El príncipe Guillermo aseguró este jueves que la familia real británica “no es racista” después de que su hermano Enrique denunciara conversaciones sobre el color de piel que tendrían sus hijos con Meghan Markle, una estadounidense de madre negra y padre blanco.

“No somos una familia racista en absoluto”, aseguró Guillermo, de 38 años, segundo en la línea sucesoria al trono británico, durante una visita a una escuela de un barrio multirracial del este de Londres.

Enrique y Meghan explicaron su distanciamiento de la familia real británica y su exilio a California en una explosiva entrevista televisiva emitida el domingo en Estados Unidos.

La ex actriz, de 39 años, y su marido, de 36, sexto en la línea de sucesión al trono, alegaron la insostenible presión mediática, el racismo y la falta de apoyo de la familia real como razones para su salida de la monarquía.

Sin palabras

Pero sobre todo, lo que dejó a la entrevistadora estrella Oprah Winfrey sin palabras fue cuando la pareja afirmó que un miembro no identificado de la familia real mantuvo conversaciones con Enrique sobre el color de piel que tendrían sus hijos, ya que Meghan es mestiza.

Estas dañinas acusaciones han reavivado un acalorado debate sobre el pasado colonial y el racismo en el Reino Unido, iniciado hace un año por las protestas del movimiento Black Lives Matter.

La reina Isabel II, de 94 años, respondió el martes afirmando que “toda la familia se entristece al conocer lo difícil que han sido los últimos años para Enrique y Meghan”.

La monarca aseguró también tomarse “muy en serio” las acusaciones de racismo y se comprometió a que sean tratadas “por la familia en privado”, pero dejó claro que “los recuerdos pueden variar” en función de las personas.

Esta cuidadosa elección de las palabras “sugiere que la familia no está de acuerdo con todo lo que han dicho los duques de Sussex”, subrayaba el periódico conservador The Daily Telegraph.