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La jueza Barrett se estrena en la Corte y decidirá sobre las elecciones, Obamacare, aborto e inmigración

Amy Coney Barrett tomó posesión este martes como magistrada de la Corte Suprema, cimentando una mayoría conservadora (6-3) que moldeará el país durante décadas. Entre los casos pendientes en los que participará próximamente, la jueza escuchará argumentos sobre Obamacare, inmigración, aborto y derechos LGBTQ.

Barrett, de 48 años, juró su cargo vitalicio oficialmente ante el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, un día después de ser confirmada por el Senado con 52 votos a favor (todos republicanos) y 48 en contra (de todos los demócratas, y de la senadora republicana por Maine, Susan Collins).

Con su incorporación, apenas un mes después de su designación por parte del presidente, Donald Trump, la jueza ocupa el lugar vacante tras la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg el 18 de septiembre.

Barrett es el tercer nombramiento de Trump para la Corte Suprema, después de Brett Kavanaugh en 2018, y Neil Gorsuch en 2017, y es la quinta mujer en los 231 años de historia del máximo tribunal.

Barrett evitó durante su proceso de confirmación ante el Senado pronunciarse sobre asuntos como Obamacare, el derecho al aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, o la separación de familias en la frontera, pero su historial conservador ofrece pistas de cómo podría actuar en el máximo tribunal.

En el ámbito migratorio, por ejemplo, la jueza se ha alineado con la postura de la Administración presidida por Trump en el 88% de los casos del Séptimo Tribunal de Apelaciones, según un análisis de la página web Accountable.us. https://www.youtube.com/watch?v=J4Ug48ZGBDs 

A continuación, un resumen de los casos más relevantes que llegarán a la Corte Suprema en noviembre, y el papel que podría jugar Barrett en ellos:

Discriminación contra la comunidad LGBTQ.— El 4 de noviembre, la Corte escuchará el caso Fulton v. City of Philadelphia, después de que esa ciudad eliminara el contrato de una agencia católica que provee servicios de casas de crianza porque rechazó solicitudes de parejas del mismo sexo.

Una corte de menor instancia determinó que Philadephia puede continuar su política que prohíbe la discriminación por orientación sexual. La Corte Suprema tendrá que decidir si agencias privadas que reciben fondos públicos pueden negar servicios a homosexuales o personas de distintas religiones.

Barrett, de fe católica, ha sido vinculada en su vida privada con grupos opuestos a la equidad de derechos para la comunidad LGBTQ.

Derechos de los inmigrantes.— El 9 de noviembre, la Corte escuchará una audiencia oral en el caso Niz-Chavez v. Barr, que determinará si el Gobierno federal puede agilizar la deportación de inmigrantes indocumentados al truncar, mediante citaciones judiciales, su estancia continua en el país.

En la actualidad, la ley permite que ciertos extranjeros puedan pelear sus casos de deportación si llevan entre siete y 10 años de domicilio continuo en Estados Unidos, dependiendo de su estatus migratorio.

Pero, bajo la regla conocida como “frenar el reloj”, las cortes pueden interrumpir la acumulación de domicilio continuo mediante citaciones judiciales, a veces sin precisar la documentación requerida. La Corte Suprema deberá determinar qué documentos pueden justificar “frenar el reloj”.

Barrett dijo ante el Senado que se negaba a ser “arrastrada a un debate sobre la política migratoria” de Trump, para evitar responder a preguntas al respecto.

El futuro de Obamacare.— El 10 de noviembre llega a la Corte Suprema el caso California v. Texas, sobre la exigencia dentro de Obamacare de que las personas compren seguro médico so pena de recibir multas del Servicio de Rentas Internas (IRS, en inglés).

La Corte Suprema ya apoyó en 2012 esa cláusula de la reforma sanitaria, pero el Congreso aprobó una ley tributaria que dejó esa multa en cero dólares a finales de 2018, lo que desató la disputa actual.

Si los jueces determinan ahora que esa cláusula de la reforma sanitaria de 2010 es ilegal, podrían anularla por completo y dejar sin seguro médico a 22 millones de personas ahora cubiertas bajo Obamacare.

Barrett dijo ante el Senado que no es “hostil” hacia Obamacare, pero en el pasado criticó el programa y cuestionó aspectos del dictamen de 2012 de la Corte Suprema.

Las elecciones presidenciales.— Barrett también podría intervenir en casos relacionados con la contienda presidencial en curso, dependiendo de si Trump decide impugnar los resultados de los estados más reñidos. Trump ha sugerido que llevará la batalla a la Corte Suprema para exigir un recuento de votos si pierde la reelección.

Ante presiones de senadores demócratas, Barrett rehusó recusarse de casos electorales y pidió que tuvieran más confianza en su entereza profesional, porque no se dejaría utilizar “como pieza [de ajedrez] para decir la elección”.

Además, la Corte Suprema decidirá sobre temas clave relacionados con la votación antes del 3 de noviembre.

También hay dos casos relacionados con el derecho al aborto, uno en Mississipi y otro de Georgia, que podrían llegar hasta la Corte Suprema en esta sesión. 

Alarma de progresistas

Expertos y activistas consultados por Noticias Telemundo temen que, ante el rosario de casos pendientes en la Corte Suprema, Barrett abandone la independencia que prometió tanto en el Senado como anoche durante una ceremonia en la Casa Blanca.

Ante unos 200 invitados, Barrett afirmó que, contrario a los legisladores, los jueces federales no están en deuda con quien los designa, prometiendo así que actuará con independencia y libre incluso de sus preferencias personales.

Aún así, su historial conservador despierta el recelo de activistas de la comunidad inmigrante.

“En los próximos años, es muy probable que la Corte Suprema presida sobre numerosos casos críticos respecto a inmigración y los derechos de los inmigrantes, DACA o el Censo”, señaló Todd Schulte, presidente del grupo FWD.us. “Lo más importante acá es que, si Joe Biden gana la presidencia, él debe dar prioridad a cambios políticos a través del Congreso desde el primer día de su administración”, agregó.

5 cosas que pueden cambiar con la llegada de Amy Coney Barrett en la Corte Suprema de EEUU

Una situación semejante no se había visto desde hace más de 80 años y sus consecuencias podrían marcar a Estados Unidos por varias décadas.

La confirmación de Amy Coney Barrett este lunes en el Senado como magistrada de la Corte Suprema de Justicia -con 52 votos a favor y 48 en contra- significa la consolidación de una clara mayoría ideológica en el máximo tribunal que, a partir de ahora, queda integrado por seis magistrados de tendencia conservadora y tres de tendencia liberal.

Aunque no es inédito, un desbalance como este no se presentaba desde la década de 1930 cuando, durante el primer gobierno de Franklin Delano Roosevelt, había cuatro magistrados conservadores que siempre votaban en bloque -conocidos popularmente como “los cuatro jinetes” (del Apocalipsis)-, tres jueces liberales y otros dos que tendían a votar de forma reiterada en apoyo a los conservadores.

BBC Mundo te cuenta sobre 5 cambios que podrían ocurrir en Estados Unidos tras la consolidación de una holgada mayoría conservadora en la Corte Suprema de ese país.

1. Prohibición del aborto

Legalizado desde 1973, en una decisión histórica conocida como Roe vs Wade, el aborto en Estados Unidos está nuevamente en revisión por parte del máximo tribunal.

“Creo que es muy probable que la Corte debilite el derecho al aborto e, incluso, creo que hay muchas probabilidades de que lo prohíba completamente“, dice Michael Dorf, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cornell, a BBC Mundo.

El experto señala que ya en el pasado algunos magistrados conservadores han dado señales sobre su disposición a dar ese polémico paso, por lo cual no descarta que pueda ocurrir.

Russell Wheller, no obstante, cree que aunque podría ser prohibido, lo más probable es que la Corte opte por dar luz verde a leyes estatales que, de forma indirecta, limiten las posibilidades de que una mujer abortecomo ha ocurrido en algunas partes del país, donde las condiciones exigidas para el funcionamiento de clínicas para abortos los acaban restringiendo mucho en la práctica.

Durante las audiencias para su confirmación en el Senado, Barrett se negó a dar su opinión sobre el tema del aborto pero sí aclaró que no considera la jurisprudencia sobre el tema como un “superprecedente”, término con el que se refiere a aquellas sentencias que están tan bien establecidas que ya ningún actor político muestra intenciones serias de revertirlas.

Barrett también confirmó que firmó en el pasado dos manifiestos públicos en contra del aborto, pero aclaró que una de ellas fue cuando, saliendo de misa, se encontró con una mesa para que las personas firmaran una declaración “reafirmando su compromiso con la posición de la Iglesia Católica sobre temas de vida”.

La segunda vez lo hizo como profesora de Derecho de la Universidad de Notre Dame en un texto que reafirmaba el “pleno apoyo al compromiso de nuestra universidad con el derecho a la vida”.

En todo caso, durante las mismas audiencias, Barrett confirmó que nunca pondría sus creencias personales por encima de la ley.

2. Matrimonio homosexual

Aprobado en 2015, tras una sentencia que abolió todas las leyes estatales que lo prohibían, el matrimonio entre personas del mismo sexo sigue siendo un asunto polémico en Estados Unidos.

“Es improbable que la Corte Suprema revoque su decisión de hace apenas unos años”, señala Wheeler, quien advierte, no obstante, que el tema puede ser abordado a través de otras normas relacionadas.

Así, por ejemplo, cree que puede haber decisiones sobre temas como el de si un funcionario puede ser demandado por negarse a oficiar una boda entre personas del mismo sexo; o si alguien que presta servicios vinculados con este tipo de festejos -como los reposteros o los floristas- pueden hacer lo mismo.

“Seguro que habrá muchas demandas sobre estos temas”, pronostica Wheeler.

Dorf tampoco cree que el matrimonio homosexual vaya a ser anulado por la Corte, pero afirma que recientemente dos magistrados expresaron su interés por volver a revisar el tema.

3. Obamacare

Desde que en 2010 se aprobó la Ley de Cuidados de Salud Asequibles (conocida popularmente como Obamacare), el Partido Republicano ha intentado anularla.

Se estima que más de 20 millones de personas lograron contar con un seguro médico en Estados Unidos gracias a esta norma.

En 2016, Donald Trump fue electo con la promesa de que iba a “derogar y reemplazar” esta legislación, algo que no consiguió pese a que sí logró debilitar algunos de sus pilares.

En noviembre, la Corte Suprema de Justicia tiene previsto revisar una demanda presentada por los fiscales generales de 18 estados gobernados por el Partido Republicano.

“Hay la duda de si habrá cinco votos que coincidan con el tribunal inferior en considerar que toda la ley es inconstitucional. Mucha gente cree que es improbable que eso ocurra pues se trataría de una lectura extrema de la ley“, señala Wheeler.

Dorf considera que desde el punto de vista jurídico la demanda actual contra Obamacare es muy débil, por lo que no debería prosperar.

“De todas formas, es posible que la deroguen. Después de todo, una corte de apelaciones aceptó sus argumentos así que no se puede descartar que cinco magistrados hagan lo mismo”, apunta.

4. Menos regulaciones, más pena de muerte

Dorf señala que la Corte Suprema anterior a la llegada de Barrett ya era bastante “amigable” con el sector empresarial y hostil ante los intentos del gobierno de imponer normas sobre la actividad privada.

Ahora piensa que esas tendencias se van a exacerbar.

“Vamos una ver una tolerancia menor ante los intentos regulatorios del gobierno”, señala.

Además cree que la Corte va a ser más conservadora en temas como la pena de muerte y que las libertades religiosas van a ser potenciadas.

“Creo que vamos a ver una deferencia extrema hacia la religión”, asegura.

5. ¿Una Corte debilitada?

La nominación y confirmación de Barrett estuvo envuelta en una gran polémica debido a que fue llevada adelante de forma unilateral a pocas semanas de las elecciones presidenciales contando únicamente con los votos del Partido Republicano.

El proceso fue cuestionado por el Partido Demócrata que recordó que en 2016 los republicanos bloquearon la confirmación del juez Merrick Garland -nominado por el entonces presidente Obama, con el argumento de que por ser año electoral había que esperar hasta la elección de un nuevo mandatario.

Russell Wheeler asegura que el nombramiento de Barrett, en estas circunstancias, solamente contribuirá para intoxicar aun más el ambiente político en Estados Unidos.

“Se rompe con una de las normas de la política estadounidense de que, hasta cierto punto, las designaciones en el Poder Judicial deben contar con apoyo bipartidista y, en alguna medida, deben reflejar un consenso”, señala.

“Eso solía ser así cuando se necesitaban 60 votos (de 100) en el Senado para confirmar a un magistrado y, mayormente, los presidentes nominaban a personas con quienes coincidían ideológicamente pero que no eran extremistas”, agrega.

Wheeler cree que esta acción de los republicanos tendrá un efecto a corto plazo al movilizar a los votantes demócratas, molestos por lo ocurrido, pero también tendrá consecuencias sobre la Corte que podría ver dañada su imagen institucional.

Panel del Senado aprueba a Barrett para Corte Suprema pese a boicot demócrata

La Comisión Judicial del Senado de Estados Unidos, controlada por los republicanos, aprobó este jueves la nominación de Amy Coney Barrett para un puesto vacante en la Corte Suprema, allanando el camino para un debate en el pleno de la cámara y una votación para su confirmación la semana próxima.

El procedimiento tuvo lugar a pesar de un boicot de los 10 miembros demócratas de la comisión, que no asistieron a la sesión. La votación final fue de 12-0, con solo los integrantes republicanos.

La nominación de Barrett por el presidente Donald Tump fue controversial desde el principio. Los demócratas cuestionan que no se debió proceder a las audiencias hasta después de las elecciones del 3 de noviembre, pero los republicanos aceleraron de todas formas el proceso.

Además, Barrett, una conservadora, ha sido criticada por sus concepciones sobre el aborto y el temor de que pudiera influir en una posible abolición de la ley de 1973 que permitió el derecho al aborto en Estados Unidos.

Ella dijo en las audiencias que sus creencias no obstruirían su percepción de los precedentes jurídicos y que no tiene una agenda personal para derogar el aborto, aunque esto no ha convencido a sus críticos.

FILE PHOTO: Judge Amy Coney Barrett poses in an undated photograph obtained from Notre Dame University

¿Quién es Amy Coney Barrett, la nominada de Trump a la Corte Suprema?Es católica, conservadora y se anticipa que será nominada a la Corte Suprema, para remplazar a la fallecida magistrada Roth Bader Ginsburg. Estudió leyes en la Universidad de Notre Dame, donde luego fue profesora. Fue jueza de apelaciones y sus opiniones conservadoras preocupan a sectores liberales del Partido Demócrata. Aún así, tres senadores demócratas votaron por ella tras ser nominada a una corte de apelaciones.

Por otro lado, Barrett, de 48 años, sustituiría a la magistrada liberal Ruth Bader Ginsburg, quien falleció el mes pasado, e inclinaría la balanza en la Corte Suprema hacia el conservadurismo por un margen de 6-3.

Los demócratas confiaban en que boicotear la sesión de la Comisión Judicial obligaría a los republicanos a cambiar las reglas del panel, que dicen que al menos dos miembros del partido minoritario deben estar presentes para que haya un quorum.

Sin embargo, Mike Davis, un exasesor del panel, dijo que la votación de la comisión no necesitaba la presencia de los demócratas y es una práctica normal con la asistencia de todos los miembros de la mayoría.

Una fuente demócrata replicó que nunca las normas se habían alterado para una confirmación a la Corte Suprema.

Trump dijo que quería a la jueza Barrett en la Corte Suprema a tiempo para cualquier disputa que pudiera surgir de las elecciones del 3 de noviembre.

Con una mayoría de 53-47 de los republicanos en el Senado, la confirmación de Barrett parece asegurada.

Jueza suspendió la prohibición de WeChat y Tik Tok en EEUU

La jueza asentada en Califirnoa Laurel Beeler suspendió provisionalmente la orden ejecutiva del presidente Donald Trump para descargar la aplicación WeChat.

La decisión fue en respuesta a demandantes que dijeron ser afectados por la prohibición del mandatario.

“La evidencia de los demandantes refleja que WeChat es efectivamente el único medio de comunicación para muchos en la comunidad”, consideró la jueza Beeler en su opinión. “No solo porque China prohíbe otras aplicaciones, sino también porque los hablantes de chino con dominio limitado del inglés no tienen más opciones que WeChat”.

Según un reporte de CNN, la orden también está bajo escrutinio de la Primera Enmienda, ya que la prohibición del mandatario no proporciona suficiente evidencia de que está estrechamente diseñada para resolver las preocupaciones de seguridad nacional.

La jueza incluso se alineó a los demandantes, quienes consideran que si hay preocupaciones de seguridad nacional, el Gobierno de EE.UU. debería prohibir descargar la aplicación en dispositivos gubernamentales.

“Existen alternativas obvias a una prohibición total, como prohibir WeChat en los dispositivos gubernamentales, como ha hecho Australia, o tomar otras medidas para abordar la seguridad de los datos”, expone la magistrada.

El Departamento de Comercio había emitido restricciones contra TikTok y WeChat que debían entrar en vigencia este domingo por la noche.

La jueza Beeler también bloquea el esfuerzo de la Administración Trump para restringir que las empresas de infraestructura de internet transporten o alojen el tráfico de WeChat.

Trump anunciará la próxima semana su nominado al Supremo, posiblemente será una mujer

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió este sábado a los republicanos confirmar “sin demora” al sustituto de la juez de la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, quien murió la noche previa a la edad de 87 años.

“Nos pusieron en esta posición de poder e importancia para tomar decisiones por el pueblo que tan orgullosamente nos eligió, la más importante de las cuales ha sido por mucho tiempo la selección de los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos. Tenemos esta obligación ¡sin demora!”, escribió el presidente en un tuit.

Ginsburg murió de complicaciones de un cáncer de páncreas metastásico, informó la Corte Suprema en un comunicado de prensa, y añadió que un funeral privado se realizará en el Cementerio Nacional de Arlington, sin revelar la fecha específica de la ceremonia.

Segunda juez mujer de la Corte Suprema en la historia de Estados Unidos y defensora de la protección igualitaria de la ley para las mujeres, Ginsburg fue nominada al puesto en 1993 por el entonces presidente Bill Clinton y con los años se convirtió en la juez liberal de mayor edad en la Corte Suprema de la nación.

La muerte de Ginsburg estableció una fuerte lucha partidista en Capitol Hill respecto a si confirmar a un nominado a menos de 50 días de la elección presidencial.

Fallece a los 87 años la jueza liberal del Supremo federal Ruth Bader Ginsburg

La jueza de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg, una diminuta pero destacada defensora de los derechos de las mujeres que se convirtió en la segunda mujer de la corte, murió el viernes en su casa en Washington. Tenía 87 años.

Ginsburg murió de complicaciones de cáncer de páncreas metastásico, dijo el tribunal.

Ginsburg anunció en julio que se estaba sometiendo a un tratamiento de quimioterapia para las lesiones en el hígado, la última de sus varias batallas contra el cáncer.

Ginsburg pasó sus últimos años en el banquillo como líder indiscutible del ala liberal de la corte y se convirtió en una especie de estrella de rock para sus admiradores. Las mujeres jóvenes parecían abrazar especialmente a la abuela judía de la corte, llamándola cariñosamente la Notorious RBG, por su defensa de los derechos de las mujeres y las minorías, y la fuerza y ​​resistencia que demostró frente a pérdidas personales y crisis de salud.

Esos problemas de salud incluyeron cinco episodios de cáncer que comenzaron en 1999, caídas que resultaron en costillas rotas, inserción de un stent para despejar una arteria bloqueada y una variedad de otras hospitalizaciones después de que cumplió 75 años.

Se resistió a los llamados de los liberales a retirarse durante la presidencia de Barack Obama en un momento en que los demócratas ocupaban el Senado y se podría haber confirmado un reemplazo con puntos de vista similares. En cambio, es casi seguro que el presidente Donald Trump intentará empujar al sucesor de Ginsburg a través del Senado controlado por los republicanos, y mover la corte conservadora aún más a la derecha.

La jueza Ruth Bader Ginsburg tiene cáncer de hígado y asegura que no dejará la corte

La jueza liberal del Tribunal Supremo de EE.UU. Ruth Bader Ginsburg anunció este viernes que está recibiendo tratamiento de quimioterapia para combatir un cáncer de hígado, pero aseguró que no tiene planes de jubilarse a pesar de la enfermedad.

La magistrada, de 87 años, la mayor de la corte, explicó en un comunicado que la quimioterapia está dando buenos resultados.

“A menudo he dicho que seguiré siendo un miembro de la corte siempre que pueda hacer este trabajo por completo. Sigo siendo completamente capaz de hacer eso”, sostuvo en su nota, difundida por la oficina de prensa del Tribunal Supremo.

Ginsburg detalló que el cáncer fue detectado en febrero durante una revisión médica rutinaria, de manera que se le hizo una biopsia y el 19 de mayo comenzó a recibir quimioterapia.

Su último análisis, el 7 de julio, mostró que ha habido una “significativa reducción de las lesiones del hígado y que no hay nueva enfermedad”.

La jueza explicó que dos veces por semana recibirá quimioterapia para mantener el cáncer “a raya” y podrá mantener una “rutina diaria activa” con su trabajo en el tribunal más importante del país.

Aseguró, además, que el cáncer no tiene nada que ver con sus recientes hospitalizaciones.

Justo este miércoles, Ginsburg fue dada de alta del Johns Hopkins de Baltimore (Maryland) después de haber sido ingresada el día anterior con fiebre y escalofríos por una posible infección.

Designada por el expresidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg es la jueza de más avanzada edad de los nueve que conforman el Supremo y en los últimos años ha tenido problemas de salud que han forzado varios ingresos hospitalarios.

La jueza ha luchado antes contra el cáncer: en 2009 superó un cáncer de páncreas, en 2018 tuvieron que extirparle unos nódulos malignos de su pulmón izquierdo y, en el verano de 2019 reapareció en el páncreas ese mal, aunque logró superarlo.

El cáncer también le arrebató al amor de su vida, su esposo, Martin Ginsburg, fallecido en 2010.

Ginsburg lleva los últimos 27 años en el Trinbunal Supremo, donde llegó en 1993 como la segunda mujer de la historia que ocupa un puesto en esta corte, después de toda una carrera dedicada a causas feministas y a los derechos civiles.

La salud de la magistrada, por su avanzada edad, tiene en vilo al país, especialmente a las filas progresistas, que temen que si Ginsburg abandona el Supremo, su sustituto sea elegido por el presidente, Donald Trump, para ampliar la ya existente mayoría conservadora de la corte más importante del país.

El presidente y la magistrada han mantenido una difícil relación después de que Ginsburg lo calificara de “farsante” antes de las elecciones de 2016, un comentario del que tuvo que retractarse y que provocó que Trump pidiera su dimisión.

El Supremo está compuesto por nueve jueces con puestos vitalicios, actualmente 5 conservadores y 4 liberales.