A pesar del significativo repunte de casos de COVID-19 que registra Estados Unidos en estos momentos, el presidente Donald Trump subrayó este martes la importancia de volver a abrir las escuelas y aseguró que su administración presionará a aquellos gobernadores que se opongan a hacerlo.

“Esperamos que la mayoría de las escuelas abra. No queremos que la gente adopte posturas políticas, no lo hacemos por cuestiones políticas y creo que va a ser bueno para ellos políticamente. Quieren mantener las escuelas cerradas… ¡De ninguna manera! Así que, ciertamente, vamos a presionar mucho a los gobernadores para que abran las escuelas”, dijo Trump durante un acto sobre la reapertura de centros educativos celebrado en la Casa Blanca.

La decisión de reabrir las escuelas, universidades y demás negocios, en general, recae en los gobiernos estatales, no en el federal. El pasado mes de abril, Washington ya empujó a las autoridades locales a mitigar las restricciones para así reactivar la economía del país, una decisión que algunos expertos consideraron precipitada.

Sin embargo, el repunte de casos de coronavirus ha llevado a varios estados, tanto demócratas como republicanos, a dar marcha atrás y a volver a ordenar el cierre de negocios no esenciales, especialmente en Florida, Texas y California. Consecuentemente, muchos gobernadores ya se han mostrado reacios a retomar las clases presenciales.

“Queremos abrir, estamos abiertos y no vamos a cerrar”, se comprometió Trump, quien no dudó en insistir: “Vamos a presionar para abrir las escuelas en otoño”.

EE.UU.: regresan las restricciones tras repunte del coronavirusTres grupos médicos describieron a la pandemia de coronavirus como “la peor crisis de salud pública en varias generaciones”.

El secretario del Departamento de Salud, Alex Azar, aseguró que, en virtud a lo que se sabe de la infección, se pueden reabrir las escuelas de manera “segura” observando “simples costumbres de sentido común”: mantener las distancias, emplear mascarillas cuando no sea posible el distanciamiento y practicar una buena higiene personal.

“Esas reglas están ahí para volver a llevar a nuestros niños [a las escuelas] de forma segura, para proteger a los profesores y al personal. Y es hora de hacerlo”, zanjó Azar.

El impacto entre los jóvenes 

El mandatario afirmó que su administración quiere retomar las clases “rápidamente” y apuntó que “la gente joven aguanta extraordinariamente bien” el impacto de la enfermedad.

A pesar de que la tasa de mortalidad entre los más jóvenes es significativamente baja, las autoridades sanitarias estadounidenses han reconocido que aún se desconoce el posible impacto del virus a largo plazo y han alertado de que los jóvenes, aún siendo asintomáticos, pueden convertirse en el principal foco de contagio para los más vulnerables.

En cualquier caso, Trump restó importancia a una enfermedad que se ha cobrado “un número muy alto, pero un número en cualquier caso” de vidas en Estados Unidos. Según datos de la universidad Johns Hopkins, se han registrado 2.963.244 casos y 130.813 muertes en todo el país.

“Puesto  que hacemos más pruebas, tenemos más casos. Si realizáramos la mitad de pruebas tendríamos muchos menos casos. Pero la gente no lo ve así”, sostuvo el presidente, quien también se congratuló por la baja tasa de mortalidad del virus estas últimas semanas.