Blanca insistieron el viernes y el sábado en que actualmente no se estaba considerando una transferencia de poder al vicepresidente Mike Pence.

En declaraciones a los reporteros en la entrada de la Casa Blanca, Meadows insistió en que estaba seguro de que Trump disfrutaría de una «recuperación muy rápida y veloz» y que «permanecería en el trabajo».

También pareció reconocer que el propio Trump estaba vigilando de cerca cómo se retrataba su salud en los medios.

«Ahora está en la residencia, y de manera franca probablemente esté criticando la forma en que estoy respondiendo estas preguntas», dijo Meadows.

Casa Blanca descartó transferencia de poderes ante anuncio de alta de Trump

La transferencia de poder al vicepresidente, Mike Pence, por la convalecencia por COVID-19 del mandatario Donald Trump “no está sobre la mesa“, aseguró este domingo a CBS News el asesor de Seguridad Nacional, Robert O’Brien.

“No hay nada en la mesa ahora mismo”, aseguró el asesor esta mañana, poco antes de que el equipo médico que atiende a Trump en el hospital militar de Walter Reed indicara que el mandatario podría recibir el alta este lunes y ser tratado en la Casa Blanca si continúa su evolución favorable.

O’Brien detalló que Trump recibirá informes de inteligencia y seguridad por vía remota durante este domingo y que no hay necesidad de considerar la delegación de poder porque “está firmemente al mando del Gobierno del país”.

Trump, quien busca la reelección en los comicios del 3 de noviembre, fue ingresado la tarde del viernes al hospital militar de Walter Reed tras experimentar fiebre alta y una caída en el nivel de oxígeno en sangre, pocas horas después de confirmarse su positivo en COVID-19 la noche del jueves.

El sábado por la mañana registró una nueva caída de la oxigenación, pero a lo largo del día se recuperó, no ha tenido fiebre desde entonces y se muestra activo y sin dificultades respiratoria, según su equipo médico.

Si el mandatario mantiene esta evolución seguirá su tratamiento con el antiviral Remdesivir y Dexametasona desde la Casa Blanca.

El positivo por COVID-19 de Trump dio un vuelco a su campaña electoral a un mes de las elecciones, al interrumpir el frenético calendario de mítines del mandatario y centrar la atención en la pandemia justo cuando más le interesaba minimizarla.

La noticia obligó, además, a someter a test a numerosas personas que estuvieron en contacto con el mandatario en los últimos días, incluido el candidato presidencial demócrata, Joe Biden, quien compartió escenario con Trump durante el debate del pasado martes en Cleveland (Ohio).

Tanto Biden como su esposa, Jill, dieron negativo en el test que se hicieron el viernes por la mañana.

Trump redobla los ataques al voto por correo y Twitter alerta de datos engañosos

El presidente de EE.UU., Donald Trump, redobló este jueves en Twitter sus ataques al voto por correo, de cara a los comicios generales de noviembre, ante lo que la red social reaccionó enlazando dos de sus mensajes con información verificada que contradice lo publicado por el mandatario.

Para criticar esa modalidad de voto, que se prevé que sea fundamental en estas elecciones debido a la pandemia de coronavirus, el mandatario lanzó una serie tuits a lo largo de las últimas horas.

“Debido a la nueva y sin precedentes cantidad masiva de papeletas no solicitadas que serán enviadas a ‘votantes’, o adonde sea, este año, el resultado de la Elección del 3 de noviembre puede que NUNCA SEA DETERMINADO DE FORMA PRECISA, que es lo que algunos quieren. Otro desastre electoral ayer. ¡Detengan el Caos de Papeletas!”, instó.

Según datos proporcionados por la cadena de televisión CNN, hay nueve estados que mandarán papeletas por correo para votar en noviembre a los electores registrados -Colorado, Oregón, Utah, Hawái, Washington, California, Vermont, Nevada y Nueva Jersey, además del Distrito de Columbia-, aunque los cinco primeros lo llevan haciendo desde antes de la pandemia.

En otro tuit, Trump animó a esos estados a no seguir adelante con sus planes de voto por correo. “Los grandes Estados con Papeletas No Solicitadas deberían dejarlo AHORA, antes de que sea demasiado tarde, y pedir a la gente que vaya a los Centros de Votación y, como siempre antes, VOTAR. ¡¡De lo contrario, CAOS!! Las Papeletas Solicitadas (voto en ausencia) están BIEN”, dijo.

De acuerdo a CNN, en estos comicios un total de 35 estados permiten a los electores votar en ausencia bien debido al coronavirus o sin presentar un pretexto. En seis estados, los votantes deben ofrecer “una excusa aceptable”, que no engloba la pandemia, para sufragar por correo.

En sus mensajes en Twitter, Trump aseguró que “¡Las papeletas no solicitadas son incontrolables, totalmente abiertas a INTERFERENCIA ELECTORAL por parte de países extranjeros, y llevarán a un caos y una confusión masivos!”

Twitter puso etiquetas a dos tuits de Trump con un mensaje que decía “Aprendan cómo votar por correo es seguro”, que al seleccionarse abrían una serie de tuits de artículos medios de comunicación, que citan a expertos y datos, que afirman que esta modalidad de sufragio es legal y segura.

Ante esta acción, el presidente respondió en la misma red social que “Twitter se asegura de que las Tendencias en Twitter sean cualquier cosa mala, falsa o no, sobre el presidente Trump. Es tan obvio lo que están haciendo. ¡(Está) siendo estudiado ahora!”

El mandatario y aspirante republicano a la reelección mantiene abierta una ofensiva contra el voto por correo, que muchos estados están ampliando debido a la pandemia y que Trump considera que puede favorecer el fraude, a pesar de que numerosos estudios demuestran que eso es extremadamente improbable.

Gobierno de Trump podría distribuir 100 millones de vacunas contra el COVID-19 para fin de año

Donald Trump dijo el miércoles que al menos 100 millones de dosis de una vacuna contra el Coronavirus podrían ser distribuidas en Estados Unidos para fines de este año, contradiciendo lo señalado horas antes por un alto funcionario de salud, que habló de al menos mediados de 2021.

“En cuanto la FDA apruebe la vacuna (…) podremos distribuir 100 millones de dosis para fines de 2020 y un número mucho mayor antes que eso”, sostuvo Trump en referencia a los comentarios de Robert Redfield.

El director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades había sostenido el miércoles que una vacuna contra el COVID-19 podría ser distribuida de forma extendida para mediados del próximo año o incluso un poco después.

“Creo que cometió un error cuando dijo eso”, sostuvo el mandatario, quien agregó que llamó a Redfield. “Creo que se confundió, probablemente malinterpretó la pregunta”

EEUU promete más sanciones a “opositores” con estrategias afines a Nicolás Maduro

Carrie Filipetti, subsecretaria adjunta para Cuba y Venezuela en la oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, afirmó que hay opositores que buscan “socavar la democracia”. A ellos se le seguirá aplicando sanciones, aseguró en una conferencia con periodistas.

“Quizás haya algunos individuos que tratarán de apoyar al régimen de Maduro, que tratarán verdaderamente de socavar la democracia, para esos individuos que activamente apoyan al régimen vamos a continuar aplicando sanciones y otros esfuerzos», dijo Filipetti.

La funcionaria aclaró que «una cosa es disentir en las tácticas y otra son quienes de manera fundamental tienen una estrategia para apoyar a Maduro”.

Filipetti reconoció que existen desacuerdos entre los opositores venezolanos, pero dijo que todos parecen enfocados en una única meta: “lograr elecciones presidenciales libres y justas”.

“Todos están trabajando colectivamente para luchar contra los intentos del régimen de soliviantar la democracia”, afirmó la funcionaria durante una audioconferencia con periodistas.

Consultada sobre las posturas divergentes de María Corina Machado, representante del ala más radical de la oposición a Maduro, y Henrique Capriles, más moderado, Filipetti dijo que “por supuesto” ambos dirigentes “todavía están de acuerdo con la estrategia de la oposición”.

Filipetti señaló que cualquier votación es imposible bajo el mandato de Maduro, por eso dijo que Estados Unidos seguirá trabajando con sus aliados, incluidas las 33 naciones que firmaron a mediados de agosto una declaración conjunta pidiendo elecciones libres en Venezuela, para impulsar una transición que permita celebrar nuevos comicios.

“Continuaremos amplificando las voces del pueblo venezolano bajo el liderazgo del presidente interino Juan Guaidó, que lucha por sus vidas, sus medios de subsistencia y su libertad”, dijo.

EEUU: ayuda federal por desempleo está en sus ultimas semanas

El sistema de ayuda por desempleo en Estados Unidos se está viendo cada vez más frágil, ya que el pago de 300 dólares semanales adicionales aprobado por el gobierno federal se agotará pocas semanas después de haber comenzado y millones de desempleados están llegando al fin del periodo en el que pueden recibir la prestación estatal.

La mayoría de los estadounidenses que agotan sus prestaciones estatales por desempleo — usualmente luego de seis meses — pasarán a un programa federal de emergencia que provee 13 semanas adicionales de ayuda. Pero enfrentan un plazo inminente: Para el final de año expirarán casi todas las ayudas federales por desempleo. A menos que el Congreso extienda esos programas, millones de estadounidenses desempleados pudieran verse sin nada.

Sus tribulaciones ocurren con el trasfondo de un mercado laboral sacudido por 13 millones de desempleados y con un ritmo de despidos aún elevado seis meses después que la pandemia de coronavirus frenó la economía. Las solicitudes de pagos por desempleo subieron inicialmente en la semana del 21 de marzo, cuando sumaron 3,3 millones, y entonces crecieron a más del doble la semana siguiente para un récord de 6,9 millones. Eso significa que cualquier persona que comenzó a recibir prestaciones del estado por desempleo tendrá que pasar a un programa federal de emergencia en las próximas semanas.

Un portavoz de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, que administra el pago adicional de 300 dólares semanales, dijo el jueves que la agencia está proveyendo fondos para cubrir seis semanas, desde el inicio de agosto hasta el final de esta semana, sin que se vislumbre una extensión.

Casi todos los estados han solicitado participar en el programa federal de 300 dólares. Pero solamente 17 han conseguido actualizar sus sistemas de computadoras para distribuir los pagos. Como resultado, aunque muchos estados casi seguramente emitirán cheques por varias semanas, el dinero será retroactivo a inicios de agosto y solamente cubrirá hasta mediados de septiembre.

El programa de 300 dólares semanales de ayuda por desempleo fue creado por una orden ejecutiva el mes pasado luego de que expiró una versión más generosa adoptada por el Congreso y Trump y de que los legisladores no consiguieron un acuerdo sobre un nuevo paquete de ayuda.

Hasta el final de julio, las personas que quedaron desempleadas en la pandemia estaban recibiendo 600 dólares semanales, aparte de las prestaciones de sus estados. Para muchos, el cheque federal de 600 dólares excedía los pagos de sus estados y los mantuvo a flote mientras se derrumbaba la economía. Pero los republicanos en el Congreso se oponían al pago de 600 dólares, diciendo que era tan elevado que desalentaba a las personas a buscar empleo.

El jueves, los senadores demócratas bloquearon una propuesta que habría extendido el pago adicional de 300 dólares y habría proveído más dinero para las escuelas. Los demócratas preferían una restauración del pago de 600 dólares semanales, además de más dinero para estados, localidades y negocios pequeños.

También el jueves, el Departamento de Trabajo reportó que las solicitudes de ayuda por desempleo se mantuvieron sin cambios la semana pasada, en 884.000, y el número de trabajadores desempleados que solicitaron ayuda bajo un programa separado para autoempleados y trabajadores por contrato aumentó. Las cifras indicaron que las compañías siguen eliminando un número inusualmente grande de empleos.

Otra evidencia reciente indica que la mejora del mercado laboral pudiera estarse debilitando tras fuertes ganancias en la primavera y la mayor parte del verano. El número de personas que solicitan ayuda por desempleo cada semana supera ampliamente el número de las que lo hicieron en cualquier semana antes de este año.

Analistas dudan de la efectividad de Trump en el manejo de la pandemia

Por más que intente cambiar de tema, el presidente Donald Trump no puede evitar el coronavirus. En abril, el presidente trató de centrar la atención del público en la economía. En julio, en la defensa del “patrimonio”. En septiembre, en imponer la “ley y el orden”, pero en todo ese tiempo, las cifras de muertes del coronavirus no dejaban de aumentar.

Ahora, las propias palabras de Trump vuelven a enfocar la atención en su manejo de la pandemia justamente en el peor momento para él: cuando faltan menos de dos meses para las elecciones.

“Yo siempre quise minimizar la importancia” de la amenaza del virus, admitió Trump en marzo durante una conversación íntima con el periodista Bob Woodward, que tomó estado público ayer con la publicación de pasajes de su nuevo libro Rage.

En grabaciones difundidas junto con los pasajes, Trump insistió en que no quería generar “pánico”, pero sus declaraciones dan lugar a nuevos interrogantes acerca de cómo manejó la crisis que define su presidencia, la que ha provocado hasta ahora la muerte de unos 190,000 estadounidenses, sin que se vislumbre un final.

El equipo de Trump prefiere centrar la atención de cara a las elecciones en la economía, la represión de las protestas generadas por el racismo y la promesa del presidente de que designará más jueces conservadores a la Corte Suprema.

Ayer, Trump dio a conocer una lista de 20 posibles nombramientos al tribunal supremo, parte de un esfuerzo para alentar a la derecha y los evangélicos, pero el anuncio fue eclipsado por una cascada de sucesos molestos como las revelaciones de Woodward, la decisión de las autoridades de Nevada de cancelar actos de Trump en el estado debido al virus y la denuncia de un exfuncionario de que los colaboradores de Trump lo presionaron para que ocultara los informes de inteligencia sobre la injerencia rusa en la elección a favor del mandatario.

Trump recorre Estados Unidos con la promesa de una vacuna y recuperación económica

Donald Trump se lanzó este martes en una gira por Florida, Carolina del Norte, Michigan, Pensilvania y Nevada en un intento de disputarle votos a su rival demócrata Joe Biden, que pese a su perfil bajo encabeza las encuestas para las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos.

Cuando faltan ocho semanas para las elecciones presidenciales, el mandatario visitá Jupiter, en Florida, para “vanagloriarse”, en sus propios términos, por los “avances ambientales” logrados durante su mandato en este estado clave.

Frente a la pandemia de coronavirus que ha dejado más de 189.000 muertos en la primera economía del mundo, con niveles históricos de desempleo, el millonario republicano quiere perfilar una promesa doble: la llegada inminente de una vacuna y un espectacular repunte de la economía.

Su postura es culpar a los demócratas de ensombrecer el panorama sanitario y de imponer restricciones excesivas en las ciudades y en los estados que controlan motivados por un cálculo electoral y no por la salud pública.

Congreso y administración Trump acuerdan plan para evitar cierre del gobierno

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y la Administración Trump acordaron informalmente mantener un proyecto de ley de financiamiento provisional para todo el gobierno, necesario para evitar un cierre a fines de este mes, libre de controversias o conflictos.

El acuerdo tiene como objetivo mantener fuera de la mesa cualquier posibilidad de un cierre del gobierno a pesar de las batallas en curso sobre la legislación de alivio de COVID-19, al tiempo que evita la posibilidad de otra polémica por el tema en el período previo a las elecciones de noviembre.

La noticia la dieron a conocer asistentes de legisladores demócratas y republicanos que fueron informados sobre una conversación del martes entre Pelosi, demócrata por California, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. Los asistentes legislativos pidieron mantenerse en el anonimato para hablar del intercambio sobre el que fueron informados, pero en el que no participaron directamente.

“Los demócratas de la Cámara están a favor de una resolución limpia y continua”, dijo la portavoz de Pelosi, Drew Hammil.  

La definición de “limpio” tiende a variar entre quienes conocen la jerga del Capitolio, pero no necesariamente descartaría complementos no controvertidos como extensiones de rutina de programas como el seguro federal contra inundaciones o autoridad para gastar dinero en programas de carreteras. 

Secretario del Tesoro de EE.UU. pide acuerdo bipartidista sobre paquete de estímuloSteven Mnuchin dijo que estaba dispuesto a reunirse con la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, para llegar a un acuerdo sobre el nuevo paquete de estímulo.

Algunos legisladores seguramente buscarán legislación sustantiva e incluso añadir artículos relacionados con COVID si el consenso pudiera evolucionar de alguna manera.

“Creemos que podremos obtener fondos para evitar un cierre”, dijo el jueves la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany. 

La duración de la medida de financiación temporal o los elementos no controvertidos que podrían surgir no se han resuelto, dijeron los asistentes, y la portavoz de Pelosi se negó a caracterizar más el acuerdo.

El gobierno se enfrenta a una fecha límite del 30 de septiembre para evitar un cierre como el de 2018-2019 provocado por la insistencia de Trump de que se asignaran más fondos para construir un muro fronterizo entre Estados Unidos y México. 

Algunos demócratas quisieran que la legislación provisional se extienda hasta el próximo año, pero diciembre parece ser la preferencia de la administración y un resultado más probable.

El desarrollo se produce cuando los legisladores están ausentes de Washington, pero se están preparando para regresar para una breve sesión de trabajo previa a las elecciones, que probablemente involucrará una batalla por la legislación de alivio de COVID. 

Sin embargo, las posibilidades de otro proyecto de ley de rescate han disminuido a medida que el verano se acerca a su fin. El acuerdo de Mnuchin y Pelosi sobre la prevención de un cierre parece tener como objetivo garantizar que las consecuencias del estancamiento en el frente de ayuda de COVID no incluyan un cierre parcial con cargas políticas.

Reportan que el patrimonio de Trump disminuye 300 millones de dólares el último año

Que en los últimos cuatro años Donald Trump se ha hecho mundialmente conocido, más de lo que ya lo era, es una obviedad. Estar al frente de la presidencia más poderosa del mundo ha dado al magnate una repercusión sin igual y un alcance que ni en los mejores años de sus negocios hubiese imaginado. Sin embargo, en lo referente a lo económico, dirigir Estados Unidos ha tenido un alto coste para el neoyorquino que solo en el último año ha visto disminuir su patrimonio en algo más de 300 millones de dólares.

Trump era, es y seguirá siendo millonario cuando salga de la Casa Blanca. Pero cuando llegue esa fecha, tras estas elecciones o en 2024 como máximo, el 45º presidente de EEUU habrá perdido mucho dinero por el camino. Una fortuna que, en 2020, ronda los 3.000 millones de dólares o lo que es lo mismo, un 10% menos que cuando entró en la Casa Blanca.

Así pues, según el índice de multimillonarios de Bloomberg, en el último año el presidente norteamericano ha perdido 300 millones de dolares, entre todo su patrimonio. Un hecho que, en gran parte, se explica por el impacto de la pandemia por el coronavirus que ha mermado sus negocios ajenos a la presidencia.

Entre las grandes depreciaciones de este año, sus famosas torres en Nueva York o los complejos de golf

De esta forma, entre las propiedades de Trump que más valor han perdido durante estos doce meses está la icónica Trump Tower, en la Quinta Avenida de Nueva York, o el complejo de oficinas que tiene en Wall Street. Pero lejos de los edificios, los que le dieron la fama, también se han depreciado en gran medida sus campos de golf repartidos por varias localizaciones del país que con el confinamiento dejaron de tener visitantes y jugadores entre sus hoyos.

Una propiedad tras otra hasta alcanzar los 300 millones de dólares en depreciación. El coste de ser presidente de EEUU es muy alto y hasta el mismísimo Trump lo está viendo reflejado en su cartera, ya que solo en un año durante su mandato ha conseguido aumentar su patrimonio respecto al curso anterior (en 2019 ganó 200 millones).

Sepa cómo funcionará la entrega de los beneficios de desempleo de $400 dólares semanales

Después de la firma de las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump, la pregunta es cómo funcionará la entrega de los beneficios de desempleo de $400 dólares semanales.

El Secretario del Tesoro Steven Mnuchin dijo que los beneficios de desempleo podrían estar disponibles “de manera inmediata “, según informó el diario The Washington Post. Por su parte, el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, dijo a la cadena CNN que los pagos podrían tardar un par de semanas.

Según el memorando, la nueva ayuda federal se aplicará de manera retroactiva a las personas que reciben los beneficios del seguro durante la semana que termina el 1 de agosto de este año, con lo que se cubrirá la brecha desde que el bono extra de $600 dólares expiró a finales de julio.

Los expertos en desempleo han advertido que debido a los sistemas que utilizan los sistemas estatales, la extensión de cualquier tipo de ayuda podría tomar semanas para implementarse. Una ampliación de la ayuda de $600 dólares que se entregó hasta el mes pasado podría tardar de dos a cuatro semanas, según lo señaló Michele Evermore, analista principal de políticas en el Proyecto Nacional de Ley de Empleo a CNN.

¿Cuánto durará el beneficio?

La ayuda federal será financiada con $44,000 millones de dólares del fondo de ayuda de desastres del Departamento de Seguridad Nacional. Los gobiernos trabajan con la Administración Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) que se encarga de la ayuda cuando suceden eventos como huracanes e incendios forestales, para manejar la nueva iniciativa.

De acuerdo a la orden, el programa se extendería hasta el 6 de diciembre hasta que se agoten los $44,000 millones de dólares de ayuda de FEMA o hasta que el Congreso apruebe una nueva legislación correspondiente a los beneficios federales de desempleo o lo que ocurra primero. Los analistas del Comité para un Presupuesto Federal Responsable estiman que esa cantidad de dinero duraría aproximadamente cinco semanas, hasta el 29 de agosto de 2020.

El documento menciona que los estados cubrirían el 25% restante y podrán extraer $110,000 millones de dólares de fondos de ayuda existentes en la Ley CARES, aunque muchos de esos recursos ya se están agotando y estados como California, Colorado, Misisipi, Iowa, Kentucky, Louisiana, New Hampshire, North Dakota y Carolina del Sur han asignado todos sus fondos de alivio de acuerdo con el Centro de Prioridades de Presupuesto y Política. El último informe del Inspector General del Tesoro menciona que $80,000 millones de dólares de esta ayuda continúan disponibles.

¿Qué pasará después?

Hasta el momento no se tiene claro si el presidente tiene la autoridad al tomar las acciones debido a que el Congreso es quien tiene el control de gasto federal. Los expertos han mencionado que sus órdenes ejecutivas probablemente serán impugnadas en los tribunales. Por otro lado, las órdenes también podrían ser anuladas en caso de que el Congreso actúe y apruebe una nueva legislación sobre una segunda ronda de alivio para la pandemia. Así que habrá que esperar cuales serán las negociaciones entre los demócratas y republicanos en el momento en que el Congreso goza de un nuevo receso.

¿Qué firmó Donald Trump en sus cuatro órdenes ejecutivas económicas?

El presidente Donald Trump firmó cuatro órdenes ejecutivas después de que el Congreso no llegara a ningún acuerdo para aprobar un paquete federal de recuperación. La decisión del mandatario ha desatado mucha controversia sobre si tiene la competencia para asignar estos pagos sin contar con los legisladores.

Es posible que las órdenes del presidente se enfrenten a un periplo legal ya que cualquier medida presupuestaria se debe acordar en el Congreso. En cualquier caso, esto fue lo que firmó Trump en sus cuatro decretos presidenciales. Solo una de ellas, apunta The Washington Post, es una orden ejecutiva. Las otras tres están indicadas como “memorando”.

Recaudación de impuestos sobre la nómina

Trump dará órdenes al Tesoro para que detenga  la recaudación de impuesto sobre la nómina desde el 1 de septiembre al 31 de diciembre. Esto afectaría a quienes ganen menos de $4,000 dólares la quincena o de $104,000 dólares al año.

Los impuestos se cobrarán más adelante, pese a que la intención del republicano es recortar los impuestos de manera indefinida. Para hacer esto, necesita el respaldo del Congreso y no lo tiene. Si los impuestos no se pagan, se reduciría el dinero del Fondo Fiduciario del Seguro Social.

Prestación por desempleo

El memorando de Trump contempla retomar la ayuda para quienes se han quedado sin trabajo durante la pandemia, pero rebajarla a $400 dólares a la semana respecto a los $600 dólares semanales que proponen los republicanos en su Ley Héroes.

De esos $400 dólares, los estados tendrían que pagar una cuarta parte ($100 dólares) cada semana. Esto parece improbable ya que las finanzas de muchos estados están devastadas debido a la lucha contra el coronavirus.

Además, hay muchas acciones legales que se podrían interponer en el camino del presidente de destinar a este asunto los $44,000 millones de dólares que tomaría de un fondo del Departamento de Seguridad Nacional que normalmente se usa para huracanes, tornados e incendios masivos. Esta cantidad de dinero solo permitiría enviar ayudas a los 30 millones de desempleados durante menos de cinco semanas.

Desahucios

La orden ejecutiva de Trump ayudará poco a los alrededor de 110 millones de inquilinos del país ya que lo que hace es pedir al secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, y al director de la red de Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) que “consideren” si es necesario prohibir los desalojos.

La medida presidencial tampoco destina dinero a ayudar a los inquilinos sino que pide al secretario del Tesoro, Steven Mnunchin, y al de Vivienda y Desarrollo Urbano, Ben Carson, a investigar si pueden encontrar más fondos para enviar ayuda, pero no se compromete. La moratoria federal de desahucios se agotó el pasado 24 de julio.

Préstamos de estudiantes

El último memorando del presidente renuncia a los intereses sobre los préstamos de estudios en poder del Gobierno federal hasta fines de 2020, lo que permite a las personas retrasar el pago hasta el 31 de diciembre. El Departamento de Educación tiene competencias para aplazar o incluso cancelar los pagos de estos préstamos, según Alexis Goldstein, de Americans for Financial Reform.

Trump usó su poder presidencial para cancelar temporalmente los pagos de intereses, algo que ayuda a aliviar la carga financiera de millones de estadounidenses. Sin embargo, la deuda no se cancela para siempre sino que los pagos están programados para reiniciarse el 1 de enero.