REPUBLICANOS

Republicanos eligen a seguidora de Trump como nueva líder de bloque

Los republicanos elevaron el viernes al liderato de su bloque en la Cámara de Representantes de Estados Unidos a una ardiente defensora de Donald Trump: la representante Elise Stefanik, con la esperanza de poner fin a su acerba guerra civil en torno a la lucha implacable de Liz Cheney contra el expresidente.

Stefanik, una moderada convertida en partidaria de Trump que ha difundido muchas de sus denuncias falsas de fraude electoral, ocupará el puesto número tres del liderato que Cheney ejerció durante dos años.

Con Stefanik, de 36 años, los republicanos intentarán cambiar de tema al consagrar a una de las fieles de Trump —y una de las escasas mujeres que tiene el partido en el Congreso— en lugar de la desafiante Cheney.

Respaldada por Trump y los dos dirigentes principales del bloque, Stefanik derrotó al contendiente Chip Roy por 134-46 en una votación a puertas cerradas.

La elección de Roy parecía más que difícil, pero al menos fue una señal a la conducción de que los derechistas intransigentes esperan tener una voz fuerte en lo sucesivo.

En momentos en que Cheney y otros republicanos antitrumpistas tratan de alejar al partido del expresidente, Stefanik ratificó su importancia y el control que ejerce sobre sobre ellos.

“Los votantes determinan quién es el líder del Partido Republicano y el presidente Trump es el líder al que aspiran”, dijo, antes de añadir que Trump “es una voz importante en el Partido Republicano y esperamos con ansia trabajar con él”.

Los republicanos echaron a Cheney de la conducción luego de que ella atacó reiterada y públicamente a Trump, quien alentó a sus seguidores en el asalto al Capitolio el 6 de enero y persiste en su mentira de que el fraude electoral le costó la reelección en 2020.

Cheney ha dicho que seguirá enfrentando a Trump y que se esforzará en derrotarlo si intenta regresar a la Casa Blanca en 2024.

Liz Cheney es destituida por republicanos en el Congreso

 Los republicanos destituyeron ayer miércoles a su correligionaria Liz Cheney del cargo que tenía en la dirección del partido en la Cámara de Representantes debido a su persistente repudio de las falsedades electorales de Donald Trump, lo cual pone de relieve el control que el exmandatario mantiene sobre esa fuerza política pese a que enfrentó un juicio político en dos ocasiones.

Cheney insistió en que continuará intentando arrancarle el partido a Trump y sus “mentiras destructivas”.

En una reunión a puertas cerradas y mediante voto oral, los legisladores republicanos tardaron menos de 20 minutos para quitarle a Cheney su cargo como la 3ra dirigente más importante de ese partido en la cámara baja. La destitución, solicitada por Trump y otros republicanos de alto rango, mostró la capacidad del expresidente para trastocar las carreras de sus antagonistas, incluso las de los miembros de mayor rango en el Partido Republicano.

Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney, ha reprochado reiteradamente a Trump por su mentira repetida frecuentemente de que le robaron la reelección de 2020 y por haber alentado a sus simpatizantes a que invadieran el Capitolio el 6 de enero. El miércoles, Cheney arremetió de nuevo sin arredrarse.

“Si ustedes quieren líderes que permitan y propaguen las mentiras destructivas de él, no soy su persona”, les dijo Cheney a sus colegas antes de la votación, según un colaborador que facilitó las declaraciones de la legisladora a condición de guardar el anonimato. “Tienen muchos más a quienes escoger. Ese será su legado”.

Pocos minutos después de que acusó a sus colegas republicanos de apuntalar deshonestamente a Trump, el líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, dijo ante reporteros en la Casa Blanca: “Me parece que nadie está cuestionando la legitimidad de la elección presidencial. Creo que eso ya esta superado”.

McCarthy emitió sus declaraciones una semana después de que Trump difundiera un comunicado en el que afirmó: “¡La Fraudulenta Elección Presidencial de 2020 será conocida, desde este día en adelante, como la gran mentira!”.

Los detractores de Cheney dicen que su ofensa no son sus puntos de vista sobre Trump, sino su persistencia en manifestarlos públicamente, socavando la unidad que desean que los líderes del partido muestren en antelación a los comicios del año entrante, en los que confían lograr el control de la cámara baja. Varios aseguran también que la lealtad de los electores republicanos a Trump significa que sin él las perspectivas electorales para el partido serían pésimas.

La destitución de Cheney significa de hecho que el Partido Republicano está imponiendo un requisito notable para formar parte de sus puestos más importantes: adherencia, o cuando menos silencio, frente a la aseveración falaz de Trump de que hubo un fraude electoral generalizado. En diversos estados del país, autoridades y jueces de ambos partidos no encontraron evidencia que sustentara las afirmaciones del expresidente.

Cheney, de 54 años, al parecer enfrenta un camino difícil en su intento por modificar el rumbo del Partido Republicano para que se aleje de la influencia e imagen de Trump.

La legisladora dijo a los republicanos que no renunciará a la Cámara de Representantes y que intentará ser reelegida el año entrante, aunque es casi seguro que tendrá que sobrevivir al desafío que le oponga algún oponente escogido por Trump en las elecciones primarias. Incluso si logra renovar su periodo en la cámara baja, se desconoce cuál será la influencia de su voz dentro de un partido que prácticamente la ha repudiado.

“Échenmelo”, dijo Cheney en referencia al posible aliado de Trump que le disputará la candidatura, en una porción de una entrevista difundida por NBC News.

Y aunque Cheney proviene de un sector convencional republicano y apoya las posturas conservadoras clásicas de esa fuerza política, parece que el partido ha desarrollado otra fisonomía.

Según encuestas, Trump mantiene una influencia profunda y amplia entre los electores republicanos.

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Aseguran que el empresariado de EEUU empieza a distanciarse de los republicanos

Durante más de medio siglo, la voz que surgió del edificio monolítico de estilo Beaux Arts de la Cámara de Comercio cerca de la Casa Blanca fue predecible: era la encarnación de las empresas estadounidenses y, más específicamente, un conjunto de intereses compartidos con el Partido Republicano.

Sin embargo, el vínculo del partido con el sector empresarial del país se está desgastando.

Se abrieron fisuras cuando el Partido Republicano adoptó las teorías de la conspiración, por el negacionismo del cambio climático, así como su rechazo del resultado de las elecciones de 2020. El punto crítico más reciente fue en Georgia, donde una nueva ley respaldada por los republicanos que restringe los derechos de voto generó duras críticas de Delta Air Lines y Coca Cola, cuyas oficinas centrales están en el estado, e hizo que las Grandes Ligas retiraran de Atlanta el Juego de Estrellas 2021.

Los republicanos se enfurecieron. El líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, de Kentucky, advirtió que sus acciones eran “bastante estúpidas”, alienando a “muchos fanáticos republicanos”. Los estrategas republicanos argumentaron que ya no necesitaban el dinero de las corporaciones estadounidenses para ganar elecciones mientras intentan enfocarse más en la clase trabajadora.

Eso amplía una oportunidad para que el presidente Joe Biden y los demócratas del Congreso encuentren un aliado en un lugar poco probable mientras el Partido Demócrata unifica el control del gobierno federal por primera vez en una década. Biden está impulsando un ambicioso paquete de infraestructura de 2,3 billones de dólares que incluye aumentos de impuestos corporativos.

La secretaria de Comercio, Gina Raimondo, estima que ha hablado con más de 50 líderes empresariales sobre el plan, incluida una ronda de llamadas telefónicas el fin de semana de Pascua. Ella está animando a las empresas a centrarse en el paquete completo en lugar de en los aumentos de impuestos.

Si la división empresarial con el Partido Republicano se amplía, esto podría ayudar a responder preguntas sobre la dirección política del país y hasta qué punto las empresas pueden seguir influyendo en Washington.

Fuente: Agencia AP

Biden presiona a republicanos para que aprueben su nuevo paquete económico en el Congreso

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, tiene claro que su proyecto económico para infraestructura y empleo es perfectible, pero no está dispuesto a hacer grandes cambios, por lo que presiona a republicanos para que lo apoyen en el Congreso.

Señaló que la oposición sabe qué requiere el país, además de desestimar sus críticas al incremento de impuestos a los más ricos y a corporaciones.

“Ellos saben lo que necesitamos”, dijo Biden sobre si ha hablado con los republicanos.

Señaló que cuando los republicanos presentaron en algún momento un plan de infraestructura, les parecía fácil pagar por todo.

“Cuando los republicanos presentaron un plan de infraestructura pensaron que valía la pena pagar por la infraestructura, desde la banda ancha hasta otras cosas”, dijo.

La secretaria de Energía, Jennifer Granholm, dijo a CNN que el presidente Biden está dispuesto a que se apruebe su proyecto de $2.25 billones de dólares bajo la Regla de Reconciliación, la cual fue aplicada para el Plan de Rescate Estadounidense contra la pandemia de COVID-19.

El líder republicano del Senado, Mitch McConnell (Kentucky), rechaza el incremento de impuestos y dijo que bloquearía la propuesta, aunque los demócratas tienen la opción de Reconciliación.

El presidente Biden advierte que EE.UU. está en un momento crucial, que requiere inversión en infraestructura.

“Cuando estás en una situación en la que no puedes encender una fuente de agua en la escuela, porque el agua afecta tu salud, eso es infraestructura”, destacó.

Del mismo modo se refirió en la inversión en edificios federales, carreteras, puentes y banda ancha, aunque eso requiera el incremento de impuestos a corporaciones.

“El impuesto era del 36 por ciento”, recordó. El gobierno de Donald Trump redujo esa tasa al 21 por ciento y Biden busca colocarla en 28 por ciento.

“Estás hablando de empresas de la lista Fortune 500 que no han pagado ni un centavo en impuestos durante tres años. ¡Vamos, hombre!”, expresó. “Voy a esforzarme lo más que pueda para competir con el resto del mundo. Todos los demás, en el resto del mundo, están invirtiendo miles de millones de dólares en infraestructura y lo vamos a hacer aquí”.

Con información de La Opinión.com

Trump recomienda por primera vez vacunarse contra el COVID-19

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump recomendó este martes a los estadounidenses que se vacunen contra la COVID-19y en especial a sus votantes, el grupo que más resistencia está mostrando a inocularse.

Trump y su mujer, la exprimera dama Melania Trump, se vacunaron contra la COVID-19 antes de abandonar el poder, aunque no lo hicieron público en su momento.

De hecho, los Trump fueron el único matrimonio expresidencial que no participó en una campaña de vacunación que han protagonizado Barack y Michelle Obama (2009-2017), George W. y Laura Bush (2001-2009), Bill y Hillary Clinton (1993-2001), y Jimmy y Rosalynn Carter (1977-1981).

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, instó precisamente este lunes a Trump a “alzar la voz sobre la seguridad y eficacia” de la vacuna al destacar que “todos los otros” expresidentes lo han hecho y dijo que el Gobierno de Biden apoyaría ese gesto.

En la entrevista con Fox News, Trump dijo que la vacuna contra la covid-19 “es buena, es segura y es algo que funciona”.

“Pero, de nuevo, tenemos nuestras libertades y tenemos que vivir con ello y eso también lo apoyo”, afirmó Trump al referirse a la gente que ha decidido no vacunarse.

Una encuesta reciente de CBS News indicó que el 34 % de votantes republicanos no tiene intención de vacunarse y que un 24 % todavía lo está sopesando, mientras que entre los demócratas tan solo un 10 % no quiere la vacuna y un 20 % todavía está indeciso.

El gobernador de Georgia -el estado que menos gente ha vacunado de todo el país-, Brian Kemp, dijo la semana pasada que se están encontrando “vacilación” entre el grupo de republicanos blancos a la hora de vacunarse.

En Estados Unidos, unos 72,1 millones de personas (un 21,7 % de la población) han recibido al menos una dosis de las vacunas de Pfizer, Moderna o Johnson&Johnson, de las cuales 39 millones (11,8 %) están ya completamente inoculadas.

La mayoría de estados con un menor número de población vacunada son sureños y tradicionales feudos republicanos como la misma Georgia, Alabama, Tennessee o Texas.

Republicanos presionan a Biden y lo culpan por “crisis” migratoria en la frontera

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, enfrenta una creciente presión de los republicanos por el aumento de la llegada de migrantes, especialmente de menores, a la frontera con México, situación que la oposición califica como la primera crisis migratoria de su mandato.

El líder de la minoría republicana de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, denunció la “crisis” en una visita con varios congresistas a la frontera en Texas. “Esta crisis fue creada por las políticas presidenciales de este nuevo gobierno”, acusó.

El congresista republicano Chuck Fleischmann dijo que el gobierno de Biden ha “creado un ambiente” propicio para un incremento de la migración. Otros miembros de la delegación afirmaron que los traficantes de personas se están beneficiando de las políticas del gobierno.

Cerca de 200 migrantes irregulares pasaron por la estación de buses de Brownsville, en Texas, cerca de la frontera con México, según asociaciones locales.

En febrero fueron arrestadas unas 100.000 personas en la frontera sur, entre ellas 9.457 menores no acompañados, un aumento del 28% respecto a enero, según las autoridades.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) tiene a su cuidado actualmente a unos 8.800 niños migrantes. Las autoridades exploran la posibilidad de abrir en Dallas un “centro de descompresión” para albergar ahí a niños y adolescentes de forma temporal.  

 Visita a la frontera

Congresistas republicanos visitaron ayer lunes la frontera entre Estados Unidos y México para conocer de cerca las consecuencias del aumento de inmigrantes indocumentados que entran al país, especialmente los menores no acompañados, y mostraron su alarma por la situación.

EE.UU.: los migrantes esperan entrar

La víspera, legisladores y gobernadores republicanos se pasearon por los principales programas de televisión para criticar el “excesivo” presupuesto del plan de rescate económico y para culpar a Biden de haber creado una “crisis” en la frontera.

En la cadena Fox, el senador Bill Cassidy aseguró que Biden tiene “toda” la culpa del creciente número de menores migrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala que han llegado en las últimas semanas a la frontera y que han colapsado el sistema de acogida.

Asimismo, en CBS, el gobernador de Arkansas, Asa Hutchinson, abogó por una política migratoria “más dura” y, en Twitter, el gobernador de Texas, Gregg Abbott, volvió a acusar sin pruebas a los indocumentados de propagar la COVID-19 en su estado.

Republicanos de Nueva York presentan resolución para iniciar juicio político a Cuomo

La minoría republicana en la Asamblea Legislativa de Nueva York ha presentado este lunes una resolución para comenzar un proceso de destitución (“impeachment”, en inglés) contra el gobernador Andrew Cuomo, del Partido Demócrata, cada vez más cuestionado, incluso dentro de las filas de su propia agrupación tras el estallido de varios escándalos.

“Vamos a presentar esta resolución porque creemos que ha llegado el momento. Para liderar este gran estado un gobernador necesita tener credibilidad y confianza y lamentablemente creemos que el gobernador ha perdido eso y ya no tiene la capacidad de liderar”, aseguró el líder de la minoría republicana en el Congreso estatal, Will Barclay.

En un anuncio difundido por las redes sociales, Barclay hizo alusión a la mala gestión de los geriátricos de Nueva York durante la pandemia, que está siendo investigada por la Fiscalía.

La administración de Cuomo contabilizó solo la mitad de los fallecidos en residencias de ancianos y la otra mitad se registró como personas muertas en hospitales. Sus asesores han asegurado que se hizo para que no fueran contados doblemente y para evitar ser investigados por el Departamento de Justicia del Gobierno del presidente Donald Trump, con quien Cuomo mantenía un enfrentamiento directo.

Asimismo, el líder republicano mencionó las acusaciones de acoso laboral y amenazas realizadas por compañeros de partido de Cuomo y las alegaciones de acoso sexual lanzadas por cinco mujeres, entre ellas, excolaboradoras del gobernador, que también están siendo investigadas por la Fiscalía.

“Ahora tenemos 30 miembros de la mayoría de la Asamblea que están diciendo que el Gobernador debería dimitir”, dijo Barclay en referencia a los legisladores demócratas que han alzado su voz contra Cuomo.

La última fue la líder de la mayoría demócrata en el senado estatal, Andrea Stewart-Cousins, que ayer sumó su voz a las que instan al gobernador a que presentara su renuncia.

“Cada día tenemos un nuevo relato que se aleja de los asuntos del Gobierno. Tenemos acusaciones sobre acoso sexual, un ambiente de trabajo tóxico, la pérdida de credibilidad en torno a los datos de los asilos de ancianos durante la covid-19 y preguntas sobre la construcción de un importante proyecto de infraestructura”, dijo este domingo Stewart-Cousins.

En cuanto a los casos de acoso, Cuomo pidió perdón la semana pasada por los comentarios que hicieron a esas mujeres sentirse “incómodas”, pero negó haber tocado inapropiadamente a ninguna mujer, rechazó presentar su dimisión y pidió esperar a los resultados de la investigación en curso.

Congresista: “el Partido Republicano tiene que dejar de ser el partido de la supremacía blanca”

La congresista republicana Liz Cheney ha dicho que el Partido Republicano debe dejar de ser el “partido de la supremacía blanca”.

En comentarios que seguramente avivarán aún más la división entre los republicanos mientras el partido lucha por su futuro, la hija del exvicepresidente Dick Cheney dijo que era vital no ignorar los símbolos del racismo y el extremismo que se exhibieron abiertamente durante los disturbios del 6 de enero en el Capitolio de los Estados Unidos.

“Es muy importante para nosotros ignorar la tentación de apartar la mirada”, dijo.

“Es muy importante, especialmente para nosotros como republicanos, dejar en claro que no somos el partido de la supremacía blanca”.

Ella agregó: “Vieron los símbolos de repulsión igual que el Holocausto en el Capitolio ese día, vieron la bandera confederada ser llevada a través de la rotonda, y creo que nosotros, como republicanos en particular, tenemos el deber y la obligación de oponernos a eso, de defendernos. contra la insurrección”.

Los comentarios de la congresista de Wyoming, que es la tercera republicana de mayor rango en la Cámara de Representantes, se producen más de seis semanas después del motín en el Capitolio de Estados Unidos, cuando cientos de simpatizantes de Donald Trump intentaron impedir que miembros de ambas cámaras del Congreso ratificaran los votos del colegio electoral de Joe Biden.

Lo hicieron después de que Trump celebró una manifestación esa mañana en el National Mall en Washington DC e instó a sus seguidores a “luchar como el infierno”.

Leer más: Los senadores a favor de combustibles fósiles acorralan a la primera mujer indígena nominada al gabinete, llamándola “divisiva”

Posteriormente fue acusado por la Cámara, pero en el Senado, los demócratas se quedaron a 10 votos de la mayoría de dos tercios que necesitaban para condenarlo y posiblemente evitar que vuelva a ocupar el cargo.

Cheney fue una de los 10 republicanos en la Cámara que votaron para acusar a Trump, quien fue acusado de incitar a una insurrección con sus ardientes palabras. Siete senadores republicanos también votaron a favor de condenarlo.

Todos ellos se han enfrentado a la hostilidad de los partidarios más leales de Trump, incluidos otros miembros del Congreso, muchos de los cuales intentaron que la despojen de su papel de liderazgo.

Sin embargo, Cheney ha hecho caso omiso de esos señalamientos y por el contrario, ha redoblado sus críticas a Trump y su descarado populismo, como el partido busca definirse a sí mismo, mientras los demócratas controlan la Casa Blanca, la Cámara y el Senado.

Lo hizo nuevamente el martes, en sus comentarios durante una transmisión en vivo de preguntas y respuestas organizada por el Instituto Reagan.

“Corresponde a todos los que hacen un juramento, mismos que deben proteger y defender la constitución, que reconozcamos lo que sucedió el 6 de enero, que nos comprometemos a que nunca más debe volver a suceder, que reconozcamos el daño que hizo el presidente, el presidente Trump, diciendo que de alguna manera se robaron las elecciones, haciendo esos reclamos durante meses y convocando a la muchedumbre y provocándolos luego del ataque al Capitolio”, dijo.

“Y también, y muy importante, a negarse, a pesar de las múltiples solicitudes de la gente de pedirle que detuviera lo que estaba sucediendo y pedirle que detuviera la violencia para proteger el Capitolio y proteger el conteo de votos electorales… no lo hizo.”

Si bien Trump ya no es presidente y ha sido excluido de Twitter, su presencia cobra gran importancia a medida que los republicanos buscan decidir el mensaje que quieren transmitir a los votantes, mientras miran hacia las elecciones de mitad de período de 2022 cuando Mitch McConnell y otros están decididos a intentar recuperar el control del Senado y la Cámara.

También dijo que era importante para todos los políticos condenar las mentiras y acciones de Trump.

“Es una amenaza existencial para quienes somos y no se puede minimizar ni trivializar”, dijo.

Analistas: Trump sigue gozando de gran popularidad en el partido republicano

Con la absolución en su segundo “impeachment”, Donald Trump ha demostrado que mantiene las riendas del Partido Republicano gracias a su enorme popularidad entre los votantes, quienes ya están haciendo pagar un alto precio a los conservadores que quisieron declararle culpable.

Uno de los siete republicanos que apoyó la propuesta de los demócratas para condenar a Trump por el asalto al Capitolio es Bill Cassidy, senador de Luisiana y que anoche fue “censurado” por el Partido Republicano de su estado, en lo que se considera uno de los mayores castigos que puede aplicar una formación local.

No obstante, en una entrevista este domingo en la cadena ABC, Cassidy se mostró confiado en que el tiempo hará entender su decisión a los vecinos de Luisiana y consideró que la formación debe abandonar el culto a la personalidad de Trump para volver a sus valores tradicionales.

“El Partido Republicano es mucho más que una persona. El Partido Republicano son ideas. Fuimos el partido que se fundó para acabar con la esclavitud, fuimos el partido que preservó la Unión, fuimos el partido que aprobó la primera ley de derechos civiles, fuimos el partido que puso fin a la Guerra Fría”, reivindicó.

Con esas palabras, Cassidy retrató la guerra que se libra dentro del Partido Republicano para definir su identidad, ahora que Trump ya no es presidente.

La batalla por el alma de Partido Republicano

Parte de los republicanos quieren que el trumpismo siga atado al partido que lo acogió en 2016 con la llegada de Trump; pero, otros, como Cassidy, temen que esa ala más radical les haga perder votos en el centro y apuestan por volver a los valores tradicionales de la formación.

Además de Cassidy, otros dos republicanos que votaron contra Trump recibieron este domingo críticas de sus constituyentes. Se trata de los senadores Richard Burr de Carolina del Norte y Patrick Toomey de Pensilvania, quienes el próximo año se retiran de la política, por lo que gozaban de más libertad que sus correligionarios para votar a favor de una condena.

De hecho, de los siete republicanos que rompieron filas, solo una de ellos, Lisa Murkowski de Alaska, se presenta a la reelección en 2022; mientras que tres (Cassidy, Susan Collins y Ben Sasse) acaban de ser reelegidos, por lo que no tendrán que enfrentarse a las urnas hasta 2026.

Mientras tanto, Mitt Romney, excandidato presidencial republicano en 2012, se ha consolidado como una figura de oposición a Trump, algo que goza de cierta popularidad en su estado, Utah.

Biden negocia el plan de ayuda con senadores republicanos

El grupo de senadores republicanos que propuso un paquete de ayuda por la pandemia de 618 millones de dólares se reunió este lunes por la tarde con el presidente, Joe Biden, para discutir el proyecto que contempla pagos directos y fondos de ayuda menores a los que plantearon los líderes demócratas.

Uno de los cambios fundamentales de la propuesta republicana es el dinero de los cheques de ayuda: se propone que se otorguen 1,000 dólaresen lugar de los 1,400 que propuso Biden, para individuos que ganan menos de 50,000 dólares al año y familias que ganan menos de 150,000. A partir de allí el monto del pago se va reduciendo.

La Casa Blanca está dispuesta a analizar una reducción en los cheques de estímulo, dijo a CNN un funcionario de alto rango en la Administración, pero no recortes a las ayudas por desempleo o a los fondos para la reapertura segura de las escuelas. 

Los senadores republicanos que se reunieron con Biden este lunes por la tarde en la Oficina Oval de la Casa Blanca fueron Susan Collins por Maine; Lisa Murkowski, por Alaska; Mitt Romney, por Utah; Bill Cassidy, por Louisiana; Rob Portman, por Ohio; Shelley Moore Capito, por Virginia Occidental; Todd Young, por Indiana; Jerry Moran, por Kansas; Mike Rounds, por Dakota del Sur; y Thom Tillis, por Carolina del Norte.

Schumer señaló una falla importante para él: la oferta republicana carece de la ayuda federal que ha pedido durante meses para los gobiernos estatales y locales golpeados por la pandemia.

La propuesta de los republicanos, que asciende a 618,000 millones de dólares, representa solo un tercio del plan de estímulo de 1.9 billones de dólares que el demócrata solicitó al Congreso. El funcionario dijo que si bien la Administración de Biden está abierta a que su paquete de ayuda sea menor, pero no el monto propuesto. 

Negociaciones en la Casa Blanca por un acuerdo bipartidista

La invitación a la Casa Blanca se produjo horas después de que los legisladores enviaran a Biden una carta instándolo a negociar en lugar de tratar de aprobar su paquete de ayuda únicamente con los votos demócratas en el Congreso, que tienen mayoría en la Cámara Baja y el Senado.

El objetivo es que dicho plan de ayuda se apruebe antes de marzo, cuando expira la ayuda extra por desempleo y otras ayudas por la pandemia. La reunión de este lunes supone la mayor participación pública del presidente en las negociaciones para la próxima ronda de ayuda por la pandemia.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo el domingo que Biden había hablado con la líder del grupo, la senadora Susan Collins. Aunque Biden quiere “un intercambio completo de puntos de vista”, Psaki reiteró que el presidente sigue a favor de seguir adelante con un paquete de ayuda de gran alcance.

“Como han dicho destacados economistas, el peligro ahora no está en hacer demasiado: está en hacer demasiado poco“, señaló Psaki. “Los estadounidenses de ambos partidos esperan que sus líderes estén a la altura del momento”, agregó.

Republicanos serían “neutrales” sobre candidatura de Trump

La presidenta del Comité Nacional Republicano, Ronna McDaniel, se rehusó el miércoles a alentar al expresidente Donald Trump a que se postule para la Casa Blanca en 2024, y afirmó que el Partido Republicano se mantendría “neutral” en sus próximas primarias presidenciales.

El Partido Republicano nacional, bajo el liderazgo de McDaniel, pasó los últimos cuatro años enfocado casi por completo en la reelección de Trump en 2020. Pero si el expresidente se vuelve a postular en 2024 —y ha indicado públicamente y en privado que eso desea_, la infraestructura del partido no apoyaría sus ambiciones más que las de otros posibles candidatos, de conformidad con las reglas del partido, señaló McDaniel.

El partido tiene que mantenerse neutral. No le estoy diciendo a nadie que se postule o no en 2024”, comentó McDaniel a The Associated Press cuando se le preguntó si quería que Trump volviera a postularse en las próximas elecciones presidenciales. “Eso va a depender de esos candidatos a partir de ahora. Sin embargo, lo que realmente quiero que él haga es ayudarnos a recuperar las mayorías en 2022”.

Varios prospectos republicanos ya han empezado a maniobrar para posicionarse rumbo a la contienda de 2024. McDaniel está mucho más enfocada en las elecciones legislativas de 2022, cuando los republicanos tendrán una oportunidad de acabar con el monopolio de los demócratas en el Congreso.