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Republicanos moderados rechazan el plan económico de Biden

Algunos republicanos moderados clave en el Senado descartaron acelerar la principal prioridad del presidente, Joe Biden, de un paquete económico de 1.9 billones de dólares, e indicaron que los 1,400 dólares de estímulo que solicitó podrían tardar meses, o incluso, no llegar nunca.

Los demócratas necesitan convencer a 10 republicanos en el Senado, lo que podría requerir pedir menos fondos de los que Biden solicitó inicialmente, o pasar por encima del umbral de 60 votos utilizando una maniobra parlamentaria.

El equipo de Biden parece estar dispuesto a montar una campaña agresiva para conseguir que el Congreso actúe, a diferencia de la Administración anterior, que en gran medida no logró involucrar a los congresistas en las prioridades legislativas y no gastó el capital político para conseguir la aprobación de sus proyectos de ley.

Los republicanos, que son fundamentales para alcanzar la meta, se mostraron abiertos a recibir dinero adicional para acelerar la distribución de la vacuna COVID-19, pero se mostraron reticentes a la suma total propuesta por Biden. Algunos le pidieron que redujera el plan, mientras que otros sugirieron esperar unos meses para ver si persiste la necesidad económica.

La senadora republicana por Maine Susan Collins, una de las más moderadas, dijo que es “comprensiva” con el aumento de los fondos para las vacunas, pero que no ve la justificación de un proyecto de ley “tan grande”.© Proporcionado por Telemundo El presidente, Joe Biden.

“Me resulta difícil ver cuando acabamos de aprobar 900,000 millones de dólares de ayuda por qué tendríamos [que aprobar] un paquete tan grande”, dijo Collins a los periodistas el jueves. “Tal vez dentro de un par de meses las necesidades sean evidentes y tengamos que hacer algo significativo, pero ahora mismo no lo veo”, agregó.

La senadora republicana por Alaska Lisa Murkowski calificó la petición de Biden de “significativa” y añadió que “la tinta apenas se ha secado en el proyecto de ley de 900,000 millones de dólares”.

“Y por eso va a requerir, creo, una buena cantidad de debate y consideración”, comentó a los periodistas.

El senador republicano por Utah Mitt Romney, un conservador que tiene un historial de ruptura con su partido, aseguró a NBC News, cadena hermana de Telemundo, que no está dispuesto a pedir prestado otro billón de dólares o incluso 500,000 millones para un amplio paquete económico.

“Mi opinión es que lo que está frenando la economía es el COVID-19, no el dinero“, señaló. “Quiero hacer todo lo posible para sacar las vacunas. Pero una vez que la vacuna contra el COVID-19 haya salido y la gente esté inoculada, creo que se verá cómo vuelve la economía”, añadió.

La rápida resistencia significa que el plan de Biden tiene un camino difícil para conseguir los 10 votos republicanos necesarios para ser aprobado según el proceso normal, que el equipo de Biden dijo que favorece para este proyecto de ley.

Si el apoyo bipartidista no se materializa, dejaría a los demócratas con dos opciones: utilizar el proceso de reconciliación para evitar la obstrucción en las disposiciones presupuestarias, o recortarlo para buscar el apoyo bipartidista.

Así buscaron los republicanos de Pensilvania revocar las elecciones presidenciales

Cuando Joe Biden tomó la delantera en el recuento de votos y luego ganó en Pensilvania, algunos de los principales republicanos del estado sumaron sus voces a las afirmaciones infundadas del presidente Donald Trump de que la elección fue robada y estuvo plagada de fraudes.

El representante Scott Perry se unió a la manifestación “Stop the Steal” en Harrisburg y más tarde fue a Fox Business Network para denunciar la elección de Pensilvania como una “horrible vergüenza”.

“Dicen: ‘Oh, ya sabes, 100 mil votos acaban de aparecer y, por cierto, todos ellos son para Joe Biden’”, comentó en una entrevista el 6 de noviembre.

“Hubo gente muerta que votó. También vimos que mucha gente votó dos o tres veces”, agregó el representante Mike Kelly durante una entrevista el 24 de noviembre en el programa de radio de Sean Hannity en Fox News.

Y el representante Guy Reschenthaler fue al canal de cable de extrema derecha Newsmax para amplificar las afirmaciones infundadas y dijo: “Sabemos que hubo individuos muertos que milagrosamente se registraron para votar y enviaron un voto por correo”.

Nada de eso era cierto.

Las afirmaciones eran falsas y fueron rápidamente desmentidas.

Sin embargo, los congresistas y otras personas de Pensilvania pasaron meses apoyando la afirmación de que el fraude generalizado, las decisiones de procedimiento o las irregularidades socavaron la integridad de la elección, aportando su autoridad al argumento de que se estaba corrompiendo el fundamento mismo de la democracia estadounidense.

Esa creencia entre algunos partidarios de Trump alimentó una insurrección en el Capitolio la semana pasada que dejó cinco muertos y amenazó la transferencia pacífica del poder, provocando una segunda votación de juicio político fijada para el miércoles.

Cada reclamo se quedó en el camino: La campaña de Trump no alegó ni un solo caso de fraude electoral en numerosas demandas de Pensilvania, los tribunales rechazaron repetidamente las quejas sobre los procedimientos, y el recuento de votos que Perry y otros citaron fue el resultado, ampliamente predicho antes del día de las elecciones, de los votos por correo cuyo conteo tardó más y fueron más utilizados por los demócratas.

Trump hace silencio ante su segundo juicio político

Con su lugar en la historia siendo reescrito, el presidente Donald Trump recibió la noticia de un segundo proceso de juicio político en su contra prácticamente solo y en silencio.

Durante más de cuatro años, Trump ha dominado el discurso nacional como ningún otro presidente antes que él. Sin embargo, cuando su legado quedó grabado en piedra el miércoles, se mantuvo sorpresivamente al margen.

La situación de Trump no tiene comparación al ser el único presidente en ser acusado dos veces de un delito o falta grave, un nuevo final para un periodo presidencial definido por aumentar la división en el país, sus fracasos durante la peor pandemia en un siglo y su rechazo a aceptar la derrota en las urnas.

Trump se mantuvo alejado de la vista pública en una Casa Blanca prácticamente vacía mientras los procedimiento para un juicio político se llevaban a cabo en un Capitolio fuertemente resguardado. Ahí, el daño de los disturbios de la semana pasada ofreció un visible recordatorio de la insurrección que se acusa al presidente de haber incitado.

Abandonado por algunos miembros de su propio partido, Trump no pudo más que ver por televisión cómo se desarrollaba la historia. La suspensión de su cuenta de Twitter le privó a Trump de su medio más potente para mantener a los republicanos alineados, creando una sensación de que Trump ha perdido los colmillos y, por primera vez, el control de su partido adoptivo.

Finalmente se supo de él horas después de la votación, en un video en el que condenó la insurrección en el Capitolio y advirtió a sus simpatizantes que no participaran en nuevos actos de violencia. Fue un mensaje que estuvo ausente una semana atrás, cuando los inconformes que marchaban en nombre de Trump llegaron a la sede del Congreso para intentar evitar la certificación del triunfo electoral de Joe Biden.

“Quiero ser muy claro. Condeno rotundamente la violencia que vimos la semana pasada”, declaró Trump. Añadió que ninguno de sus “verdaderos” simpatizantes “podría condonar jamás el uso de violencia política”.

Pero ese mensaje, parcialmente motivado para evitar acciones legales por haber incitado los disturbios, fue contradictorio a lo que Trump había dicho durante todo su mandato, incluyendo la semana pasada, cuando instó a sus simpatizantes a “luchar” por él. Trump no dijo una sola palabra sobre el juicio político en el video, aunque sí se quejó sobre los vetos en su contra en redes sociales.

Con apenas una semana restante en su gobierno, no hubo mensajes beligerantes desde la Casa Blanca para oponerse a los procedimientos que se llevan a cabo en el otro extremo de la Avenida Pensilvania, así como tampoco hubo una respuesta legal organizada. Algunos legisladores republicanos defendieron al mandatario durante el debate de juicio político en la Cámara de Representantes, pero al final de la sesión, 10 republicanos se unieron a los demócratas para votar en favor del juicio político.

Fue un claro contraste con el primer proceso de destitución contra Trump. La votación de diciembre de 2019, en la que Trump se convirtió en apenas el tercer mandatario de la historia en ir a juicio político, se mantuvo en bloques partidistas. Los cargos en aquella ocasión fueron que había utilizado la autoridad de su puesto para presionar a Ucrania a investigar a su rival político y actual presidente electo, Joe Biden.

Trump declara emergencia en Washington D.C. por ceremonia inaugural de Biden

El presidente Donald Trump declaró un estado de emergencia en Washington D.C., a petición de la alcaldesa Muriel Bowser.

“Específicamente, FEMA está autorizada a identificar, movilizar y proporcionar, a su discreción, el equipo y los recursos necesarios para aliviar los impactos de la emergencia”, dice la declaración.

La decisión empata con la alerta del FBI de protestas armadas en 50 estados, incluyendo la capital del país al menos el 16 y 17 de enero, a pocos días de la inauguración del presidente electo Joe Biden.

“El FBI recibió información sobre un grupo armado identificado que tenía la intención de viajar a Washington, D.C. el 16 de enero”, advirtió la agencia.

Agrega que los manifestantes convocan en el marco del proyecto demócrata en el Congreso de comenzar juicio político al presidente Donald Trump, a quien acusarán de “incitar a la insurrección” por la invasión violenta al Capitolio el 6 de enero.

También los congresistas demócratas buscan presionar al vicepresidente Mike Pence para que aplique la Enmienda 25, a fin de destituir al presidente Trump.

“Han advertido que si el Congreso intenta retirar a POTUS a través de la Enmienda 25 se producirá un gran levantamiento”, agrega el FBI.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tamibén ordenó al Servicio Secreto a adelantar su plan de vigilancia para la ceremonia del presidente electo.

“A la luz de los eventos de la semana pasada y el panorama de seguridad en evolución de frente a la inauguración y por recomendación del Director del Servicio Secreto, James Murray, he dado instrucciones al Servicio Secreto de comenzar el Evento Especial de Seguridad Nacional el miércoles 13 de enero en lugar del 19 de enero”, indicó el secretario en funciones Chad Wolf en un comunicado.

Tras esa alerta, Wolf renunció a su cargo.

Twitter suspende 70 mil cuentas aliadas a Trump

Twitter anunció el lunes haber suspendido “de manera permanente” 70 mil cuentas afiliadas al movimiento pro-Trump QAnon, para impedirles usar la red social con fines violentos, tras el asalto la semana pasada del Capitolio por simpatizantes del presidente estadounidense.

La plataforma emprendió una purga que comenzó el viernes con el bloqueo final de la cuenta del presidente estadounidense, acusado de haber alentado a sus seguidores a desbaratar la certificación de la victoria del demócrata Joe Biden por parte del Congreso.

“Desde el viernes más de 70 mil cuentas han sido suspendidas”, dijo Twitter en un comunicado. El número de cuentas bloqueadas es alto porque muchos individuos tenían más de una cuenta.

“Estas cuentas compartían contenido nocivo asociado a QAnon de manera masiva y se dedicaban principalmente a la propagación de esta teoría de la conspiración”, añadió.

La mayoría de las plataformas de redes sociales han tomado medidas sin precedentes desde que los partidarios del multimillonario republicano invadieron el Capitolio durante varias horas el miércoles, conmocionando al país y al mundo. Cinco personas murieron en los altercados.

Facebook y Twitter suspendieron indefinidamente la cuenta de Donald Trump, que durante meses ha estado desacreditando el proceso electoral y acusando a los demócratas, sin pruebas, de “robarle las elecciones”.

Para justificar su decisión, las dos redes hicieron referencia en particular al riesgo de violencia futura antes de la ceremonia de inauguración de Joe Biden, el 20 de enero frente al Capitolio.

“Los planes para futuras protestas armadas están proliferando en Twitter y en otros lugares, incluyendo un segundo ataque en el Capitolio el 17 de enero de 2021”, informó Twitter el viernes.

La red era la principal herramienta de comunicación de Donald Trump, donde interactuaba con sus 88 millones de suscriptores diarios.

Trump obtuvo este lunes una inusual aliada en este tema.

La canciller alemana, Angela Merkel, calificó la decisión de Twitter “problemática” porque muestra la omnipotencia de las plataformas en términos de libertad de expresión.

QAnon es un movimiento conspirativo de extrema derecha. Sus seguidores defienden la idea de que Donald Trump está librando una guerra secreta contra una secta liberal mundial de pedófilos satánicos.

¿Cometió delito Trump en la polémica llamada en la que presionó el cambio en el resultado elecotoral en Georgia?

“Lo único que quiero hacer es esto. Solo quiero encontrar 11.780 votos, que es uno más de los que tenemos porque ganamos el estado”.

Estas palabras de Donald Trump resumen uno de los últimos intentos del presidente de Estados Unidos por revertir los resultados de las elecciones del pasado 3 de noviembre, en este caso los del estado de Georgia, que dieron como ganador a su rival, el demócrata Joe Biden.

El mandatario las pronunció el sábado durante una conversación telefónica de más de una hora de duración con el secretario de Estado de Georgia, el republicano Brian Raffensperger, y representantes legales, cuyo contenido fue difundido este domingo por el diario The Washington Post.

En la grabación se puede escuchar cómo Trump presiona a Raffensperger insistiendo en que ganó las elecciones en Georgia y diciendo que no hay nada malo en decir que se han “recalculado” los votos.

En otro momento, el presidente amenaza al funcionario con posibles consecuencias legales.

“Sabes lo que hicieron y no lo estás denunciando. Eso es un delito. No puedes permitir que eso suceda. Es un gran riesgo para ti y para Ryan, tu abogado”, dice Trump.© Getty Images En Georgia ha habido una auditoria y varios recuentos de los votos, sin que cambie el resultado.

Las críticas a Trump por la llamada han sido generalizadas.

Para la vicepresidenta electa de EE.UU., Kamala Harris, la llamada de Trump fue un “descarado abuso de poder”.

Para el senador demócrata Dick Durbin, el presidente está “desquiciado”, es “peligroso” y su conversación con Raffensperger amerita “una investigación criminal”.

¿Es así? ¿Cometió Trump un delito en su conversación con el secretario de Estado de Georgia?

Los expertos no se ponen de acuerdo.

Si bien una mayoría coincide en que la actitud de Trump fue moralmente condenable o inapropiada, no hay consenso sobre si violó la ley (en el ámbito federal y/o en el estatal).

Los partidarios de acusarlo formalmente de un delito citan el título 52 sección 20511 del Código de EE.UU. que establece que cualquiera que “con conocimiento y voluntad prive, defraude o intente privar o defraudar a los residentes de un estado de un proceso electoral justo e imparcial” está violando la ley.

Otra ley federal establece que es un crimen “conspirar para herir, oprimir, amenazar o intimidar a cualquier persona en el libre ejercicio o disfrute de cualquier derecho o privilegio garantizado por la Constitución o leyes de Estados Unidos”.

A esto se le suma que en Georgia existe una ley estatal que prohíbe que se “solicite, pida, ordene, asedie o intente de cualquier otra manera hacer que otra persona se involucre” en fraude electoral.

“La razón por la que hay una posible ilegalidad es que parece que el presidente está intentando cometer fraude electoral, en ese sentido hay una posible ilegalidad federal y otra estatal”.

Para Greg Woods, profesor de Estudios Judiciales en la Universidad Estatal de San José (California), este caso es comparable al escándalo del Watergate.

“Se da el agravante de que Trump ya fue sometido a un juicio político precisamente por una llamada telefónica, hay un precedente”, apunta Woods en entrevista con BBC Mundo.

Trump no quiere firmar la ley de ayuda económica y pide que le manden otra con cheques de $2,000 dólares

El presidente Donald Trump dijo este martes que se negaría a firmar el paquete de estímulos que el Congreso aprobó menos de 24 horas antes y que incluye pagos directos de $600 dólares para la mayoría de los estadounidense y prestaciones por desempleo de $300 dólares semanales. El mandatario pidió que se apruebe otro paquete que contemple cheques individuales de $2,000 dólares.

El presidente culpó a los demócratas en un vídeo de cuatro minutos desde la Casa Blanca y que publicó en Twitter. Sin embargo, han sido la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y otros legisladores demócratas quienes insistentemente han abogado por ayudas económicas de $1,200 dólares, pese a la oposición de muchos republicanos. Sin embargo, el secretario del Tesoro de Trump, Steven Mnuchin, sugirió la ayuda de $600 dólares.

Trump pidió al Congreso enmendar el plan de estímulo de $900,000 millones de dólares y la ley de financiación federal y se refirió al paquete legislativo como “una vergüenza” que no aprobaría inmediatamente. El magnate pidió aumentar los “ridículamente bajos” cheques de estímulo de $600 dólares a $2,000 dólares y enumeró una lista de disposiciones de un proyecto de ley que describió como “gasto inútil”.

“También le pido al Congreso que se deshaga de inmediato de los elementos innecesarios y derrochadores de esta legislación, y que me envíe un proyecto de ley adecuado, o de lo contrario la próxima Administración tendrá que entregar un paquete de ayuda para COVID. Y tal vez esa administración sea yo”, dijo Trump, que aún no acepta su derrota electoral.

Entre esas partidas que describió como “inútiles”, el presidente criticó que las familias en las que haya al menos un miembro indocumentado (las llamadas de estatus migratorio mixto) puedan recibir esta vez el cheque de estímulo e incluso puedan optar al primero de manera retroactiva. Organizaciones en defensa de estas familias celebraron ayer esta decisión, que Trump ahora ataca.

La propuesta de ley de 5,593 páginas se presentó el lunes por la tarde y esa misma noche la aprobaron la Cámara de Representantes y el Senado por amplias mayorías bipartidistas. Los legisladores evitaban así un cierre temporal del Gobierno por falta de financiación.

Con información de La Opinión.com

Colombia no vacunará a migrantes irregulares de Venezuela

El Gobierno de Colombia anunció ayer lunes que excluirá del proceso de vacunación masiva contra el COVID-19 a migrantes irregulares de Venezuela, que rondan el 55 por ciento de los 1,7 millones de personas de esa nacionalidad en el país.

El presidente Iván Duque señaló a Blu Radio que las personas venezolanas en el territorio solo serán vacunadas si tienen la nacionalidad colombiana o si están al día con la ley migratoria. “Quienes no tengan en este momento la acreditación de ser ciudadanos colombianos, y que no tengan regularizada su situación migratoria, por supuesto que no” serán inmunizados, afirmó el mandatario. Duque agregó que, sin esas condiciones, el Gobierno estaría “casi que (haciendo) un llamado a la estampida; a que todo el mundo cruce la frontera a pedir que lo vacunen”.

Sin relaciones diplomáticas con el Gobierno de Nicolás Maduro, Colombia acoge a la mayor población que ha migrado de Venezuela desde 2015 por la severa crisis social en la nación petrolera.

En medio de una mayor velocidad de los contagios, el mandatario enfatizó que su “prioridad” será la inmunización de las personas colombianas. Sin embargo, explicó que en el caso de quienes tengan la ciudadanía venezolana y que estén regularmente en el país se aplicarán los mismos criterios para la vacunación que para los nacionales, es decir, por su condición de riesgo.

El Gobierno anunció recientemente un programa de vacunación masiva a partir de febrero 2021, tras asegurar el acceso a 40 millones de dosis para una población de 50 millones de habitantes. Entre las vacunas seleccionadas están las de las farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca.

Este lunes el presidente Duque fue criticado por su anuncio en torno a la población migrante. “No vacunar a los venezolanos es una mala idea desde un punto de vista epidemiológico. Pero es sobre todo una propuesta antiética: excluye a los más vulnerables y discrimina de forma casi amenazante en contra de un grupo de personas por su nacionalidad y estatus migratorio”, escribió en Twitter el exministro de Salud Alejandro Gaviria.

El Pentágono suspendió las reuniones con el equipo de transición de Biden

El secretario de Defensa en funciones, Chris Miller, anunció este viernes una suspensión de las reuniones con el equipo del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, hasta después del 1 de enero, que desde el entorno del demócrata denunciaron como una decisión que se enmarca en la “resistencia” de algunos sectores a la transición del poder.

En un comunicado, Miller informó de que habrá una pausa “acordada mutuamente”, a partir del sábado, con motivo de las vacaciones de Navidad. “Y después de la pausa vacacional acordada mutuamente, que comienza mañana, continuaremos con la transición y volveremos a agendar las reuniones desde hoy mismo”, señaló.

En la nota, Miller defendió que la cartera que dirige continuará ofreciendo toda la información que se le requiera y subrayó que “en ningún momento el departamento (de Defensa) ha cancelado o declinado ninguna entrevista”.

Agregó que desde hoy están trabajando para reagendar 20 entrevistas con 47wQbNPTDJp9hMYdvogK2hAUiHsGeiybwaWe36bwtRQ3UTpYV7YuZ8FV5j9nauFCWwcjM6dTzpL5s2N79Rp5unwdMvc8ZKUapoyando la transición presidencial”.

“De nuevo, sigo comprometido con una transición completa y transparente, esto es lo que nuestra nación espera y el Departamento de Defensa lo hará COMO SIEMPRE HA SIDO”, dijo Miller.

Sin embargo, el director ejecutivo del equipo de transición de Biden, Yohannes Abraham, aseguró este viernes que la pausa en las reuniones no es de acuerdo mutuo.

“Nos hemos beneficiado de una cooperación constructiva dentro de muchos departamentos y agencias (del Gobierno), pero nos hemos encontrado con una resistencia aislada en algunas partes, incluyendo algunos nombramientos políticos dentro del Departamento de Defensa”, dijo Abraham en una rueda de prensa telemática.

En ese sentido, Abraham expresó su preocupación por “el parón abrupto en la ya limitada cooperación” que había con el Pentágono.

“Esperamos que la decisión se revierta para una transición cooperativa y ordenada, especialmente imperativa en seguridad nacional y política exterior debido a la información pública y clasificada para hacer este trabajo”, indicó.

“Ningún departamento es más crucial para nuestra seguridad nacional que el Departamento de Defensa -siguió Abraham-, y el fracaso en trabajar juntos podría tener consecuencias más allá de enero”.

El miembro del equipo de Biden destacó que es importante que las reuniones continúen durante las festividades de Navidad “porque no hay tiempo que perder”.

El presidente saliente Donald Trump aún no ha reconocido su derrota frente a Biden en las elecciones del 3 de noviembre, y tardó varios días en dar luz verde para que se iniciara el proceso de transición.

A comienzos de diciembre, la Casa Blanca destituyó a nueve miembros del Consejo Comercial de Defensa del Pentágono, de carácter consultivo, para colocar en su lugar a aliados de Trump, informó en ese entonces el medio Politico.

El 9 de noviembre, Trump despidió de manera fulminante al secretario de Defensa, Mark Esper, quien el verano pasado se opuso a enviar unidades militares para sofocar los disturbios raciales, y colocó en su lugar a Miller.

Tras esa decisión, la cúpula civil del Pentágono dimitió y la Casa Blanca aprovechó su marcha para colocar a tres de sus aliados en los puestos de secretario de Defensa para Política, subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad y jefe de Gabinete de la Secretaría de Defensa.

Líder republicano del Senado respalda que Trump no reconozca victoria de Biden

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, hizo público este lunes su respaldo a la decisión del presidente Donald Trump de emprender acciones legales contra los resultados electorales que dieron la victoria al presidente electo Joe Biden.

McConnell, que consiguió conservar su escaño en la Cámara Alta, considera que el magnate está “cien por cien en su derecho” de solicitar un nuevo conteo y de impugnar las elecciones. Sin embargo, Trump no ha aportado evidencia de fraude electoral.

En su intervención ante el Senado, el republicano repitió el mantra de “los votos legales” en el que Trump ha insistido en los últimos días, a pesar de que tampoco tienen argumentos para justificar que unos sufragios sean legales y otros no.

El senador demócrata Chuck Schumer rebatió a McConnell recordándole que “las demandas deben estar fundamentadas en hechos y evidencias. Y no se equivoque, no ha habido evidencia de ningún fraude electoral significativo o generalizado. Joe Biden ganó esta elección [de manera] justa y honesta. Los márgenes de su victoria crecen día a día”.

Melania Trump: “Cada voto legal debe ser contado”

La primera dama de EE.UU., Melania Trump, pidió el domingo que se cuente “cada voto legal” y llamó a proteger la democracia del país con “total transparencia”, después de que las proyecciones de los medios dieran la victoria electoral al candidato demócrata, Joe Biden.

“El pueblo estadounidense merece elecciones justas. Cada voto legal -no ilegal- debe ser contado. Debemos proteger nuestra democracia con total transparencia”, escribió la primera dama en Twitter.

La esposa del presidente estadounidense, Donald Trump, se pronunció después de que Biden fuese declarado ganador de los comicios del 3 de noviembre, resultado que el actual gobernante se ha negado a reconocer.

Trump exigió el pasado jueves en su cuenta de Twitter: “¡PAREN EL RECUENTO!”, en letras mayúsculas, y posteriormente reclamó que “¡CUALQUIER VOTO QUE LLEGÓ DESPUÉS DE LAS ELECCIONES NO DEBE SER CONTADO!”.

Al respecto, el portavoz de la campaña del republicano, Jason Miller, explicó ese día a la prensa que el mandatario no quiere que se sigan contando las papeletas que llegaron por correo, un recurso que 65 millones de estadounidenses usaron para evitar aglomeraciones en la jornada electoral debido al coronavirus.

Trump se ha posicionado en contra del voto por correo porque los datos muestran que los demócratas usaron esa fórmula en mayor proporción que los republicanos, que prefirieron esperar a la jornada electoral.

El sábado, Twitter, la red social preferida por Trump, marcó como “cuestionado” un tuit del gobernante en el que se declaraba ganador de las elecciones, cuando los principales medios del país ya han proyectado la victoria de Biden.

En su mensaje, Trump prosiguió las acusaciones de días anteriores según las cuales se habrían producido irregularidades en las votaciones y en el escrutinio, pese a que no existen pruebas de ello.

“A los observadores no se les permitió entrar en las salas de cómputo de los votos. Gané la elección, logré 71.000.000 de votos legales. Cosas malas ocurrieron y no se permitió verlas a nuestros observadores. Jamás antes había ocurrido. Se enviaron millones de papeletas por correo a gente que no las había pedido”, escribió Trump.

Twitter marcó el mensaje con la nota “Esta acusación de fraude electoral es cuestionada” y evitó esconderlo parcialmente o limitar su difusión como sí ha hecho con decenas de tuits del presidente durante los últimos cuatro días, en los que Trump ha insistido en reclamar la victoria y lanzar acusaciones de fraude.

Biden se presentó el sábado en su discurso de la victoria como el líder conciliador que buscará acabar con la polarización en el país y aseguró que “es el momento de sanar a Estados Unidos”.

La victoria de Biden desató celebraciones en distintas ciudades del país, aunque muchos de los partidarios republicanos y el presidente -que este domingo volvió por segundo día consecutivo a su club de golf a las afueras de Washington- se niegan a reconocer los resultados.

Trump enfurece: “¡Detengan el conteo!”

El presidente Donald Trump envió un mensaje de desesperación y exigió detener el conteo de votos.

¡Detengan el conteo!”, tuiteó el mandatario en mayúsculas, como si estuviera gritando.

El republicano suma hasta ahora 213 votos electorales, mientras su retado, el exvicepresidente Joe Biden se alza con 253.

En Arizona, Nevada, Carolina del Norte, Georgia y Pensilvania continúa el conteo de votos.

Es posible que Biden logre el triunfo en Georgia y avanza en Pensilvania.