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¿En qué se diferenciará el segundo juicio político de Trump del primero?

El proceso general de juicio político establecido en la Constitución es relativamente simple: un presidente comete «delitos graves o delitos menores», la Cámara vota a favor de un juicio político y el Senado lleva a cabo el juicio.

Esos contornos generales son constantes. Pero no existe tal cosa como un juicio político de rutina.

El que enfrenta en este momento el presidente Donald Trump, después de incitar a una multitud desenfrenada a atacar el Capitolio, no tiene precedentes en todo tipo de formas, lo que significa que el proceso se sentirá completamente nuevo y diferente al que vimos a fines de 2019, en torno a la investigación de Ucrania.

Específicamente, es probable que esta votación de juicio político en la Cámara de Representantes se realice esta semana, y el juicio en el Senado se llevará a cabo después de que Trump deje el cargo.

Aquí hay algunas otras diferencias clave.

De lo que se acusa a Trump para llevarlo a juicio político

Hubo mucho debate durante el primer juicio político de Trump sobre si la presión que ejerció sobre el presidente de Ucrania equivalía a «crímenes y faltas graves» o simplemente un conjunto de políticas. Esta vez, si bien hay un argumento de que cometió traición, los demócratas en la Cámara de Representantes han alegado que Trump «se involucró en delitos graves y faltas al incitar a la violencia contra el Gobierno de Estados Unidos».

El artículo de juicio político sostiene que Trump incitó a sus partidarios al negar repetidamente los resultados de las elecciones en el período previo al recuento de los votos electorales, que presionó al secretario de estado de Georgia para que «encontrara» votos adicionales para él, y al hacerlo «puso gravemente en peligro la seguridad de Estados Unidos y sus instituciones de Gobierno», «amenazó la integridad del sistema democrático, interfirió con la transición pacífica del poder y puso en peligro a una rama del Gobierno equivalente». 

El cronograma de la Cámara de Representantes

Pasar de la falta de Trump al proceso de juicio político en la Cámara tomó 86 días en 2019. Va a tomar solo una semana en 2021. La Cámara esencialmente puede acusar a su voluntad. Si bien existen precedentes sobre la instigación del proceso de juicio político y la utilización de las comisiones de la Cámara para investigar si ocurrieron delitos imputables, nada de eso es necesariamente necesario. Y los demócratas, moviéndose rápidamente, no se van a agobiar por alargar esto.

¿Y por qué molestarse con una investigación cuando esta vez Trump lo hizo en la televisión?

En ese primer esfuerzo, los detalles de la presión de Trump sobre Ucrania se filtraron en el transcurso de semanas y se incorporaron al apoyo demócrata para iniciar y realizar una investigación y, en última instancia, para acusarlo.

Con el plazo de Trump en el cargo programado para expirar al mediodía del 20 de enero, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, también les dio a Trump y al vicepresidente Mike Pence la opción de evitar el juicio político si Trump renunciaba o Pence movilizaba al gabinete para usar la 25a Enmienda para sacarlo del cargo.

Cuando esas dos rampas fueron ignoradas, los demócratas en la Cámara avanzaron rápidamente hacia el juicio político y el primer juicio político post-presidencial en la historia de Estados Unidos.

“Vogue” bajo críticas por atuendo de Kamala Harris en la portada de la revista

La portada de febrero de la revista Vogue tendrá a la vicepresidenta electa Kamala Harris, pero la publicación enfrenta críticas por dos aspectos: el atuendo de la demócrata y el aclaramiento al tono de piel de la primera mujer en ganar esa posición.

En un adelanto de las opciones de portada, la revista publicó dos opciones de portada, una donde se ve a Harris con tenis Converse, lo cual ha sido criticado por supuestamente “faltar respeto” a la investidura vicepresidencial.

La publicación destaca que la demócrata ha hecho historia, por ser mujer y la primera de color en una posición tan alta en Estados Unidos.

“Haciendo histpria fue el primer paso. Ahora Harris tiene un desafío más monumental: ayudar a sanar a un fracturado Estados Unidos y liderarnos para salir de la crisis”, indicó.

“La portada de la izquierda… no tenía por qué haber sido seleccionada o incluso ofrecida como una opción. Esto dice mucho de cómo ve a nuestra Señora Vicepresidenta”, consideró la experta legal Adrienne Lawrence.

“Kamala se merece algo mucho mejor. La segunda (foto) con el traje azul es una ligera mejora, pero vamos, esto es tan irrespetuoso”, consideró la escritora Michele Selene Ang.

“El aclaramiento es tan pésimo”, cosideró la usuaria Candice Cam’Rom, quien publicó una comparación con la portada de la revista a la cantante Lizzo, donde no hay aclaramiento de la piel.

EEUU: Republicanos condenan “plan” para anular los comicios

El extraordinario empeño republicano para anular la elección presidencial fue condenado el domingo por numerosos funcionarios y exfuncionarios de la misma corriente política que han advertido que el intento para sembrar dudas en la victoria de Joe Biden y mantener al presidente Donald Trump en el cargo está socavando la confianza de los estadounidenses en la democracia.

Trump ha conseguido el apoyo de una docena de senadores republicanos y hasta 100 representantes republicanos para impugnar la votación del Colegio Electoral cuando el Congreso se reúna en sesión conjunta para ratificar la victoria del presidente electo Joe Biden por 306-232.

Ante la asunción presidencial de Biden el 20 de enero, Trump ha intensificado sus acciones para impedir la tradicional transferencia del poder, destrozando al partido.

A pesar de las acusaciones de Trump de que hubo fraude electoral, las autoridades estatales han insistido en que las elecciones se celebraron sin contratiempos y no hubo pruebas de fraude ni otras irregularidades que pudieran cambiar el resultado. Los estados han certificado sus resultados y los describieron como claros y legítimos. De las más de 50 demandas presentadas por el presidente y sus aliados para impugnar el resultado de los comicios, casi todas fueron desechadas o retiradas. La Corte Suprema federal también ha asestado un par de reveses a Trump.

En una llamada difundida el domingo, puede escucharse a Trump cuando apremia a funcionarios en Georgia a que le “encuentren” más votos.

“Las elecciones 2020 han terminado”, dijo el domingo en un comunicado un grupo bipartidista de 10 senadores, entre ellos los republicanos Susan Collins, de Maine; Lisa Murkowski, de Alaska; Bill Cassidy, de Luisiana, y Mitt Romney, de Utah.

Los senadores escribieron que continuar los intentos para sembrar las dudas en la elección “contraviene la voluntad claramente manifestada del pueblo estadounidense y sólo sirve para socavar la confianza de los estadounidenses en los resultados electorales ya decididos”.

El gobernador de Maryland, el republicano Larry Hogan, dijo: “El plan de miembros del Congreso para rechazar la certificación de la elección presidencial constituye una burla hacia nuestro sistema y quiénes somos como estadounidenses”.

El ex presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo en un comunicado que “la victoria de Biden es totalmente legítima” y los intentos para sembrar la duda en los comicios “golpean los cimientos de nuestra república”.

La representante Liz Cheney, de Wyoming, la tercera republicana en jerarquía en la cámara baja, advirtió en un memorando dirigido a sus colegas que las objeciones a los resultados del Colegio Electoral “sientan un precedente excepcionalmente peligroso”.

Otros prominentes ex funcionarios también censuraron las actuales críticas contra los resultados electorales.

En un artículo de opinión en The Washington Post, los 10 ex secretario de defensa vivientes, la mitad de los cuales estuvo al servicio de mandatarios republicanos, exhortaron a las autoridades del Pentágono a que efectúen la transición hacia el nuevo gobierno de manera “total, cooperativa y transparente”.

También señalaron que las acciones para implicar a las fuerzas armadas de Estados Unidos en la solución de las disputas electorales “podría meternos en un territorio peligroso, ilegal e inconstitucional”.

Senador de EE.UU. entra en cuarentena días antes de elección clave en Georgia

 El senador republicano de EE.UU. David Perdue entró este jueves en cuarentena por haber estado en contacto con alguien que ha dado positivo por covid-19, algo que complica la campaña de su partido cinco días antes de las elecciones clave en el estado de Georgia.

Perdue es uno de los dos senadores republicanos que buscan la reelección en los comicios de segunda vuelta en Georgia, que se celebrarán el 5 de enero y decidirán qué partido controla el Senado durante los dos primeros años de Presidencia del mandatario electo estadounidense, Joe Biden.

El senador y su esposa han dado negativo por covid-19, pero aún así han decidido aislarse para seguir las directrices de los expertos tras conocer que un miembro de su campaña había dado positivo, informó su equipo en un comunicado.

La noticia complica la campaña para Perdue, que tendrá que dejar de hacer mítines en un momento en el que las encuestas muestran una contienda muy ajustada contra su rival demócrata, Jon Ossoff.

El martes 5 de enero también se juega la reelección la senadora republicana Kelly Loeffler, que compite contra el demócrata Raphael Warnock.

Los republicanos, que serán la oposición de Biden, solo necesitan ganar uno de los escaños que están en juego en Georgia para retener el control del Senado, dado que hasta ahora tienen asegurados 50 de los 100 asientos de la Cámara Alta.

Los demócratas, por su parte, controlan de momento 46 escaños en el Senado, más otros dos que pertenecen a independientes como Bernie Sanders que suelen votar con ellos, por lo que necesitarían ganar los dos asientos de Georgia para controlar el hemiciclo.

Aunque una doble victoria demócrata en Georgia dejaría un Senado dividido en 50 escaños de un color y otros 50 del otro, la vicepresidenta electa, Kamala Harris, podría romper cualquier posible empate, dado que su nuevo cargo implica ser también la presidenta de la Cámara Alta.

Biden conquistó en las elecciones de noviembre el estado de Georgia, tradicionalmente republicano, y se convirtió en el primer demócrata en hacerlo desde que en 1992 lo consiguiera Bill Clinton (1993-2001), pero su margen de victoria fue muy estrecho y está por ver que su partido pueda repetir la hazaña.

El presidente electo hará campaña el próximo lunes en Georgia a favor de los candidatos de su partido, mientras que el mandatario saliente, Donald Trump, también dará un mitin el mismo día en el estado para promover las candidaturas de Perdue y Loeffler.

Mientras, en Washington, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, bloqueó por tercer día consecutivo el intento de los demócratas, respaldado por Trump, de aumentar de 600 a 2.000 dólares los pagos directos a ciudadanos debido a la crisis de la covid-19.

Elecciones en Estados Unidos: 5 preguntas para entender qué está pasando

La elección presidencial en Estados Unidos no quedó manchada por un fraude electoral a gran escala o irregularidades en el conteo de sufragios, a pesar de los intentos del presidente Donald Trump de propalar ideas de lo contrario.

Al rehusarse a reconocer su derrota, Trump asegura que habría ganado de no ser por el conteo de votos “ilegales” en varios Estados en los que perdió, o en los que actualmente se encuentra debajo en los conteos.

Pero el presidente y sus aliados no han presentado evidencia alguna, y la mayoría de sus impugnaciones legales han sido ya rechazadas en las cortes.© clarin.com El secretario de Estado, Mike Pompeo, dio una conferencia de prensa en la cual afirmó que se venía un segundo gobierno de Trump. Foto: AFP

Investigaciones independientes sobre elecciones previas han demostrado que el fraude electoral es sumamente raro. Funcionarios estatales de ambos partidos, así como observadores internacionales, también han dicho que los comicios 2020 se desarrollaron sin mayores contratiempos.

A continuación un vistazo, algunas preguntas para entender qué está pasando.

¿Cuántas personas votaron en 2020?

Más de 150 millones de personas votaron en las elecciones presidenciales. Hasta la mañana del martes, una semana después de los comicios, el candidato demócrata Joe Biden había recibido casi 5 millones de votos más que Trump.

Se proyecta que Biden cuenta actualmente con 290 votos del Colegio Electoral contra 214 de Trump, según el análisis de conteo de votos de The Associated Press en los 50 estados. La agencia AP aún no determinó un ganador en Alaska, Georgia o Carolina del Norte.© clarin.com Los votos por correo están en el centro del reclamo que hace Trump sobre la validez de las elecciones. Foto: AFP

De los Estados en los que Trump ha centrado sus señalamientos de fraude, Biden goza de pequeñas pero significativas ventajas en todos ellos. El exvicepresidente va ganando en Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.

¿Cómo se desarrolló la elección?

Varios Estados implementaron exitosamente medidas electorales durante la pandemia de coronavirus. Por ejemplo, California –un bastión demócrata– mejoró su sistema de votaciones por correo, y el resultado fue una votación que favoreció a Biden, tal como se preveía.

Pero Trump ganó fácilmente en Nebraska, Dakota del Norte y Montana, Estados históricamente republicanos y que también expandieron significativamente el voto por correo este año.

Dos décadas después de protagonizar un contencioso recuento, Florida ha implementado la votación anticipada, y les permitió a sus residentes votar en ausencia sin requerir un motivo. La agencia AP declaró a Trump como ganador en Florida a las 12:35 de la madrugada del miércoles.© Proporcionado por Clarín Un centro de registro y recuento de votos por correo en Atlanta, Estados Unidos. Foto: EFE

El conteo de votos fue lento en tres estados de la región centro-norte que se inclinaron por Trump hace cuatro años pero favorecieron a Biden en esta ocasión: el llamado “muro azul” de Michigan, Pensilvania y Wisconsin.

Eso se debió al aumento de votos por correos, que la campaña de Biden promovió entre sus simpatizantes como una medida de seguridad en medio de la pandemia.

Trump argumentó sin fundamentos que las boletas por correo eran susceptibles a fraude y alentó a sus seguidores a votar de manera presencial durante la jornada electoral.

Como resultado, Trump tuvo más votos presenciales en esas tres entidades, pero sus ventajas se disiparon una vez que comenzó el cómputo de las boletas por correo.© Proporcionado por Clarín Un puesto de votación en Washington. Foto: AFP

Los tres Estados ignoraron en gran medida las recomendaciones de observadores independientes de expandir el período para contar los votos por correo antes de la jornada electoral.

Michigan les otorgó a las autoridades electorales un día, mientras que Pensilvania y Wisconsin no permitieron conteos anticipados. Las tres entidades tienen legislaturas republicanas.

¿Qué es lo Trump está tratando de impugnar?

La campaña de Trump ha presentado más de una docena de demandas en por lo menos cinco Estados. La noche del martes, funcionarios de su campaña informaron que entablarían una nueva denuncia en Michigan, con el argumento de que sus observadores fueron acosados o rechazados.

El lunes, su campaña demandó para obligar a Pensilvania a no certificar los resultados de la elección. La denuncia de 85 páginas no incluía evidencia de fraude electoral, pero sí una serie de acusaciones, como la de que un trabajador electoral en el condado de Chester alteró boletas que habían sido marcadas en favor de Trump para favorecer a otro candidato.

La dirigencia demócrata en la entidad acusó a Trump de intentar privar a los votantes de su derecho al voto y de tratar de revertir una elección que ya perdió.

¿Qué dicen los aliados de Trump?

Los abogados y el personal de la campaña del mandatario aseguran que la elección no ha terminado y que investigan acusaciones en varios Estados, aunque siguen sin contar con evidencia de un fraude electoral a una escala suficiente para afectar el resultado de la contienda.

Líderes republicanos han apoyado las gestiones del presidente de impugnar los resultados electorales ante la corte.

El líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell dijo que Trump estaba “totalmente en su derecho de indagar las acusaciones de irregularidades y sopesar sus opciones legales”. El secretario de Justicia, William Barr, autorizó a su departamento a investigar las “denuncias claras y en apariencia creíbles de irregularidades”.

¿Qué sigue ahora?

Todas las disputas sobre conteos en cada Estado deben completarse antes del 8 de diciembre. Los miembros del Colegio Electoral votan el 14 de diciembre. El Congreso tiene una sesión plenaria el 6 de enero de 2021 para contar los votos electorales en cada Estado.

Y el 20 de enero asume el ganador.

El 70 por ciento de los votantes republicanos rechaza que las presidenciales fueran “libres y justas”

Según una encuesta realizada por el diario ‘Politico’, el 70 por ciento de los republicanos considera ahora que las elecciones “no han sido libres ni justas”. Esto supone un fuerte aumento desde el 35 por ciento de votantes del Partido Republicano, que ya desconfiaba del sistema antes de los comicios.

Sin embargo, los votantes demócratas han expresado una mayor confianza en el sistema después de que la mayoría de proyecciones dieran la victoria a Biden durante el fin de semana.

El 90 por ciento de ellos aseguran que el proceso electoral cuenta con garantías, un aumento considerable desde el 52 por ciento registrado antes de las elecciones del 3 de noviembre.

Entre los republicanos que consideran que las elecciones no fueron justas, el 78 por ciento estima que el voto por correo llevó a un “fraude electoral”, mientras que un 72 por ciento cree que el voto fue manipulado, tal y como ha llegado a decir el propio Trump.

La mayoría de los que consideran que las elecciones no fueron justas, el 84 por ciento, aseguran que han beneficiado a Biden. La falta de confianza en el sistema electoral ha llevado a los republicanos a mostrarse más escépticos respecto a los resultados de los comicios.

Aunque solo el 18 por ciento de los votantes republicanos decía sentir desconfianza hacia el proceso antes de las presidenciales, ahora se trata de un 64 por ciento. Por el contrario, el 86 por ciento de los demócratas dicen creer la legitimidad de los resultados.

Sin embargo, los republicanos se encuentran divididos sobre la posibilidad de que el resultado acabe variando o no. El 38 por ciento de ellos espera que Trump acabe haciéndose con la victoria, mientras que un 45 por ciento lo ve improbable.

“No concedo nada”: Trump tuitea que Biden ganó, luego se retracta

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, publicó un tuit en el que parecía reconocer la victoria en las elecciones de su rival demócrata, Joe Biden. Minutos más tarde se arrepintió y tuiteó que “no concede nada” y volvió a hacer mención al fraude electoral sin evidencia alguna.

“Él solo ganó a ojos de los FAKE NEWS MEDIA. ¡No concedo NADA! Tenemos un largo camino por recorrer. ¡Fue una ELECCIÓN EQUIPADA!”, publicó el mandatario.https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1327956491056279552

No estaba claro si el primer tuit representaba una concesión a regañadientes o accidental por parte de Trump de que había perdido la elecciónEn numerosas ocasiones ha asegurado que ganó los comicios, aun cuando todas las principales organizaciones de noticias han declarado a Biden como el vencedor.

Un funcionario de la Casa Blanca consultado por NBC News, cadena hermana de Telemundo, al que se le preguntó si Trump admitía la victoria de Biden, dijo: “Parece que sí”.

Cuando se le preguntó si el tuit era, a la manera de Trump, el inicio de una concesión, el funcionario respondió: “Muy probablemente pudiera ser que sí”, y señaló que era la segunda señal de este tipo que el presidente emitía en los últimos días.

La primera señal hace referencia al episodio en la rosaleda de la Casa Blanca en el que Trump reflexionó sobre la posibilidad de que otra Administración asumiera el poder. Y también pareció admitir que Biden había ganado en Arizona.

Pero unos minutos después de ese tuit, Trump pareció apresurarse para publicar en Twitter un mensaje en el que aseguraba que no estaba concediendo.

“Él solo ganó a los ojos de los FAKE NEWS MEDIA [medios de comunicación falsos]”, escribió Trump. “¡No concedo NADA!” y repitió su falsa afirmación de que la elección estuvo amañada.

Ofrecen a Trump US$ 100 millones para que deje la presidencia de EEUU

El presidente Donald Trump no tiene todo perdido. De hecho podría echarse al bolsillo millones de dólares si sale de la Casa Blanca.

“Trump está siendo bombardeado con ofertas de libros y televisión que podrían valer la asombrosa suma de $100 millones de dólares”, dijo una fuente a Page Six.

Según el reporte, con base en una fuente que conoce de las negociaciones, el mandatario republicano también estaba siendo cortejado por los canales de televisión de extrema derecha.

“Los acuerdos de libros y televisión son un plan B si no gana la guerra de los votos”, dijo la fuente.

La intención de quienes ponen la oferta frente al presidente Trump es que más de 70 millones de votos significan un alto número de posibles lectores o espectadores.

“Todos los libros anti-Trump han hecho mucho dinero, así que este de Donald es un éxito seguro”, indicó la fuente.

De lograrse un contrato de ese nivel superaría el acuerdo de $65 millones de dólares que Barack y Michelle Obama lograron para sus respectivas memorias. La del presidente saldrá al mercado el 17 de noviembre.

La página de trascendidos señaló que algunos editores consideraron excesivo un contrato de ese nivel para el presidente Trump, pero no descartaron la importancia de publicar sus memorias, considerando el interés público.

México: AMLO es criticado por no reconocer triunfo de Biden

Las críticas en contra del presidente de México Andrés Manuel López Obrador (AMLO) por no reconocer o felicitar al demócrata Joe Biden por su victoria como nuevo virtual ganador de las elecciones en Estados Unidos no se han hecho esperar.

Tanto analistas, periodistas y políticos se han expresado en contra de la falta de tacto de López Obrador ante quien todo indica será su homólogo a partir de enero de 2021.

Uno de ellos fue Agustín Basave, quien alguna vez formó parte del partido político que casi lleva a la Presidencia a AMLO en el año 2006, el PRD. “Que imprudencia era hacer acto de campaña a favor del magnate al visitarlo en la Casa Blanca“, señaló el político mediante su cuenta de Twitter.

Mientras que el legislador demócrata Joaquín Castro criticó a López Obrador, por aún no reconocer el triunfo de Joe Biden en las elecciones de Estados Unidos.

“Esto representa un asombroso fracaso diplomático del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en un momento en que la Administración entrante de Biden busca marcar el comienzo de una nueva era de amistad y cooperación con México”, escribió el demócrata en su cuenta de Twitter.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se negó a felicitar a Joe Biden y a Kamala Harris por su virtual triunfo en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

Mediante una conferencia de prensa, el mandatario mexicano dijo que esperaría a los tiempos legales para hablar sobre el triunfo del próximo presidente y vicepresidenta estadounidenses.

El mundo asiste expectante al escrutinio en Estados Unidos

Entre la resignación y la esperanza, y a la sombra de una nueva ola de coronavirus, el mundo mira con la máxima expectación a EE UU. El mandato de Donald Trump, marcado por el unilateralismo y las disputas comerciales, ha removido el tablero internacional y ha dinamitado algunas alianzas tradicionales de Washington. Algunos actores internacionales esperan que logre la reelección, pero otros confían en que una victoria de Joe Biden al menos lime asperezas. El demócrata, pese a todo, tampoco despierta entusiasmo entre algunos de los que prefieren un cambio en la dirección de la primera potencia mundial.

La crisis sanitaria, social y económica provocada por la pandemia mantiene ensimismados a los líderes europeos, con poco tiempo para mirar hacia el otro lado del Atlántico. Pero sobre Bruselas y el resto de capitales europeas planea la sombra de una segunda victoria de Donald Trump en las elecciones del 3 de noviembre o, peor aún, la de una derrota no admitida por el actual inquilino de la Casa Blanca.

La incógnita sobre el desenlace electoral contrasta con el claro convencimiento de que, gane quien gane, las grandes tendencias de la relación transatlántica se mantendrán invariables. “Habrá matices si el demócrata Joe Biden llega a la Casa Blanca, pero no cabe esperar un giro brusco en la política internacional de EE UU”, apunta un alto cargo de la Comisión Europea.

Bruselas asume que Washington seguirá desentendiéndose de la seguridad del viejo continente, una tendencia iniciada bajo la presidencia de Barack Obama y acentuada con Trump. La segunda gran corriente que seguirá repercutiendo en Europa será el enfrentamiento entre EE UU y China, “una política en la que coinciden tanto republicanos como demócratas”, señala una fuente comunitaria.

Más éxito tuvo el anterior presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que logró una tregua comercial. Pero la actual presidenta, Ursula von der Leyen, solo ha mantenido un breve encuentro con Trump y su esperada visita a la Casa Blanca quedó postergada sine die como consecuencia de la pandemia y el escaso interés al otro lado del Atlántico.

Ante el improbable retorno de una relación transatlántica tan estrecha como la de finales del siglo XX, la UE prefiere volcarse en su agenda de soberanía estratégica, antaño postergada y ahora acelerada como respuesta al vendaval de Trump. “Nuestra agenda tampoco va a variar gane quien gane”, avisa un alto cargo comunitario. Fuentes de la Comisión creen que una derrota de Trump suavizaría los roces con Washington y tal vez permitiera recuperar el consenso internacional en asuntos como Irán o la lucha contra el cambio climático. Pero sospechan que el multilateralismo no volverá a ser como en 2016 y con ese cálculo en mente esperan la reelección del 45º presidente de EE UU o la llegada del 46º. Y no descartan que la transición, de llegar a producirse, sea tan turbulenta y conflictiva como los cuatro años que ahora terminan.

La relación entre el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, y el presidente estadounidense, Donald Trump, ha sido siempre más el fruto de la conveniencia mutua y el compadreo personal que de una visión política e internacional compartida. De hecho, el entonces alcalde de Londres hizo más en 2016, durante su visita a Nueva York, por mostrarse próximo a la candidata demócrata, Hillary Clinton, que por cortejar a Trump.

La continuidad del republicano en la Casa Blanca, sin embargo, era hasta ahora una pieza fundamental en la estrategia post-Brexit del Gobierno conservador británico. No tanto por su defensa a ultranza de la salida del Reino Unido de la UE -que en muchas ocasiones se ha convertido en una inoportuna intromisión en la política interna de su aliado-, como por su firme compromiso con un futuro acuerdo comercial que pudiera sustituir, al menos cara a la galería, los vacíos provocados por la ruptura con la UE.

El equipo de Johnson se ha visto descolocado por sorpresa. La poderosa maquinaria que controla la campaña de Biden ha establecido un muro de aislamiento con el resto del mundo, para evitar sospechas de injerencias externas como las que contaminaron las presidenciales de hace cuatro años. Y de ese modo, Downing Street ha sido incapaz de comenzar a tender puentes con la que, según las encuestas, podría ser la próxima Administración de EE UU.

Las señales previas sugieren que una futura presidencia de Biden, como ocurrió con Barack Obama, dará prioridad a aliados como Alemania o Francia antes que cultivar una histórica “relación especial” con el Reino Unido que seguirá siendo firme en materia de defensa o inteligencia, pero se presenta difusa en materia política. Habrá estabilidad, porque Londres y Washington mantienen posiciones alineadas en asuntos clave como la respuesta al desafío que hoy suponen China o Rusia. Y, si se confirma la victoria de Biden, puede haber acercamiento, porque la visión de ambos dirigentes ante desafíos como el cambio climático es muy similar. Pero Johnson deberá empezar de cero, y aplicarse a sí mismo una dosis de humildad. Es complicado que repita el éxito de su predecesora, Theresa May, y sea el primer líder que visita la nueva Casa Blanca.

El Reino Unido tendrá la presidencia del G7 y será el anfitrión de la cumbre el próximo verano. Será la oportunidad de Johnson de cultivar la multilateralidad a la que tanto él como Biden son más proclives, frente al unilateralismo que ha caracterizado a Trump. Y la ciudad de Glasgow acogerá en octubre el COP26, la siguiente conferencia sobre el cambio climático. Es la gran apuesta de Downing Street para demostrar el perseguido liderazgo internacional de la Global Britain soñada para la era posterior al Brexit. Y la ocasión para Biden de reconducir la política medioambiental de EE UU, hecha añicos por su predecesor. Pero sobre todo, podría ser el gran momento para que Johnson se deshiciera finalmente de la caricatura que le ha perseguido durante estos años: la de ser el “mini Trump” al otro lado del Atlántico.

Sepa porqué a Casa Blanca amonestó a Anthony Fauci

Después de avisar de que Estados Unidos se encaminaba a una ola de “dolor” este invierno si no endurecía sus medidas contra la enfermedad, Fauci, en comentarios al ‘Washington Post’, aplaudió que Biden está abordando el problema “desde una perspectiva de salud pública, mientras que el presidente se está centrando en reabrir el país, desde la economía”.

“Y no es una buena situación”, hizo saber, en referencia a los más de nueve millones de contagios que ya ha provocado la pandemia en el país. “Todas las estrellas se van a alinear en el lugar equivocado según la gente se vaya congregando en el interior de sus casas en otoño e invierno. No podemos estar en peor posición”, indicó.

Fauci, de 79 años y director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas desde 1984, aprovechó para criticar duramente al nuevo experto de Trump, el doctor Scott Atlas, quien está defendiendo estrategias como la “inmunidad de grupo”, una idea repudiada por expertos epidemiólogos de todo el mundo.

“Tengo serios problemas con él”, ha indicado Fauci. “Parece un hombre inteligente pero habla de cosas sobre las que, creo, no tiene ninguna percepción, conocimiento o experiencia reales. En el momento en que te paras a analizar lo que dice, no tiene sentido”, ha añadido.

En respuesta, el portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, ha tachado las declaraciones de “inaceptables”. “Está rompiendo con todas las normas”, según el portavoz. “Fauci ha optado por criticar al presidente en los medios y dar a conocer sus inclinaciones políticas alabando al oponente del presidente”, ha asegurado.

“Alguien como Fauci, que ha elogiado las acciones del presidente Trump durante esta pandemia, no puede salir tres días antes de unas elecciones a hacer política”, ha concluido el portavoz.

Trump cancela negociaciones para nueva ayuda de $1,200

El presidente Donald Trump suspendió las negociaciones con los demócratas, liderados por la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi (California), para lograr un nuevo paquete de estímulo contra el coronavirus, incluidos los $1,200 dólares por persona.

A pesar de que la pandemia sigue causando estragos en Estados Unidos con más de 210,00 muertos y más de 7.4 millones de personas contagiadas, el mandatario ordenó al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, detener el diálogo con los demócratas.

Así lo anunció el propio presidente en al menos tres tuits relacionados con el tema.

“He dado instrucciones a mis representantes para que dejen de negociar hasta después de las elecciones cuando, inmediatamente después de que gane, aprobaremos un importante proyecto de ley de estímulo que se centra en los estadounidenses trabajadores y las pequeñas empresas”, escribió Trump.

El mandatario dijo que Pelosi pedía $2.4 billones de dólares, aunque el plan aprobado en la Cámara de Representantes es de $2.2 billones. Su Administración solamente ofrecía $1.6 billones de dólares.