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El 70 por ciento de los votantes republicanos rechaza que las presidenciales fueran “libres y justas”

Según una encuesta realizada por el diario ‘Politico’, el 70 por ciento de los republicanos considera ahora que las elecciones “no han sido libres ni justas”. Esto supone un fuerte aumento desde el 35 por ciento de votantes del Partido Republicano, que ya desconfiaba del sistema antes de los comicios.

Sin embargo, los votantes demócratas han expresado una mayor confianza en el sistema después de que la mayoría de proyecciones dieran la victoria a Biden durante el fin de semana.

El 90 por ciento de ellos aseguran que el proceso electoral cuenta con garantías, un aumento considerable desde el 52 por ciento registrado antes de las elecciones del 3 de noviembre.

Entre los republicanos que consideran que las elecciones no fueron justas, el 78 por ciento estima que el voto por correo llevó a un “fraude electoral”, mientras que un 72 por ciento cree que el voto fue manipulado, tal y como ha llegado a decir el propio Trump.

La mayoría de los que consideran que las elecciones no fueron justas, el 84 por ciento, aseguran que han beneficiado a Biden. La falta de confianza en el sistema electoral ha llevado a los republicanos a mostrarse más escépticos respecto a los resultados de los comicios.

Aunque solo el 18 por ciento de los votantes republicanos decía sentir desconfianza hacia el proceso antes de las presidenciales, ahora se trata de un 64 por ciento. Por el contrario, el 86 por ciento de los demócratas dicen creer la legitimidad de los resultados.

Sin embargo, los republicanos se encuentran divididos sobre la posibilidad de que el resultado acabe variando o no. El 38 por ciento de ellos espera que Trump acabe haciéndose con la victoria, mientras que un 45 por ciento lo ve improbable.

Elecciones EEUU: Trump gana Alaska, con 3 votos electorales

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ganó el estado de Alaska, lo que le dio tres votos en el Colegio Electoral para un total por ahora de 217. Biden tiene por ahora 290 votos electorales.

Su oponente demócrata Joe Biden fue declarado ganador de la elección presidencial el 7 de noviembre al superar el mínimo necesario de 270 votos en el Colegio Electoral. Biden ganó los estados de Pensilvania, Michigan y Wisconsin, donde Trump se impuso en 2016.

The Associated Press todavía no ha declarado un ganador en la contienda presidencial en los estados de Georgia y Carolina del Norte.

El republicano Dan Sullivan ganó una banca de senador por Alaska. La mayoría en la cámara alta quedará resuelta en enero, cuando se realicen los desempates en Georgia.

El partido republicano roza el control del Senado americano

El candidato demócrata al Senado de Estados Unidos por Carolina del Norte, Cal Cunningham, reconoció ayer martes su derrota en los comicios de la semana pasada, con lo que el partido republicano suma un escaño más y roza el control de la Cámara Alta.

Con el 97 por ciento escrutado en Carolina del Norte, Cunningham sumaba 47 por ciento por el 48,7 por ciento de su rival republicano, el senador Thom Tillis, una diferencia de cerca de 100.000 votos que el demócrata ya consideró insalvable.


“Los votantes han hablado y respeto su decisión”, afirmó en un comunicado Cunningham, que sostuvo que “los resultados de esta elección sugieren que persiste una profunda división política en nuestro estado y país”. El escaño de Tillis era uno de los objetivos que los demócratas -que partían con una desventaja de 53 a 47- se habían marcado para retomar el control de la Cámara Alta, algo que las encuestas daban por hecho antes de las elecciones.

Sin embargo, los candidatos republicanos obtuvieron mejores resultados de los esperados y tienen serias posibilidades de mantener ese control que podría ser problemático para el presidente electo, Joe Biden.

Con el de Tillis, los republicanos suman 49 escaños por 48 demócratas y tres todavía en juego: uno es en Alaska, dónde con el 61 por ciento escrutado el actual senador republicano, Dan Sullivan, saca más de 30 puntos a su rival. Los otros dos son de Georgia, que irán a segunda vuelta el 5 de enero al no haber alcanzado ningún candidato el 50 por ciento.

Pese a que Biden aparentemente ha ganado en Georgia por poco más de 10.000 votos, los actuales senadores en ese estado sureño son republicanos y sería una sorpresa que los demócratas lograsen arrebatarlos.

Los republicanos necesitan ganar dos de los tres escaños en juego para mantener el control del Senado, mientras que los demócratas también tendrían suficiente con dos, ya que un eventual empate a 50 lo decidiría la próxima presidenta de la Cámara Alta -en este caso la demócrata Kamala Harris- en su rol de vicepresidenta de Estados Unidos.

Por lo que a la Cámara Baja respecta, los demócratas sí pudieron mantener su control, aunque con la pérdida de varios escaños que tampoco auguraron las encuestas. Con dieciséis escaños aún por asignar, los demócratas suman 218 y los republicanos 201.

Líderes republicanos se desmarcan de Trump y defienden el conteo

Después de que denunciara sin pruebas un “fraude”, Trump se proclamó este miércoles ganador en Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte y Michigan

Líderes del Partido Republicano, entre ellos los poderosos senadores Mitch McConnell y Marco Rubio, se han mantenido al margen de las acusaciones de irregularidades del presidente de EE. UU, Donald Trump, quien se ha declarado ganador de la elección presidencial, y defendieron en cambio el conteo de los votos.

McConnell, quien es el líder de la mayoría republicana en el Senado y uno de los aliados de Trump, salió al paso de las afirmaciones del gobernante y admitió que aunque este año hay un mayor número de estados con votaciones anticipadas y por correo (101 millones en total), los candidatos deben adaptarse “a las reglas de cada estado”.

Afirmar que ganó las elecciones es diferente a terminar el conteo”, declaró a los periodistas McConnell, quien dijo que “la decisión de los estados sobre cómo llevar a cabo la elección no es asunto del gobierno federal”.

Después de que denunciara sin pruebas un “fraude”, Trump se proclamó este miércoles ganador en Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte y Michigan, cuatro estados clave.

“Tomarse días para contar los votos emitidos legalmente NO es fraude”, escribió por su parte Rubio en su cuenta de Twitter.

Horas antes, Rubio había asegurado en otro mensaje: “El resultado de la carrera presidencial se conocerá después de que se hayan contado todos los votos legalmente emitidos”.

En la misma línea se pronunció el exgobernador republicano Chris Christie, quien aseguró a la cadena ABC News que hay que dejar que el proceso se desarrolle antes de juzgarlo como defectuoso.

“Es una mala decisión estratégica, es una mala decisión política y no es el tipo de decisión que se esperaría que tomara esta noche (en alusión al anuncio de Trump en la madrugada del miércoles) alguien que ocupa el cargo que ocupa”, agregó Christie, quien además es asesor del gobernante y pasó varios días ingresado en cuidados intensivos por la COVID-19.

Biden está más cerca de la victoria al sumar ya 264 delegados en el Colegio Electoral, a un paso de lograr los 270 compromisarios que le darían las llaves de la Casa Blanca, frente a los 214 que acumula Trump. 

Los republicanos intentan salvar su mayoría en el Senado

 Los republicanos del Senado luchan para conservar su mayoría en un último intento electoral contra los ataques de contendientes en estados que alguna vez estuvieron fuera del alcance de los demócratas, pero que ahora son semilleros de una posible reacción contra el presidente Donald Trump y sus aliados en el Capitolio.

Las campañas están siendo influidas por la forma en que el gobierno de Trump ha manejado la crisis del COVID-19, el cambio en la demografía regional y, en algunas áreas, simplemente por la oportunidad de dejar atrás el divisivo ambiente político.

El control del Senado es determinante para una presidencia. Con él, si Trump es reelegido podría confirmar a sus nominados y asegurar una barrera contra proyectos de ley de la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi. Sin él, el candidato demócrata Joe Biden podría enfrentarse a un posible muro de oposición a su agenda si es que llega a la Casa Blanca.

Por ejemplo, en Carolina del Norte el duelo entre el senador republicano Thom Tillis y su contrincante demócrata Cal Cunningham, entre los más caros de la nación, está muy cerrado.

“En un momento dado, lo pones en las manos de los votantes”, dijo Dallas Woodhouse, un exdirector ejecutivo del Partido Republicano del estado.

Los republicanos en funciones están luchando por sobrevivir desde Nueva Inglaterra hasta el sur del país, en la zona central y el oeste, e incluso en Alaska. Superados en la recaudación de fondos y retenidos en Washington hasta la semana pasada para confirmar a la jueza Amy Coney Barrett a la Corte Suprema, están haciendo campaña —algunos junto a Trump— en recorridos finales en sus estados en un intento por obtener votos.

Con la cámara alta dividida ahora en 53 republicanos y 47 demócratas, tres o cuatro escaños determinarán el control del Senado, dependiendo de qué partido gane la Casa Blanca. El vicepresidente tiene el voto de desempate.

Lo que comenzó como un ciclo electoral desequilibrado con los republicanos defendiendo 23 escaños frente a 12 de los demócratas, rápidamente se convirtió en un referendo más amplio sobre el desempeño del presidente conforme los demócratas se extendían más en las áreas donde Trump es popular y ponían al Partido Republicano a la defensiva.

De repente, la reelección de algunos de los senadores más conocidos del país — Lindsey Graham en Carolina del Sur, Susan Collins en Maine — se vio amenazada. Sólo dos escaños demócratas están en riesgo, en comparación de por lo menos 10 de los republicanos.

“No veo cómo conservaremos el control”, dijo Chip Felkel, un estratega republicano en Carolina del Sur que se opone al presidente. “Uno se vería en apuros para defender que no tenemos un problema con Trump”.

El panorama político está cambiando rápidamente en comparación con el de hace seis años, la última vez que la mayoría de estos senadores tuvieron que someterse al juicio del electorado. Es un recordatorio de lo mucho que ha cambiado el estado de ánimo nacional durante la era de Trump.

Los votantes más jóvenes y más minorías están empujando la tendencia de algunos estados hacia los demócratas, incluido Colorado, donde los partidos básicamente han dejado de gastar dinero a favor o en contra del senador republicano Cory Gardner porque parece que será derrotado por el demócrata John Hickenlooper, un exgobernador.

En zonas más amigables para los republicanos, los senadores de ese partido se ven obligados a procurar alcanzar un equilibrio entre apelar a los simpatizantes más fervientes de Trump y el intento por llegar a los votantes en los suburbios que están distanciándose del presidente y su tono.

Denuncian que republicanos insisten en aprobar plan de ayuda sin cheques de estímulo

Mientras que Nancy Pelosi y la Casa Blanca continuaron sus negociaciones este miércoles para un nuevo y amplio paquete de alivio económico, los republicanos del Senado insistieron en una legislación mucho más “flaca” que no incluye una segunda ronda de cheques de estímulo.

Steven Mnuchin, secretario del Tesoro y negociador de la Casa Blanca, declaró que no espera que se promulgara un paquete de ayuda económica antes de las elecciones del 3 de noviembre, porque todavía las partes no han logrado zanjar sus diferencias.

Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana del Senado, afirmó que la primera orden del día de la Cámara alta cuando regrese el lunes será votar sobre un proyecto de ley de alivio de $500 mil millones, que incluye más dinero para el Programa de Protección de Nóminas (PPP) de ayuda para las pequeñas empresas.

McConnell agregó que su proyecto de ley incluiría además ayuda para las escuelas y protecciones de responsabilidad para las empresas, que buscan los republicanos.

El presidente Donald Trump, quien canceló las conversaciones de alivio del coronavirus la semana pasada, las reinició pocos días después, y ahora presiona nuevamente a los legisladores martes para que aprueben un paquete “¡¡¡A lo grande o váyanse a casa !!!”

Mientras, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, criticó el martes el giro de Trump.

“Después de su tuit, el mercado de valores cayó y él también en las encuestas”, dijo Pelosi sobre la afirmación de Trump la semana pasada de que no habría un paquete de ayuda antes de las elecciones.

Tanto Pelosi como McConnell rechazaron una oferta de la Casa Blanca por un paquete de ayuda para el coronavirus de $1.8 billones que sí incluye los cheques de estímulo.

La propuesta se acerca aún más a la propuesta demócrata de $2.2 billones, pero la líder consideró que la oferta del gobierno no es suficiente.

Pelosi defendió su postura el martes cuando un entrevistador de CNN le pidió que respondiera a un demócrata progresista, el representante Ro Khanna, quien la había instado a aceptar la propuesta de la Casa Blanca en lugar de esperar hasta febrero del próximo año, cuando los demócratas también pueden controlar el Senado y el Casa Blanca.

Congreso de EEUU entrará en receso sin aprobar un nuevo estímulo económico

A pesar de que los senadores republicanos planean confirmar de manera acelerada a la sustituta en la Corte Suprema de la jueza Ruth Bader Ginsburg, el Congreso se prepara para salir de Washington esta semana hasta después de las elecciones sin aprobar un proyecto de ley de alivio económico por el coronavirus.

La falta de acción del Congreso sobre un estímulo ha sacudido a Wall Street, ha preocupado a las personas que luchan para poner comida en sus mesas, y ha frustrado a los propietarios de negocios que creen que un mayor estímulo del gobierno podría haberlos ayudado a mantenerse a flote y mantener a los trabajadores empleados.

John Thune, senador de Dakota del Sur y segundo en rango del liderazgo republicano, y el senador republicano de Alabama Richard Shelby, que preside el Comité de Asignaciones de la Cámara alta, dijeron el miércoles que están tratando de completar esta semana una acción sobre un proyecto de ley de financiamiento del gobierno que aprobó el marte la Cámara de Representantes.

Eso debería permitir que los legisladores abandonar la ciudad durante gran parte del mes de octubre y que los miembros que buscan la reelección comiencen la campaña en sus comunidades, aunque se espera que regresen para emitir sus votos para confirmar la elección del presidente Donald Trump para la Corte Suprema.

Los candidatos de Trump a la Corte Suprema son una señal de alarma para los demócratas

Donald Trump ha presentado su lista de candidatos para ocupar puestos de jueces en la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. A primera vista, la cuestión parece algo  macabra, ya que esos jueces son nombrados de forma vitalicia, es decir, que Trump solo podría sentar en el estrado a uno de sus propios candidatos cuando muera o enferme gravemente uno de los nueve jueces que ahora conforman la máxima autoridad judicial estadounidense.

En ese sentido, suele especularse con la salud de Ruth Bader Ginsburg, de 87 años, la juez más anciana de la Corte Suprema. Este verano se supo que Bader Ginsburg tuvo que someterse de nuevo a una quimioterapia, pero ella, liberal defensora de los derechos de la mujer, ya ha dejado claro que no desea abandonar su puesto.

Una jugada estratégica en la batalla electoral

Así pues, en la Corte Suprema no hay a la vista a corto plazo vacantes donde Trump, en caso de vencer en las elecciones de noviembre de 2020, pueda sentar de por vida a uno de sus jueces. A pesar de ello, haber revelado su lista de candidatos a la Corte Suprema no es un paso precipitado, sino una astuta jugada estratégica. Dos meses antes de los comicios, Trump quiere atraer a aquellos votantes conservadores que hasta ahora no estaban seguros de si realmente desean darle su voto a Trump.

Carla Bleiker, corresponsal de DW en Washington.

Durante la rueda de prensa en la que anunció los nombres de sus nominados, entre otros, el polémico senador Ted Cruz, Trump hizo una clara advertencia: los candidatos a la Corte Suprema de Joe Biden quitarán las armas a los estadounidenses, legalizarán el aborto durante la gestación avanzada y abolirán  la pena de muerte. El mensaje que lanza Trump con su lista es claro: “De acuerdo, no les gusta todo lo que presidente hace y postea por Twitter, pero si quieren leyes conservadoras que protejan sus valores tradicionales, deben votar por Trump”.

Señal de alerta para la América liberal

Ya antes de las elecciones de 2016, Trump presentó su lista de posibles candidatos a la Corte Suprema, con el fin de convencer a republicanos recalcitrantes de votar como presidente de EE. UU. a un antiguo moderador de reality shows. Y su estrategia tuvo éxito. La lista que ahora acaba de hacer pública debería suponer una señal de alerta para los votantes liberales. Actualmente, los jueces conservadores ya son mayoría en la Corte Suprema, con una proporción de cinco a cuatro. Y persiste la incertidumbre sobre si Ruth Bader Ginsburg aguantará otros cuatro años.

Joe Biden no es el candidato soñado por todos los demócratas y esta afirmación aplica sobre todo a votantes jóvenes y progresistas. Pero precisamente este grupo debe tener claro que las opciones a un segundo mandato de Trump mejoran si el día de las elecciones se queda en casa y no vota. Durante un segundo período de gobierno, Trump podría ocupar con toda probabilidad al menos uno de los puestos de juez de la Corte Suprema con uno de sus candidatos. Para los votantes liberales estadounidenses sería una catástrofe que existiera una mayoría fuerte en el más elevado tribunal de Justicia estadounidense, que durante décadas decide sobre temas como el aborto y los derechos LGTB.

Representantes demócratas y republicanos presentan al Congrreso paquete de estímulo alternativo

Un grupo bipartidista de 50 miembros de la Cámara de Representantes dieron a conocer un paquete de estímulo alternativo contra la crisis de coronavirus de $1.5 billones de dólares, en el cual destaca ayuda directa a familias, incluidas a parejas de indocumentados y sus hijos estadounidenses.

Se trata del tercer plan sobre la mesa discusión entre el Congreso y el Gobierno del presidente Donald Trump, pero podría tener poco futuro, al no ser respaldado públicamente por los líderes de ambas cámaras. Así lo reportó el diario La Opinión.

La propuesta del llamado Caucus de Solucionadores de Problemas –que integra a 25 demócratas y 25 republicanos– ofrece ayuda por $500,000 millones de dólares a los gobiernos estatales y locales; $450 dólares de bono al seguro de desempleo durante ocho semanas, y los $1,200 dólares de ayuda a familias y $500 dólares por niño o dependiente.

El proyecto contempla fondos para pruebas de Covid-19, ayuda a escuelas, cuidado de niños y respaldo a pequeñas empresas.

El grupo dio conferencia de prensa sobre su propuesta “Camino hacia un terreno común”, liderada por los copresidentes del grupo, el republicano Tom Reed (Nueva York) y el demócrata Josh Gottheimer (Nueva Jersey).

“Nuestro marco refleja meses de creación de consenso bipartidista sobre las acciones que el Gobierno federal puede tomar para ayudar a las familias trabajadoras y las comunidades locales en todo el país mientras navegan por los impactos del COVID-19″, dijo Reed.

Otra de las ayudas del plan es la asignación de $25,000 millones de dólares para asistencia hipotecaria y de alquiler y $15,000 millones para Servicio Postal (USPS) y para programas de asistencia alimentaria.

“Lo que nos une, 25 demócratas y 25 republicanos, es nuestro objetivo compartido de encontrar una solución pragmática, un camino bipartidista hacia adelante, para ayudar a que los negociadores vuelvan a la mesa”, dijo Gottheimer.

Según un reporte de The Hill, la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi (California), afirmó que los miembros de ese recinto se mantendrán en sesión permanente hasta que no se apruebe un nuevo plan de estímulo, pero no mencionó el impulso del proyecto presentado este martes por 25 miembros de su bancada en colaboración con los republicanos.

Celebran ayuda a parejas mixtas

La Coalición Americana de Empresas Pro-Inmigración (ABIC, por sus siglas en inglés) celebró el plan, sobre todo la ayuda a familias de estatus migratorio mixto, debido a que la Ley CARES —e incluso el nuevo plan republicano— no contemplan a las parejas estadounidenses de indocumentados.

El grupo empresarial destaca los dichos de la representante Abigail Spanberger (Virginia), quien habló de los grupos excluidos en otras propuestas.

“Apoyamos cheques de estímulo directo adicionales para el pueblo estadouniden

se, $1,200 (dólares) nuevamente para adultos, $500 (dólares) para niños dependientes y adultos. Con una solución para aquellos que anteriormente se quedaron fuera, incluidas las familias con estatus mixto de ciudadano estadounidense y no ciudadano”, indicó.

ABIC destaca que el nuevo plan congresista ocurre el mismo día que un grupo de organizaciones, incluido el Centro Nacional de Leyes de Inmigrantes, CHIRLA, SEIU, FIRM y otros, lanzaron un video llamando a los líderes del Senado para que respalden un paquete de ayuda federal integral que incluya a todas las familias.

Republicanos quieren convencer a Nancy Pelosi de aprobar un paquete de estímulo reducido

Los republicanos del Senado consideran que la aprobación de un nuevo paquete de estímulo requiere necesariamente la aprobación de la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi (California), por lo que buscarán aumentar al presión para lograr un acuerdo.

El plan es que Pelosi abandone su idea de los $2.2 billones de dólares y acepte alguno de los paquetes alternos, como el de $1.3 billones de dólares del Gobierno del presidente Donald Trump o el de $1 billón de dólares republicano.

La clave será utilizar el respaldo de la Cámara de Comercio a 23 legisladores demócratas para las elecciones del 3 de noviembre, luego de que –según los republicanos– el líder de la minoría en el Senado, Charles Schumer (Nueva York), no es quien toma la sartén por el mango en esta negociación.

“Schumer no está presionado en absoluto. Todo esto está en Pelosi… está dirigiendo el espectáculo”, dijo un senador republicano a The Hill. Agregó que 117 demócratas de la Cámara firmaron una carta a Pelosi el mes pasado pidiéndole que aceptara la Ley de Seguridad y Alivio para los Trabajadores, que extiende los $600 dólares semanales adicionales al bono de desempleo.

El portal cita que la Cámara de Comercio de Estados Unidos hizo circular un memorando a principios de este mes en el que indicaba su intención de respaldar a 23 demócratas de la Cámara de Representantes, lo cual serviría de presión a la presidenta Pelosi.

“La pregunta es si esto obliga a Pelosi a escuchar a sus 20 miembros en distritos donde la Cámara de Comercio ha respaldado a la demócrata”, dijo la fuente republicana.

Cabe destacar que Pelosi no ha cerrado las intenciones de negociar un paquete de ayuda, ya que el viernes dijo sentirse optimista de lograr un acuerdo.

“Soy completamente optimista”, insistió en CNN. “Soy optimista. Creo que deberíamos llegar a un acuerdo, eso es lo que todos queremos”.

La demócrata dijo, sin embargo, que no aceptará las restricciones del presidente Trump sobre el cheque de ayuda de $1,200 dólares directo a estadounidenses, a menos que se apruebe asistencia alimentaria y una clara protección al desalojo.

El Congreso tiene hasta el 15 de octubre para tomar una decisión, ya que es la fecha en que termina el periodo de sesiones antes de la elección.

Demócratas bloquean plan republicano de estímulo económico que no incluía pago de $1,200

Los demócratas del Senado, liderados por Charles Schumer (Nueva York), lograron bloquear el paquete de estímulo de $500,000 millones de dólares impuslado por republicanos, al considerar que no integra apoyos urgentes para las familias para enfrentar las consecuencias del coronavirus.

La propuesta requería al menos 60 votos, pero logró solamente 47 y 52 en contra. Todos los demócratas se opusieron, así como el republicano Rand Paul (Kentucky), informó el periodista Jesús García en un reporte para La Opinión.com

Se preveía una complicada batalla para los republicanos, debido al estancamiento de las negociaciones para un paquete más amplio con el Gobierno del presidente Donald Trump, ya que los demócratas defienden su plan de al menos $2.2 billones de dólares, mientras el mandatario impulsa $1.3 billones como máximo.

El plan republicano abanderado por el líder de la mayoría, Mitch McConnell (Kentucky), integraba ayuda empresas, escuelas y un bono de $300 dólares para el seguro de desempleo, pero no incluía importantes ayudas, como los $300,000 millones de dólares directo a familias.

Al presentar el proyecto, McConnell reconoció que no contenía la mayoría de las ideas de sus correligionarios y de los opositores demócratas, pero creía que era mejor “avanzar” que “no hacer nada”.

El senador Schumer había adelantado que esa propuesta “demacrada” no pasaría la prueba en el Senado y calificó de “píldoras venenosas” el austero plan de rescate.

Por correo, comenzó la elección presidencial estadounidense

Con Carolina del Norte como primer estado del país en enviar boletas para responder a las peticiones de voto por correo, el viernes pasado empezó la fase de votación temprana de las elecciones presidenciales de 2020. Este y otros tres estados clave ya han reflejado un incremento significativo de solicitudes para ejercer el voto de esta forma respecto al pasado. Allí, los electores registrados como demócratas están superando a los republicanos en hacerlo.

Aunque los votantes de Carolina de Norte tienen margen hasta finales de octubre para solicitar el voto en ausencia, los primeros datos reflejan que la forma de participar en las elecciones está cambiando este año de forma drástica por la pandemia de coronavirus: se trata de una instantánea sobre la participación electoral, cuando quedan ocho semanas de carrera para ocupar la Casa Blanca.

[Cómo votar por correo: lo que necesita saber para hacer contar su voz este noviembre]

Datos públicos relativos a Carolina del Norte, Florida y Pennsylvania muestran que estos estados han recibido una cantidad de solicitudes de voto en ausencia significativamente más alta desde electores registrados como demócratas que de los que resultan como republicanos.

Una estimación de afiliaciones por partido elaborada por la compañía TargetSmart refleja una situación parecida para Ohio. Por otro lado, en Wisconsin demócratas y republicanos se están codo con codo. El único estado donde se detectó una mayor cantidad de peticiones de voto por correo por parte de republicanos hasta ahora es Michigan.

Estos seis estados péndulo son clave para las estrategias tanto del presidente, Donald Trump, como de su rival designado, el demócrata Joe Biden. Trump logró una victoria ajustada en todos ellos en 2016.

 A fecha del 3 de septiembre, ya solicitaron una boleta en ausencia más de 643,000 electores de Carolina del Norte. De esas peticiones, más de 337,000 fueron de electores registrados como demócratas y 103,000 de republicanos. Las demás solicitudes fueron de votantes sin afiliación a ninguno de los dos principales partidos.

En el mismo punto de la carrera presidencial de 2016, solo habían solicitado el voto en ausencia en ese estado 38,871 personas.