Miles de mujeres, y algún que otro hombre, protestaron este sábado en varias ciudades del país contra de la nominación de la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett, abiertamente opuesta al aborto, para cubrir una vacante en el Tribunal Supremo que hizo el  presidente Donald Trump, antes de la celebración de elecciones.

Tal es su indignación que la Marcha de Mujeres, que normalmente se ha celebrado en enero desde la investidura de Trump el día 20 de ese mes en 2017, ha decidido organizar una edición especial a solo 17 días de los comicios generales, en los que el presidente se presenta a la reelección, y en medio del proceso de confirmación de Barrett en el Senado, que casi con seguridad será refrendada el 26 de octubre en el pleno de la cámara.

La manifestación principal tuvo lugar en Washington DC, donde las participantes se concentraron en Freedom Plaza para marchar poco después rodeando el Capitolio y acabar en el Mall, la explanada monumental que une la sede del Congreso con la Casa Blanca.

Trump y los republicanos del Senado, donde tienen la mayoría, han acelerado el proceso para confirmar a Barrett antes de los comicios, tras la muerte en septiembre de la jueza progresista Ruth Bader Ginsburg, pionera del feminismo y de los derechos reproductivos.