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Biden presiona a republicanos para que aprueben su nuevo paquete económico en el Congreso

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, tiene claro que su proyecto económico para infraestructura y empleo es perfectible, pero no está dispuesto a hacer grandes cambios, por lo que presiona a republicanos para que lo apoyen en el Congreso.

Señaló que la oposición sabe qué requiere el país, además de desestimar sus críticas al incremento de impuestos a los más ricos y a corporaciones.

“Ellos saben lo que necesitamos”, dijo Biden sobre si ha hablado con los republicanos.

Señaló que cuando los republicanos presentaron en algún momento un plan de infraestructura, les parecía fácil pagar por todo.

“Cuando los republicanos presentaron un plan de infraestructura pensaron que valía la pena pagar por la infraestructura, desde la banda ancha hasta otras cosas”, dijo.

La secretaria de Energía, Jennifer Granholm, dijo a CNN que el presidente Biden está dispuesto a que se apruebe su proyecto de $2.25 billones de dólares bajo la Regla de Reconciliación, la cual fue aplicada para el Plan de Rescate Estadounidense contra la pandemia de COVID-19.

El líder republicano del Senado, Mitch McConnell (Kentucky), rechaza el incremento de impuestos y dijo que bloquearía la propuesta, aunque los demócratas tienen la opción de Reconciliación.

El presidente Biden advierte que EE.UU. está en un momento crucial, que requiere inversión en infraestructura.

“Cuando estás en una situación en la que no puedes encender una fuente de agua en la escuela, porque el agua afecta tu salud, eso es infraestructura”, destacó.

Del mismo modo se refirió en la inversión en edificios federales, carreteras, puentes y banda ancha, aunque eso requiera el incremento de impuestos a corporaciones.

“El impuesto era del 36 por ciento”, recordó. El gobierno de Donald Trump redujo esa tasa al 21 por ciento y Biden busca colocarla en 28 por ciento.

“Estás hablando de empresas de la lista Fortune 500 que no han pagado ni un centavo en impuestos durante tres años. ¡Vamos, hombre!”, expresó. “Voy a esforzarme lo más que pueda para competir con el resto del mundo. Todos los demás, en el resto del mundo, están invirtiendo miles de millones de dólares en infraestructura y lo vamos a hacer aquí”.

Con información de La Opinión.com

La sombra de Trump divide al Partido Republicano

Donald Trump ya no está en la Casa Blanca, pero la influencia del expresidente estadounidense todavía se siente intensamente en Washington, donde los disturbios del 6 de enero provocados por sus partidarios han creado profundas divisiones dentro del Partido Republicano.

Los republicanos de la Cámara de Representantes se reunieron el miércoles para decidir el futuro de dos miembros de su caucus en lados opuestos del debate sobre Trump: la congresista  Liz Cheney, de Wyoming, una de las líderes republicanas en la Cámara de Representantes, y la congresista novata Marjorie Taylor Greene, de Georgia, quien ha expresado su apoyo a teorías conspirativas de extrema derecha, incluyendo las del movimiento QAnon.

Se trata de decidir si despojar a la trumpista Greene de sus asignaciones en el comité de Educación y retirar a Cheney del equipo de líderes republicanos por su voto en favor de abrir un nuevo juicio político contra Trump. Estas decisiones forzarán un recuento sobre si los republicanos siguen siendo leales a Trump y sus partidarios, o si se distancian de su influencia.

Diez republicanos de la Cámara de Representantes votaron con los demócratas el 13 de enero para acusar a Trump por incitar a la insurrección en el Capitolio de Estados Unidos el mes pasado. Cheney, la única mujer en el liderazgo de su partido, fue la republicana de más alto rango en votar por el impeachment. Ella publicó una declaración condenando a Trump tan enérgicamente que fue citada por los gestores demócratas del juicio político en sus informes.

“Nunca ha habido una mayor traición”

“Nada de esto habría ocurrido sin el presidente”, escribió Cheney en una declaración del 12 de enero asignando la culpa por el motín en el Capitolio que dejó cinco personas muertas, incluido un oficial de policía, y detuvo temporalmente el escrutinio de los votos del Colegio Electoral que ratificó al demócrata Joe Biden como el ganador de las elecciones de noviembre.

“El presidente podría haber intervenido de inmediato y con fuerza para detener la violencia. No lo hizo. Nunca ha habido una mayor traición a su cargo y a su juramento a la Constitución por parte de un presidente de Estados Unidos”, acusó.

Los republicanos multiplican sus llamados a la renuncia de Trump

A diez días del final de su mandato, Donald Trump enfrenta cada vez más llamados para que dimita, también desde el propio campo republicano, con el objetivo de evitar un complejo proceso de destitución en plena crisis política, sanitaria y económica en Estados Unidos.

Tras los pedidos de los senadores republicanos Ben Sasse y Lisa Murkowski, el senador Pat Toomey afirmó el domingo en CNN que una renuncia del presidente “sería el mejor camino”. 

Trump “cayó en un nivel de locura (…) absolutamente impensable” desde que el demócrata Joe Biden le ganó las elecciones de noviembre, añadió.

“Lo mejor para la unidad del país sería que dimitiera”, dijo en ABC Alan Kitzinger, legislador en la Cámara de Representantes y primer republicano en pedir el jueves que el presidente fuera declarado “no apto” para ejercer sus funciones.

Aislado en la Casa Blanca, abandonado por varios de sus ministros y distanciado de su vicepresidente Mike Pence, Trump no da, sin embargo, ninguna señal de estar pensando en renunciar, según consejeros citados por la prensa estadounidense.

Suspendido en Twitter, y en el resto de grandes redes sociales para evitar nuevas incitaciones a la violencia, las opciones del mandatario para comunicarse con el gran público son ahora limitadas.

Las autoridades continúan buscando a los manifestantes pro-Trump que lanzaron amenazas de muerte contra Pence y la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, segundo y tercera mayores responsables del Estado durante el asalto al Capitolio del miércoles.

Alrededor de ese icónico edificio se ha erigido ahora una alta barrera metálica, al tiempo que se han ampliado los efectivos de las fuerzas del orden hasta la investidura de Biden el 20 de enero, a la que Mike Pence hizo saber que asistirá.

– ‘Profanación’ –

Nancy Pelosi, que prometió pasar a la acción en caso de que el presidente saliente no dimita, pidió el sábado a sus legisladores que regresen a Washington esta semana para decidir la forma de sancionar la responsabilidad de Trump en el asalto violento contra el Capitolio.

En una carta abierta a los parlamentarios, Pelosi no mencionó directamente una posible destitución, pero estimó como “absolutamente esencial que quienes perpetraron este asalto contra nuestra democracia rindan cuentas”. “Debe haber un reconocimiento de que esta profanación fue instigada por el Presidente”, añadió.

Un artículo de juicio político, o impeachment, introducido en la Cámara de Representantes y firmado por al menos 180 legisladores, señala al presidente republicano por haber “realizado deliberadamente declaraciones” que incentivaron a la invasión del edificio del Congreso por sus seguidores el miércoles.

Según el legislador demócrata James Clyburn, la moción podría discutirse esta semana. “Puede que sea el martes o miércoles”, precisó en CNN.

Republicano Mitch Mc Connell bloquea intento demócrata para votar cheque de $2,000

El líder del Senado, Mitch McConnell (Kentucky), rechazó la propuesta demócrata para votar el aumento a $2,000 dólares del cheque de estímulo por persona.

La postura del republicano no tuvo explicación, luego de la petición del líder de la minoría Charles Schumer (Nueva York), para aprobar el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Representantes y apoyado por el presidente Donald Trump.

“Hay una gran diferencia entre decir que apoyas los cheques de $2,000 y luchar para convertirlo en ley”, dijo Schumer.

El demócrata dijo que la única forma de enviar esos fondos era aprobarlos antes de que concluyera la sesión del senado.

“¿Se opondrán los republicanos del Senado a la Cámara de Representantes, la mayoría demócrata en el Senado y el presidente de su propio partido para evitar que estos cheques de $2,000 salgan adelante?”, cuestionó.

El senador McConnell objetó la petición sin explicación, a pesar de que a la petición también se sumó el senador Bernie Sanders (Vermont).

Antes de que los demócratas hablaran, McConnell dijo que se consideraría el plan de los pagos de estímulo, pero junto con otras demandas del presidente Trump.

Por otro lado, la votación sobre el veto del presidente Trump a los fondos militares será este miércoles, pero se espera que los demócratas –como adelantó Sanders– condiciones apoyar ese plan al cheque de estímulo.

Biden contra Trump: el escenario está listo para noviembre

El escenario está listo para noviembre.

A menos que ocurra algo inesperado, Joe Biden representará al Partido Demócrata contra el presidente Donald Trump este otoño. El lugar del exvicepresidente en la papeleta de las elecciones presidenciales se consolidó el miércoles por la decisión de Bernie Sanders de poner fin a su campaña.

Muy probablemente, Biden no asegurará el número de delegados que necesita para afianzar la nominación sino hasta junio. Pero sin ningún rival demócrata a la vista, el exvicepresidente ha dado inicio a una campaña electoral que seguramente será la más costosa y la más agresiva en la historia de Estados Unidos.

“No será fácil. Nadie está confundido respecto a eso. Pero estamos listos para las elecciones generales. Estamos listos para nuestro abanderado”, dijo Tom Perez, presidente del Comité Nacional Demócrata. “Estoy confiado porque los valores de Joe Biden reflejan los valores de la mayoría de los estadounidenses que podemos ganar”.

Entre Biden y Trump, el electorado elegirá entre dos septuagenarios blancos con posiciones completamente diferentes en torno a la atención médica, cambio climático, política exterior y liderazgo en una época de partidismo extremo.

Con 77 años, Biden se convirtió en el candidato demócrata a la presidencia de mayor edad en la historia moderna. Y al haber pasado gran parte de su vida como funcionario electo en Washington, ningún otro candidato ha tenido más experiencia en el gobierno.

Pero en Trump, Biden enfrenta a un adversario que nunca había visto en décadas de carrera política. El presidente republicano de 73 años arranca con una enorme ventaja financiera y una disposición bien establecida de ganar a toda costa.

La campaña de Trump avanza con un ataque por múltiples frentes que combina críticas legítimas con acusaciones sin fundamento y, en algunos casos, teorías de conspiración. Es parecida a la estrategia poco convencional que utilizó contra Hillary Clinton hace cuatro años con un éxito devastador e inesperado.

Tim Murtaugh, portavoz de la campaña de Trump, dijo que Biden será retratado como demasiado liberal para la mayoría de los estadounidenses, y se verá agobiado por preguntas sobre los negocios de su hijo en el extranjero y sobre la cuestionable agudeza mental a su edad. Brad Parscale, director de campaña de Trump, pronosticó que el mandatario “destruirá” a Biden, a quien el presidente y sus asesores han apodado “somnoliento Joe”.

“El presidente Trump sigue trastocando a Washington D.C, mientras que Biden representa la vieja y desgastada guardia y continúa mimando al régimen comunista de China”, señaló Parscale.

El equipo de Trump también cree que puede ganarse a los simpatizantes descontentos de Sanders, quienes ven a Biden como un miembro consumado de Washington. Poco después del anuncio de Sanders, el presidente acusó sin evidencia que los líderes demócratas conspiraban contra Sanders.

El Comité Nacional Republicano ya ha armado un extenso libro de investigación sobre Biden. El bando republicano ha designado a 10 investigadores y ha enviado cientos de solicitudes de información y registros públicos relacionadas con el exvicepresidente para recopilar material dañino adicional.

Antes de que Biden pueda cambiar por completo su enfoque a Trump, el exvicepresidente debe ganarse a los escépticos simpatizantes de izquierda de Sanders, que han destrozado el historial de Biden en torno al comercio, justicia criminal, las empresas estadounidenses y política exterior. La rama más progresista del partido también teme que las políticas de Biden sobre atención médica y medio ambiente, entre otras, no vayan lo suficientemente lejos.

Mientras tanto, ambos candidatos están observando una pandemia de coronavirus que ha puesto de cabeza la logística de las campañas electorales de 2020. Dado que el punto máximo de infecciones aún está a varias semanas de distancia para muchas partes del país, el brote y la devastación económica relacionada jugarán un papel importante para moldear la actitud de los votantes y las logísticas de campaña.

Por ahora, Biden y Trump están encerrados en casa, al igual que gran parte de Estados Unidos.

Fuente: Steve Peoples/Agencia AP