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Congresista: “el Partido Republicano tiene que dejar de ser el partido de la supremacía blanca”

La congresista republicana Liz Cheney ha dicho que el Partido Republicano debe dejar de ser el “partido de la supremacía blanca”.

En comentarios que seguramente avivarán aún más la división entre los republicanos mientras el partido lucha por su futuro, la hija del exvicepresidente Dick Cheney dijo que era vital no ignorar los símbolos del racismo y el extremismo que se exhibieron abiertamente durante los disturbios del 6 de enero en el Capitolio de los Estados Unidos.

“Es muy importante para nosotros ignorar la tentación de apartar la mirada”, dijo.

“Es muy importante, especialmente para nosotros como republicanos, dejar en claro que no somos el partido de la supremacía blanca”.

Ella agregó: “Vieron los símbolos de repulsión igual que el Holocausto en el Capitolio ese día, vieron la bandera confederada ser llevada a través de la rotonda, y creo que nosotros, como republicanos en particular, tenemos el deber y la obligación de oponernos a eso, de defendernos. contra la insurrección”.

Los comentarios de la congresista de Wyoming, que es la tercera republicana de mayor rango en la Cámara de Representantes, se producen más de seis semanas después del motín en el Capitolio de Estados Unidos, cuando cientos de simpatizantes de Donald Trump intentaron impedir que miembros de ambas cámaras del Congreso ratificaran los votos del colegio electoral de Joe Biden.

Lo hicieron después de que Trump celebró una manifestación esa mañana en el National Mall en Washington DC e instó a sus seguidores a “luchar como el infierno”.

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Posteriormente fue acusado por la Cámara, pero en el Senado, los demócratas se quedaron a 10 votos de la mayoría de dos tercios que necesitaban para condenarlo y posiblemente evitar que vuelva a ocupar el cargo.

Cheney fue una de los 10 republicanos en la Cámara que votaron para acusar a Trump, quien fue acusado de incitar a una insurrección con sus ardientes palabras. Siete senadores republicanos también votaron a favor de condenarlo.

Todos ellos se han enfrentado a la hostilidad de los partidarios más leales de Trump, incluidos otros miembros del Congreso, muchos de los cuales intentaron que la despojen de su papel de liderazgo.

Sin embargo, Cheney ha hecho caso omiso de esos señalamientos y por el contrario, ha redoblado sus críticas a Trump y su descarado populismo, como el partido busca definirse a sí mismo, mientras los demócratas controlan la Casa Blanca, la Cámara y el Senado.

Lo hizo nuevamente el martes, en sus comentarios durante una transmisión en vivo de preguntas y respuestas organizada por el Instituto Reagan.

“Corresponde a todos los que hacen un juramento, mismos que deben proteger y defender la constitución, que reconozcamos lo que sucedió el 6 de enero, que nos comprometemos a que nunca más debe volver a suceder, que reconozcamos el daño que hizo el presidente, el presidente Trump, diciendo que de alguna manera se robaron las elecciones, haciendo esos reclamos durante meses y convocando a la muchedumbre y provocándolos luego del ataque al Capitolio”, dijo.

“Y también, y muy importante, a negarse, a pesar de las múltiples solicitudes de la gente de pedirle que detuviera lo que estaba sucediendo y pedirle que detuviera la violencia para proteger el Capitolio y proteger el conteo de votos electorales… no lo hizo.”

Si bien Trump ya no es presidente y ha sido excluido de Twitter, su presencia cobra gran importancia a medida que los republicanos buscan decidir el mensaje que quieren transmitir a los votantes, mientras miran hacia las elecciones de mitad de período de 2022 cuando Mitch McConnell y otros están decididos a intentar recuperar el control del Senado y la Cámara.

También dijo que era importante para todos los políticos condenar las mentiras y acciones de Trump.

“Es una amenaza existencial para quienes somos y no se puede minimizar ni trivializar”, dijo.

¿Qué pasa ahora con Trump y cómo seguirá influyendo en la política de Estados Unidos?

El juicio político de Donald Trump en el Senado de Estados Unidos solo duró cinco días.

Como estaba ampliamente pronosticado, el veredicto final del pasado sábado fue que el expresidente no era culpable de incitar la insurrección en el Capitolio de Estados Unidos en enero.

En la historia de Estados Unidos, solo hubo cuatro juicios de acusación presidencial y este fue, por mucho, el más corto.

Sin embargo, lo que le faltó en duración, lo compensará en consecuencias.

Este proceso sentó un precedente: el de un expresidente a juicio.

Las reputaciones de algunos se redefinieron y se creó un escenario turbulento para futuras batallas políticas.

Aquí ofrecemos un vistazo sobre algunos de los jugadores clave y cómo quedaron parados en este momento de la historia de Estados Unidos.

Donald Trump

Nuevo juicio, mismo resultado.

Una vez más, Trump evitó la condena del Senado porque sus compañeros republicanos, en general, se mantuvieron a su lado.© EPA El Senado de Estados Unidos absolvió a Trump de su segundo juicio político el pasado sábado.

Y aunque la mayoría de los senadores votó por condenarlo (incluidos siete republicanos), la cuenta final de 57 a 43 no llegó a los dos tercios que requiere la Constitución.

Eso, en su nivel más básico, es una victoria para el expresidente. Todavía es elegible para postularse a la presidencia nuevamente en 2024, si así lo desea.

Su apoyo político, según todos los indicios, sigue en gran parte intacto, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.

La mayoría de los legisladores republicanos se opusieron al proceso de juicio político. Quienes rompieron filas ya enfrentan feroces críticas y, en algunos casos, reprimendas formales de sus electores republicanos.

En un comunicado de prensa, el expresidente celebró su absolución, condenó a los demócratas y dijo que su movimiento político apenas comienza.

Sin embargo, Trump y su movimiento, no salieron ilesos de este juicio político.

Una de las partes más memorables del caso de la acusación fueron los nuevos videos de los partidarios de Trump, con gorras de Make America Great Again y ondeando banderas de Trump, saqueando el Capitolio.

Esas imágenes estarán asociadas para siempre a la marca Trump.© Getty Images El expresidente celebró su absolución, pero ni él ni su movimiento salieron ilesos de este juicio político.

Cada acto de campaña que celebre a partir de ahora evocará recuerdos de esos incidentes.

Puede que no le cueste entre las bases republicanas, pero es poco probable que los votantes independientes y los moderados lo olviden.

Republicanos en el Congreso

Hace un año, solo un senador republicano, Mitt Romney de Utah, votó a favor de condenar a Trump. Esta vez, se le unieron otros.

Sin embargo no fueron suficientes. Más votos republicanos para condenarlo habrían provocado la ira de los votantes, muchos de los cuales verían este giro contra Trump como una traición.

Pero en estados tradicionalmente republicanos, un desafío de compañero conservador es una preocupación mucho más apremiante que cualquier demócrata que se enfrente a ellos en las próximas elecciones.

Tal vez el que tiene una situación más comprometida es el senador por Kentucky y líder de los republicanos, Mitch McConnellque apoyó la absolución de Trump pero no se guardó las críticas.

“No hay duda de que el presidente Trump es práctica y moralmente responsable de provocar los eventos del día”, afirmó McConnell.

Dijo que su voto de no culpable se debió a que considera que no es constitucional que los expresidentes sean sometidos a juicio político.

Los críticos de McConnell verán eso como una excusa, no como una postura de principios.

El tiempo dirá si sus compañeros republicanos están satisfechos con su voto, o con sus palabras.© Reuters Mitch McConnell apoyó la absolución de Trump pero no se guardó las críticas.

Y en definitiva mucho dependerá de lo que haga Trump a partir de ahora.

¿Se lanzará nuevamente de lleno a la política, recordando a sus partidarios -y a sus críticos- estas batallas de juicio político a medida que se acerca el próximo día de elecciones? ¿O se quedará recluido en sus clubes privados y campo de golf?

Creo que todos sabemos cuál es más probable.

Joe Biden

La estrategia del presidente actual para manejar el juicio político de su antecesor fue mantener la distancia.

No estaba siguiendo de cerca las audiencias, aseguraron desde la Casa Blanca.

Durante el juicio mantuvo una apretada agenda de eventos relacionados con la pandemia del coronavirus.

Cuando Biden hizo un comentario fue solo para referirse a los nuevos videos que se mostraron sobre la violencia del Capitolio, imágenes que se habían reproducido repetidamente en las noticias de televisión.

Conozca las 17 primeras medidas con las que Biden empieza a revertir políticas de Trump

Diecisiete acciones ejecutivas para empezar.

Con apenas unas pocas horas en el cargo de presidente de Estados Unidos, Joe Biden firmó 17 decretos y directivas para poner en marcha su promesa de revertir con urgencia los cuatro años de políticas de Donald Trump.

Una muestra de que Biden no quiere perder tiempo para encarar las crisis del país es que Trump, en comparación, firmó ocho órdenes ejecutivas en las dos primeras semanas en la Casa Blanca, y Obama, nueve.

Biden firmó, ente otras, la orden del mandato de usar mascarillas y mantener la distancia social en edificios públicos, así como el regreso al Acuerdo de París contra el cambio climático.

Aquí te damos más detalles de los temas que han recibido la atención inmediata del nuevo presidente.

Combatir la pandemia del coronavirus

Coordinación contra la covid-19

Biden firmó una orden nombrando a Jeffrey Zients como coordinador de respuesta contra la covid-19 en un intento de que haya una dirección y una guía desde el gobierno federal.

Máscaras por 100 días

Uno de los primeros pasos de Biden fue la orden ejecutiva que requiere que los estadounidenses usen mascarilla en edificios públicos de todo el país para frenar el contagio de covid-19 y también dio inicio al reto de usar máscara al menos por 100 días para prevenir que el coronavirus siga extendiéndose.

Biden parece haber admitido ese punto y dice que él personalmente tratará de persuadir a los gobernadores para que actúen.

Si no hacen caso, se comprometió a hacer llamadas a alcaldes y funcionarios municipales para reclutarlos para la causa. Tampoco se sabe aún cómo hará cumplir esa orden.

La pandemia de coronavirus, que se había cobrado hasta este miércoles la vida de más de 400.000 personas en EE.UU., será la principal prioridad del nuevo gobierno.

Reencuentro con la OMS

Biden revirtió la decisión del gobierno de Trump de que EE.UU. abandone la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A mitad de 2020, Trump anunció sus planes para que el país abandone la OMS, acusándola de gestionar mal la pandemia de covid-19 después de que surgiera el virus en China y diciendo que no había hecho “reformas muy necesarias”.

Eliminar la prohibición de entrada a EE.UU. desde países musulmanes

Política de inmigración

La prohibición de la entrada a EE.UU. firmada por Trump solo siete días después de asumir el cargo en enero de 2017 fue otra de las primeras políticas en ser eliminadas por el nuevo mandatario.

La prohibición inicialmente afectaba a personas de siete países de mayoría musulmana, pero la lista se modificó tras una serie de impugnaciones judiciales.

Ahora restringe el ingreso a los ciudadanos de Irán, Libia, Somalia, Siria, Yemen, Venezuela y Corea del Norte.

Un camino hacia la ciudadanía

En otra importante promesa sobre inmigración, Biden envió un proyecto de ley al Congreso que establece un camino hacia la ciudadanía para más de 11 millones de inmigrantes indocumentados.

“Y todos esos supuestos soñadores, esos niños del programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), serán certificados nuevamente de inmediato para poder permanecer en este país y emprender el camino hacia la ciudadanía“, había dicho a finales de octubre.

Neoyorquinos preparan manifestación masiva este sábado por conteo de votos

Mientras continúa el conteo de votos en varios estados para determinar oficialmente quien será el presidente que lidere los destinos de Estados Unidos desde el 2021, entre Biden Trump, muchos neoyorquinos siguen manifestándose por el derecho a que todos los votos sean contados, y hoy sábado 7 de noviembre se llevará a cabo una nueva marcha.

Un reporte de Edwin Martínez de El Diario de Nueva York informó que la organización “The Workers Assembly Against Racism” está convocando la protesta para hoy, que se suma a varias manifestaciones ocurridas esta semana en diferentes puntos de la Gran Manzana desde el miércoles pasado, en medio de tensión con el NYPD. De acuerdo a denuncias de activistas, hasta ahora las protestas han dejado más de 50 arrestos, con algunas acciones violentas de la policía, entre ellas una en Union Square, donde agentes fueron captados empujando a manifestantes con sus bicibletas, como muestran varios videos.

La marcha, empezará a la 1:00 de la tarde en la calle 59, en Columbus Circle y se movilizara hacia Downtown, en Manhattan, y desde este viernes el NYPD ya estaba preparándose para garantizar que todo transcurra con normalidad, con el despliegue de varios oficiales en la zona y el cierre de algunas calles con barricabas.

“Tenemos varias prioridades aquí. Numero uno, que se proteja el derecho de la gente a protestar, y esperamos que continúe durante el futuro cercano, por lo que vamos a estar en contacto con aquellas personas que están realizando las protestas”, aseguró el comisionado del NYPD, Dermont Shea.

El jefe del Departamento de policía de Nueva York agregó que aunque estarán prestos a prestar apoyo, también los oficiales garantizarán que no haya desmanes ni actos de vandalismo que no tengan nada que ver con las protestas.

Sobre el número de arrestos revelado por activistas, la detective del NYPD, Sophia Mason, mencionó que hubo 19 detenciones el pasado jueves.

Trump ofrece regalar cóctel experimental de medicinas que usa para combatir el COVID-19

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el miércoles que aprobará con carácter de urgencia el cóctel experimental de Regeneron que le administraron para tratarse del COVID-19 y dijo que el gobierno lo distribuirá gratuitamente.

“Les vamos a dar el medicamento, va a ser gratuito, vamos a distribuirlo a los hospitales tan pronto como podamos”, declaró Trump en un vídeo difundido en Twitter.

El mandatario dijo que ya ha aprobado la adquisición de decenas de miles de dosis de estos fármacos y que está trabajando para autorizar su uso de emergencia, es decir sin la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés).

“Quiero para ustedes lo que yo tuve y voy a hacer que sea gratis, no van a pagar por ello, no fue su culpa que esto sucediera, fue culpa de China”, prometió el presidente.

Trump argumentó que contraer el COVID-19 ha sido “una bendición de Dios”, ya que le ha permitido comprobar la eficacia del cóctel experimental de la farmacéutica Regeneron. “Creo que esto fue una bendición de Dios, haberlo contraído. Esto ha sido una bendición disfrazada”, aseveró.

“Escuché sobre ese medicamento, dije ‘déjenme tomarlo’, fue mi sugerencia y fue increíble la forma en la que funcionó. Y creo que si no me hubiese contagiado, lo consideraría como uno más de los medicamentos”, añadió.

FDA prudente con la vacuna

Mientras tanto, la FDA abordó nuevamente el tema de las vacunas contra el COVID-19 y advirtió que requerirá un seguimiento de dos meses a los voluntarios que se den una segunda dosis, antes de otorgar la aprobación de emergencia, de acuerdo con una guía divulgada este martes.

Esa medida muy probablemente impedirá tener una vacuna en el mercado antes de las elecciones del 3 de noviembre, algo que el presidente Donald Trump, que se postula a la reelección, refiere con frecuencia como una posibilidad.

“La FDA se compromete a que el proceso de desarrollo de la vacuna #COVID19 y nuestra evaluación científica sean lo más abiertas y transparentes posible”, escribió en Twitter el director de la agencia, Stephen Hahn, quien según medios estadounidenses mantiene desde hace varias semanas un pulso con la Casa Blanca sobre los criterios para las vacunas.

Estas son las revelaciones sobre Trump presentes en el libro de John Bolton

El libro de John Bolton, exasesor de seguridad nacional de Donald Trump, ofrece la imagen de un presidente que se deja influenciar por los líderes de Turquía y que ignora conceptos básicos de política exterior, como que Finlandia no es parte de Rusia.

Medios estadounidenses comenzaron este miércoles a filtrar extractos del libro “The Room Where It Happened: A White House Memoir”, que se espera que llegue a las librerías el 23 de junio, aunque el Gobierno demandó este martes a Bolton para evitar su publicación con el argumento de que revela información que puede poner en peligro la seguridad nacional.

Estas son las ocho revelaciones del libro:

El CD para Kim Jong-Un

Bolton describe cómo durante meses Trump se obsesionó con regalar al líder norcoreano, Kim Jong-un, el CD de “Rocket Man” de Elton John.

Trump había usado el término “hombre cohete” para referirse a Kim y criticar su programa nuclear, aunque luego trató de convencer al dictador de que era un apodo cariñoso.

Según The Washington Post, después de la primera cumbre entre los dos líderes en junio de 2018, Trump pidió al secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, que le regalara a Kim el CD de Elton John, algo que viola las sanciones estadounidenses sobre Pionyang y que el titular de Exteriores no hizo, de forma que “dar el CD a Kim se convirtió en una alta prioridad en los meses siguientes”.

El niño Guaidó

De acuerdo a Bolton, Trump quiso retirar su apoyo al líder opositor venezolano Juan Guaidó solo 30 horas después de reconocerle en enero de 2019 como presidente interino de Venezuela por considerar que proyectaba una imagen de “niño” frente al “duro” del mandatario, Nicolás Maduro.

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El Post, que accedió al libro, explica que “aunque Trump aprobó una propuesta de Bolton para declarar públicamente que EE.UU. reconocía a Guaidó en lugar de Maduro, en 30 horas Trump ya estaba preocupado de que Guaidó pareciera débil, un ‘niño’ en comparación con el ‘duro’ de Maduro y consideró cambiar de rumbo”.

China y las elecciones

Además, Bolton asegura que, en junio de 2019 durante la cumbre del G20 en Osaka (Japón), Trump le pidió a su homólogo chino, Xi Jinping, que le ayudara a ganar los comicios de noviembre de 2020 con gestos como la compra por parte de Pekín de soja y trigo estadounidense que le ayudaría a captar votos.

En ese encuentro, los dos líderes estaban dialogando cuando Trump “sorprendentemente dirigió la conversación hacia las próximas elecciones presidenciales en EE.UU., aludiendo la capacidad económica de China y rogándole a Xi que le ayudase a ganar”, describe Bolton en uno de esos extractos, publicado por el diario The Wall Street Journal.

Campos de concentración en China

Además, durante esa reunión del G20, el presidente de EE.UU. supuestamente animó a Xi a la construcción de campos de detención para la minoría musulmana uigur en la provincia de Xinjiang.

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“Con la única presencia de traductores, Xi explicó a Trump por qué estaba básicamente construyendo campos de concentración en Xinjiang. Según nuestro traductor, Trump dijo que Xi debía seguir adelante con la construcción de los campos, lo que Trump pensaba que era exactamente lo correcto que había que hacer”, sostiene Bolton, según The Wall Street Journal.

La pésima geografía de Trump

Por otro lado, el libro muestra la frustración de Bolton con el mandatario, al que retrata como alguien ignorante en política exterior.

The New York Times explica que “Trump parecía que no sabía, por ejemplo, que Reino Unido es un poder nuclear y preguntó si Finlandia era parte de Rusia”.

Salir de la OTAN

En otro extracto recogido por el Post, Bolton asegura que el presidente de EE.UU. estuvo a punto de anunciar la salida de EE.UU. de la OTAN durante la cumbre de julio de 2018.

En concreto, el asesor explica que Trump había decidido comunicar públicamente que Washington se saldría de la Alianza si los otros miembros no aumentaban sustancialmente su gasto militar para enero de 2019 y, con eso en mente, comenzó a dictar a Bolton sus declaraciones: “Nos saldremos y no defenderemos a quienes no paguen”, dijo Trump a su asesor, quien intentó frenarle.

En esa cumbre, Trump no llegó a amenazar con una salida inmediata de la Alianza, pero sí pidió a los países miembros que elevaran el gasto militar hasta el 4 % de sus respectivos PIB, frente a la meta del 2 % acordada en 2014.

Favor a Erdogan

Asimismo, según Bolton, en mayo de 2018, Trump prometió a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, que interferiría con la justicia estadounidense para ayudar a una empresa turca que estaba siendo investigada por los fiscales del distrito sur de Nueva York por violar las sanciones estadounidenses a Irán.

“Trump entonces le dijo a Erdogan que se encargaría de eso, explicando que los fiscales del distrito Sur no eran su gente, sino la gente de (Barack) Obama, un problema que se solucionaría cuando fueran reemplazados por su gente”, escribe Bolton en un fragmento recogido por el Post.

Ucrania

Por último, Bolton confirma que Trump condicionó la entrega a Ucrania de millones de dólares de ayuda militar a que Kiev abriera una investigación sobre el aspirante presidencial demócrata Joe Biden, algo que motivó la apertura de un juicio político del que salió absuelto en el Senado.

En su libro, Bolton considera que los demócratas también deberían haber investigado los tratos de Trump con China y Turquía.

En más de 30 ciudades de Estados Unidos hubo disturbios por muerte de George Floyd

De costa a costa, más de 30 ciudades del país, incluidas Los Ángeles, Nueva York, Washington, D.C., vivieron noches de masivas manifestaciones el fin de semana, que terminaron con fuego en protesta por la muerte de George Floyd en Minneapolis, Minnesota, donde también continuaron las protestas.

Videos publicados por periodistas y ciudadanos dan fe de cómo la Policía de cada capital se vio rebasada por la indignación mostrada con violencia.

En varias colecciones de imágenes se muestra cómo los oficiales parecen obviar cualquier protocolo de contención de protestas y agreden a participantes, como ocurrió en Nueva York, donde una camioneta del NYPD se lanzó contra los manifestantes.

Desde la semana pasada se reportaron movilizaciones en 50 estados, pero este fin de semana al menos 25 ciudades de 16 entidades impusieron toques de queda ante la violencia de manifestantes.

La exigencia de los inconformes es que las autoridades impongan cargos contra los cuatro oficiales que estuvieron implicados –o testificaron– la muerte de Floyd, cuando el ahora expolicía, Derek Chauvin, colocó su rodilla en el cuello hasta causarle la muerte.

Los manifestantes también consideran que los cargos contra Chauvin, acusado de asesinato y homicidio involuntario en tercer grado, son insuficientes, además de acusar opresión de la comunidad afroamericana.

La tarde del sábado, en Nueva York, el presidente del Consejo de la ciudad de Nueva York, Corey Johnson, criticó las acciones de elementos del NYPD, por lanzar una camioneta hacia manifestantes.

“Esto es indignante. Manejar vehículos policiacos contra multitudes de manifestantes no es una forma de reducir la presión. Empujar y golpear a personas no violentas no es desescalar. Si la intención de NYPD es mantener a la gente segura, este no es el caso”, acusó.

Puerto Rico decidirá convertirse en estado de EEUU, en referéndum

 Puerto Rico celebrará un referéndum no vinculante en noviembre para decidir si la isla debe convertirse en un estado estadounidense, anunció el sábado la gobernadora Wanda Vázquez, en medio de una creciente desilusión de la gente con el actual estatus de Estado Libre Asociado de Estados Unidos.

Por primera vez en la historia de la isla, la consulta hará una sola pregunta simple el día de las elecciones: “¿Debe Puerto Rico ser admitido inmediatamente en la unión?”.

Es una respuesta que requiere la aprobación del Congreso estadounidense y una pregunta que indigna a los partidarios de la independencia de la isla y a los miembros del principal Partido Popular Democrático (PPD, de oposición), que apoya la situación actual.

Sin embargo, es una apuesta que los miembros del partido de la gobernadora —a favor de la estadidad— están seguros de que rendirá frutos políticos, dado que Puerto Rico se ha topado con problemas para conseguir fondos federales con los cuales hacer frente a los huracanes Irma y María, terremotos y ahora la pandemia, en medio de quejas crecientes de que la isla no está recibiendo un trato justo e igualitario de Washington.

“Todo importante en la vida conlleva algún riesgo”, dijo el exgobernador de Puerto Rico Carlos Romero Barceló, miembro del Partido Nuevo Progresista (PNP).

Los referéndums anteriores han presentado a los votantes más de una pregunta o varias opciones, incluida la independencia o la defensa del estado territorial actual, pero ninguna ha sido tan directa como la programada para las elecciones generales del 3 de noviembre.

“Nuestra gente tendrá, de una vez por todas, la oportunidad de definir el futuro de nuestro pueblo”, dijo Vázquez. “Nunca es fuera de tiempo de tratar a igualdad a cualquier ciudadano”, agregó.

Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses, pero no pueden votar en las elecciones presidenciales del país. Y aunque la isla está exenta del impuesto federal sobre la renta de Estados Unidos, paga impuestos del Seguro Social, del Medicare (el programa gubernamental estadounidense de asistencia médica para los ancianos) y los locales, pero recibe menos fondos federales que los estados del territorio continental de Estados Unidos.

Muchos creen que el estado de la isla como territorio ha contribuido a los problemas que ha tenido para recuperarse de huracanes y terremotos, además de empeorar su crisis económica, en gran parte causada por décadas de grandes préstamos y la eliminación de incentivos fiscales federales.

El Congreso de Estados Unidos tendría que aceptar los resultados del referéndum para que ocurra un cambio en el estatus de la isla. Nunca ha actuado en los cinco referéndums anteriores realizados por la isla.

Roberto Prats, exsenador de Puerto Rico y miembro del PPD, dijo en una entrevista telefónica que el próximo referéndum será un ejercicio inútil, como los cinco anteriores.

“Para lo único que han servido es parar restarle credibilidad al movimiento estadista”, aseguró. Dijo que Puerto Rico ha erosionado la confianza del gobierno federal luego de décadas de corrupción y mala gestión, y que cualquier consulta popular debe contar primero con el apoyo del Congreso de Estados Unidos.

“Si vamos a tomar una decisión de cómo relacionarnos con los Estados Unidos, los Estados Unidos tiene que estar envuelto en esa discusión”, aseguró.