La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, anunció ayer jueves el desembolso de 39.000 millones de dólares para apoyar a miles de centros y proveedores de cuidado infantil afectados por la pandemia, como una forma de garantizar la vuelta al trabajo de muchos padres y especialmente madres.

“Hoy anunciamos la mayor inversión en cuidado infantil en la historia de nuestra nación”, afirmó Harris, quien en su intervención valoró el cuidado que ella y su hermana recibieron de una mujer que las atendía mientras su madre se dedicaba a las investigaciones para combatir el cáncer de seno.

Los recursos forman parte del plan de estímulo del presidente estadounidense, Joe Biden, que contempla una inyección global de 1,9 billones de dólares en la economía para paliar los efectos de la pandemia.

Los recursos anunciados este jueves se destinarán a los estados, las tribus y los territorios que se encargarán de cubrir los pagos del alquiler o de hipoteca, los servicios públicos y de seguro de los proveedores de cuidado infantil, así como de suministrar ayudas para la compra de mascarillas y las adecuaciones físicas que estos lugares deban realizar.

“En total, con estos fondos, los estados pueden ayudar a cientos de miles de proveedores que atienden a más de cinco millones de niños”, sostuvo la funcionaria.

Harris citó una encuesta según la cual “una de cada cuatro guarderías que estaba abierta al comienzo de la pandemia, está ahora cerrada”.

Apuntó que estos pequeños negocios tienen como propietarios “muy probablemente” una mujer o cuentan con mujeres contratadas, lo que ha significado que sólo en el sector de guarderías se hayan perdido 164.000 puestos de trabajo.

“Sin un cuidado infantil asequible y constante, los padres, en su mayoría madres, no pueden volver a trabajar. De hecho, cerca de dos millones de mujeres se han visto obligadas a dejar la fuerza de trabajo”, recordó.