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Congresista: “el Partido Republicano tiene que dejar de ser el partido de la supremacía blanca”

La congresista republicana Liz Cheney ha dicho que el Partido Republicano debe dejar de ser el “partido de la supremacía blanca”.

En comentarios que seguramente avivarán aún más la división entre los republicanos mientras el partido lucha por su futuro, la hija del exvicepresidente Dick Cheney dijo que era vital no ignorar los símbolos del racismo y el extremismo que se exhibieron abiertamente durante los disturbios del 6 de enero en el Capitolio de los Estados Unidos.

“Es muy importante para nosotros ignorar la tentación de apartar la mirada”, dijo.

“Es muy importante, especialmente para nosotros como republicanos, dejar en claro que no somos el partido de la supremacía blanca”.

Ella agregó: “Vieron los símbolos de repulsión igual que el Holocausto en el Capitolio ese día, vieron la bandera confederada ser llevada a través de la rotonda, y creo que nosotros, como republicanos en particular, tenemos el deber y la obligación de oponernos a eso, de defendernos. contra la insurrección”.

Los comentarios de la congresista de Wyoming, que es la tercera republicana de mayor rango en la Cámara de Representantes, se producen más de seis semanas después del motín en el Capitolio de Estados Unidos, cuando cientos de simpatizantes de Donald Trump intentaron impedir que miembros de ambas cámaras del Congreso ratificaran los votos del colegio electoral de Joe Biden.

Lo hicieron después de que Trump celebró una manifestación esa mañana en el National Mall en Washington DC e instó a sus seguidores a “luchar como el infierno”.

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Posteriormente fue acusado por la Cámara, pero en el Senado, los demócratas se quedaron a 10 votos de la mayoría de dos tercios que necesitaban para condenarlo y posiblemente evitar que vuelva a ocupar el cargo.

Cheney fue una de los 10 republicanos en la Cámara que votaron para acusar a Trump, quien fue acusado de incitar a una insurrección con sus ardientes palabras. Siete senadores republicanos también votaron a favor de condenarlo.

Todos ellos se han enfrentado a la hostilidad de los partidarios más leales de Trump, incluidos otros miembros del Congreso, muchos de los cuales intentaron que la despojen de su papel de liderazgo.

Sin embargo, Cheney ha hecho caso omiso de esos señalamientos y por el contrario, ha redoblado sus críticas a Trump y su descarado populismo, como el partido busca definirse a sí mismo, mientras los demócratas controlan la Casa Blanca, la Cámara y el Senado.

Lo hizo nuevamente el martes, en sus comentarios durante una transmisión en vivo de preguntas y respuestas organizada por el Instituto Reagan.

“Corresponde a todos los que hacen un juramento, mismos que deben proteger y defender la constitución, que reconozcamos lo que sucedió el 6 de enero, que nos comprometemos a que nunca más debe volver a suceder, que reconozcamos el daño que hizo el presidente, el presidente Trump, diciendo que de alguna manera se robaron las elecciones, haciendo esos reclamos durante meses y convocando a la muchedumbre y provocándolos luego del ataque al Capitolio”, dijo.

“Y también, y muy importante, a negarse, a pesar de las múltiples solicitudes de la gente de pedirle que detuviera lo que estaba sucediendo y pedirle que detuviera la violencia para proteger el Capitolio y proteger el conteo de votos electorales… no lo hizo.”

Si bien Trump ya no es presidente y ha sido excluido de Twitter, su presencia cobra gran importancia a medida que los republicanos buscan decidir el mensaje que quieren transmitir a los votantes, mientras miran hacia las elecciones de mitad de período de 2022 cuando Mitch McConnell y otros están decididos a intentar recuperar el control del Senado y la Cámara.

También dijo que era importante para todos los políticos condenar las mentiras y acciones de Trump.

“Es una amenaza existencial para quienes somos y no se puede minimizar ni trivializar”, dijo.

Analistas: Trump sigue gozando de gran popularidad en el partido republicano

Con la absolución en su segundo “impeachment”, Donald Trump ha demostrado que mantiene las riendas del Partido Republicano gracias a su enorme popularidad entre los votantes, quienes ya están haciendo pagar un alto precio a los conservadores que quisieron declararle culpable.

Uno de los siete republicanos que apoyó la propuesta de los demócratas para condenar a Trump por el asalto al Capitolio es Bill Cassidy, senador de Luisiana y que anoche fue “censurado” por el Partido Republicano de su estado, en lo que se considera uno de los mayores castigos que puede aplicar una formación local.

No obstante, en una entrevista este domingo en la cadena ABC, Cassidy se mostró confiado en que el tiempo hará entender su decisión a los vecinos de Luisiana y consideró que la formación debe abandonar el culto a la personalidad de Trump para volver a sus valores tradicionales.

“El Partido Republicano es mucho más que una persona. El Partido Republicano son ideas. Fuimos el partido que se fundó para acabar con la esclavitud, fuimos el partido que preservó la Unión, fuimos el partido que aprobó la primera ley de derechos civiles, fuimos el partido que puso fin a la Guerra Fría”, reivindicó.

Con esas palabras, Cassidy retrató la guerra que se libra dentro del Partido Republicano para definir su identidad, ahora que Trump ya no es presidente.

La batalla por el alma de Partido Republicano

Parte de los republicanos quieren que el trumpismo siga atado al partido que lo acogió en 2016 con la llegada de Trump; pero, otros, como Cassidy, temen que esa ala más radical les haga perder votos en el centro y apuestan por volver a los valores tradicionales de la formación.

Además de Cassidy, otros dos republicanos que votaron contra Trump recibieron este domingo críticas de sus constituyentes. Se trata de los senadores Richard Burr de Carolina del Norte y Patrick Toomey de Pensilvania, quienes el próximo año se retiran de la política, por lo que gozaban de más libertad que sus correligionarios para votar a favor de una condena.

De hecho, de los siete republicanos que rompieron filas, solo una de ellos, Lisa Murkowski de Alaska, se presenta a la reelección en 2022; mientras que tres (Cassidy, Susan Collins y Ben Sasse) acaban de ser reelegidos, por lo que no tendrán que enfrentarse a las urnas hasta 2026.

Mientras tanto, Mitt Romney, excandidato presidencial republicano en 2012, se ha consolidado como una figura de oposición a Trump, algo que goza de cierta popularidad en su estado, Utah.

Biden negocia el plan de ayuda con senadores republicanos

El grupo de senadores republicanos que propuso un paquete de ayuda por la pandemia de 618 millones de dólares se reunió este lunes por la tarde con el presidente, Joe Biden, para discutir el proyecto que contempla pagos directos y fondos de ayuda menores a los que plantearon los líderes demócratas.

Uno de los cambios fundamentales de la propuesta republicana es el dinero de los cheques de ayuda: se propone que se otorguen 1,000 dólaresen lugar de los 1,400 que propuso Biden, para individuos que ganan menos de 50,000 dólares al año y familias que ganan menos de 150,000. A partir de allí el monto del pago se va reduciendo.

La Casa Blanca está dispuesta a analizar una reducción en los cheques de estímulo, dijo a CNN un funcionario de alto rango en la Administración, pero no recortes a las ayudas por desempleo o a los fondos para la reapertura segura de las escuelas. 

Los senadores republicanos que se reunieron con Biden este lunes por la tarde en la Oficina Oval de la Casa Blanca fueron Susan Collins por Maine; Lisa Murkowski, por Alaska; Mitt Romney, por Utah; Bill Cassidy, por Louisiana; Rob Portman, por Ohio; Shelley Moore Capito, por Virginia Occidental; Todd Young, por Indiana; Jerry Moran, por Kansas; Mike Rounds, por Dakota del Sur; y Thom Tillis, por Carolina del Norte.

Schumer señaló una falla importante para él: la oferta republicana carece de la ayuda federal que ha pedido durante meses para los gobiernos estatales y locales golpeados por la pandemia.

La propuesta de los republicanos, que asciende a 618,000 millones de dólares, representa solo un tercio del plan de estímulo de 1.9 billones de dólares que el demócrata solicitó al Congreso. El funcionario dijo que si bien la Administración de Biden está abierta a que su paquete de ayuda sea menor, pero no el monto propuesto. 

Negociaciones en la Casa Blanca por un acuerdo bipartidista

La invitación a la Casa Blanca se produjo horas después de que los legisladores enviaran a Biden una carta instándolo a negociar en lugar de tratar de aprobar su paquete de ayuda únicamente con los votos demócratas en el Congreso, que tienen mayoría en la Cámara Baja y el Senado.

El objetivo es que dicho plan de ayuda se apruebe antes de marzo, cuando expira la ayuda extra por desempleo y otras ayudas por la pandemia. La reunión de este lunes supone la mayor participación pública del presidente en las negociaciones para la próxima ronda de ayuda por la pandemia.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo el domingo que Biden había hablado con la líder del grupo, la senadora Susan Collins. Aunque Biden quiere “un intercambio completo de puntos de vista”, Psaki reiteró que el presidente sigue a favor de seguir adelante con un paquete de ayuda de gran alcance.

“Como han dicho destacados economistas, el peligro ahora no está en hacer demasiado: está en hacer demasiado poco“, señaló Psaki. “Los estadounidenses de ambos partidos esperan que sus líderes estén a la altura del momento”, agregó.

Republicanos serían “neutrales” sobre candidatura de Trump

La presidenta del Comité Nacional Republicano, Ronna McDaniel, se rehusó el miércoles a alentar al expresidente Donald Trump a que se postule para la Casa Blanca en 2024, y afirmó que el Partido Republicano se mantendría “neutral” en sus próximas primarias presidenciales.

El Partido Republicano nacional, bajo el liderazgo de McDaniel, pasó los últimos cuatro años enfocado casi por completo en la reelección de Trump en 2020. Pero si el expresidente se vuelve a postular en 2024 —y ha indicado públicamente y en privado que eso desea_, la infraestructura del partido no apoyaría sus ambiciones más que las de otros posibles candidatos, de conformidad con las reglas del partido, señaló McDaniel.

El partido tiene que mantenerse neutral. No le estoy diciendo a nadie que se postule o no en 2024”, comentó McDaniel a The Associated Press cuando se le preguntó si quería que Trump volviera a postularse en las próximas elecciones presidenciales. “Eso va a depender de esos candidatos a partir de ahora. Sin embargo, lo que realmente quiero que él haga es ayudarnos a recuperar las mayorías en 2022”.

Varios prospectos republicanos ya han empezado a maniobrar para posicionarse rumbo a la contienda de 2024. McDaniel está mucho más enfocada en las elecciones legislativas de 2022, cuando los republicanos tendrán una oportunidad de acabar con el monopolio de los demócratas en el Congreso.

Republicanos moderados rechazan el plan económico de Biden

Algunos republicanos moderados clave en el Senado descartaron acelerar la principal prioridad del presidente, Joe Biden, de un paquete económico de 1.9 billones de dólares, e indicaron que los 1,400 dólares de estímulo que solicitó podrían tardar meses, o incluso, no llegar nunca.

Los demócratas necesitan convencer a 10 republicanos en el Senado, lo que podría requerir pedir menos fondos de los que Biden solicitó inicialmente, o pasar por encima del umbral de 60 votos utilizando una maniobra parlamentaria.

El equipo de Biden parece estar dispuesto a montar una campaña agresiva para conseguir que el Congreso actúe, a diferencia de la Administración anterior, que en gran medida no logró involucrar a los congresistas en las prioridades legislativas y no gastó el capital político para conseguir la aprobación de sus proyectos de ley.

Los republicanos, que son fundamentales para alcanzar la meta, se mostraron abiertos a recibir dinero adicional para acelerar la distribución de la vacuna COVID-19, pero se mostraron reticentes a la suma total propuesta por Biden. Algunos le pidieron que redujera el plan, mientras que otros sugirieron esperar unos meses para ver si persiste la necesidad económica.

La senadora republicana por Maine Susan Collins, una de las más moderadas, dijo que es “comprensiva” con el aumento de los fondos para las vacunas, pero que no ve la justificación de un proyecto de ley “tan grande”.© Proporcionado por Telemundo El presidente, Joe Biden.

“Me resulta difícil ver cuando acabamos de aprobar 900,000 millones de dólares de ayuda por qué tendríamos [que aprobar] un paquete tan grande”, dijo Collins a los periodistas el jueves. “Tal vez dentro de un par de meses las necesidades sean evidentes y tengamos que hacer algo significativo, pero ahora mismo no lo veo”, agregó.

La senadora republicana por Alaska Lisa Murkowski calificó la petición de Biden de “significativa” y añadió que “la tinta apenas se ha secado en el proyecto de ley de 900,000 millones de dólares”.

“Y por eso va a requerir, creo, una buena cantidad de debate y consideración”, comentó a los periodistas.

El senador republicano por Utah Mitt Romney, un conservador que tiene un historial de ruptura con su partido, aseguró a NBC News, cadena hermana de Telemundo, que no está dispuesto a pedir prestado otro billón de dólares o incluso 500,000 millones para un amplio paquete económico.

“Mi opinión es que lo que está frenando la economía es el COVID-19, no el dinero“, señaló. “Quiero hacer todo lo posible para sacar las vacunas. Pero una vez que la vacuna contra el COVID-19 haya salido y la gente esté inoculada, creo que se verá cómo vuelve la economía”, añadió.

La rápida resistencia significa que el plan de Biden tiene un camino difícil para conseguir los 10 votos republicanos necesarios para ser aprobado según el proceso normal, que el equipo de Biden dijo que favorece para este proyecto de ley.

Si el apoyo bipartidista no se materializa, dejaría a los demócratas con dos opciones: utilizar el proceso de reconciliación para evitar la obstrucción en las disposiciones presupuestarias, o recortarlo para buscar el apoyo bipartidista.

Así buscaron los republicanos de Pensilvania revocar las elecciones presidenciales

Cuando Joe Biden tomó la delantera en el recuento de votos y luego ganó en Pensilvania, algunos de los principales republicanos del estado sumaron sus voces a las afirmaciones infundadas del presidente Donald Trump de que la elección fue robada y estuvo plagada de fraudes.

El representante Scott Perry se unió a la manifestación “Stop the Steal” en Harrisburg y más tarde fue a Fox Business Network para denunciar la elección de Pensilvania como una “horrible vergüenza”.

“Dicen: ‘Oh, ya sabes, 100 mil votos acaban de aparecer y, por cierto, todos ellos son para Joe Biden’”, comentó en una entrevista el 6 de noviembre.

“Hubo gente muerta que votó. También vimos que mucha gente votó dos o tres veces”, agregó el representante Mike Kelly durante una entrevista el 24 de noviembre en el programa de radio de Sean Hannity en Fox News.

Y el representante Guy Reschenthaler fue al canal de cable de extrema derecha Newsmax para amplificar las afirmaciones infundadas y dijo: “Sabemos que hubo individuos muertos que milagrosamente se registraron para votar y enviaron un voto por correo”.

Nada de eso era cierto.

Las afirmaciones eran falsas y fueron rápidamente desmentidas.

Sin embargo, los congresistas y otras personas de Pensilvania pasaron meses apoyando la afirmación de que el fraude generalizado, las decisiones de procedimiento o las irregularidades socavaron la integridad de la elección, aportando su autoridad al argumento de que se estaba corrompiendo el fundamento mismo de la democracia estadounidense.

Esa creencia entre algunos partidarios de Trump alimentó una insurrección en el Capitolio la semana pasada que dejó cinco muertos y amenazó la transferencia pacífica del poder, provocando una segunda votación de juicio político fijada para el miércoles.

Cada reclamo se quedó en el camino: La campaña de Trump no alegó ni un solo caso de fraude electoral en numerosas demandas de Pensilvania, los tribunales rechazaron repetidamente las quejas sobre los procedimientos, y el recuento de votos que Perry y otros citaron fue el resultado, ampliamente predicho antes del día de las elecciones, de los votos por correo cuyo conteo tardó más y fueron más utilizados por los demócratas.

Sepa quiénes fueron los congresistas republicanos que votaron a favor de juicio político a Trump

Le dieron la espalda.

10 congresistas republicanos votaron a favor llevar a un juicio político a Donald Trump por incitar a la insurrección que llevó al asalto al Capitolio el 6 de enero.

La nueva acusación convirtió a Trump en el primer mandatario en ser sometido a dos procesos de ‘impeachment’.

Estos son los republicanos que votaron por el juicio político:

1. Liz Cheney (Wyoming)

2. Anthony Gonzalez (Ohio)

3.  Jaime Herrera Beutler (Washington)

4.  John Katko (Nueva York)

5. Adam Kinzinger (Illinois)

6. Peter Meijer (Michigan)

7. Dan Newhouse (Washington)

8. Tom Rice (South Carolina)

9. Fred Upton (Michigan)

10. David Valadao (California)

Los que votaron No

Algunos de los republicanos que votaron contra el juicio político afirmaron que las acciones de Trump deben tener repercusiones, pero expresaron que el proceso causará más división en el país.

Trump pidió a sus seguidores este miércoles que eviten la violencia antes de la investidura de Biden.

Congreso se apresta a certificar triunfo Biden sobre Trump

 El insólito esfuerzo del presidente Donald Trump para anular el resultado de la elección presidencial va al Congreso, al reunirse los legisladores en sesión conjunta para certificar la votación del Colegio Electoral que fue favorable al demócrata Joe Biden.

El trámite habitualmente rutinario se convertirá en un enfrentamiento político como no se ha visto desde el final de la Guerra Civil, debido a los esfuerzos desesperados de Trump por conservar su puesto. Los aliados republicanos del presidente en ambas cámaras prevén objetar los resultados, en respuesta al ruego de sus bases de “luchar por Trump”, quien presidirá un acto frente a la Casa Blanca. Esto está desgarrando al partido.

El intento está prácticamente condenado al fracaso, derrotado por mayorías bipartidistas en el Congreso dispuestas a aceptar los resultados. Biden, que ganó el Colegio Electoral por 306 votos contra 232, se dispone a prestar juramento el 20 de enero.

“Lo más importante es que, al fin y al cabo, triunfará la democracia”, dijo la senadora demócrata Amy Klobuchar, una de las encargadas de manejar el trámite.

La sesión conjunta, requerida por ley, se reunirá a la 1 de la tarde hora del este (1800 GMT) ante la mirada de una nación inquieta, meses después de la elección del 3 de noviembre, dos semanas antes de la transferencia pacífica del poder y contra el trasfondo de la implacable pandemia de COVID-19.

El líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, quien ha advertido a sus correligionarios que no deben prestarse al desafío, será previsiblemente uno de los primeros oradores. En la Cámara de Representantes, su presidenta Nancy Pelosi, dijo en una carta a sus colegas que es una jornada de “importancia histórica enorme”. Se trata de “garantizar la confianza en nuestro sistema democrático”, añadió.

Pero el centro de todas las miradas será el vicepresidente Mike Pence, quien presidirá la sesión.

A pesar de las denuncias reiteradas de Trump de que hubo fraude electoral, las autoridades electorales y el ex secretario de Justicia han dicho que no hubo problemas de magnitud tal que cambiaran los resultados. Todos los estados han certificado la justicia y exactitud de los resultados, por funcionarios tanto demócratas como republicanos.

EEUU: Republicanos condenan “plan” para anular los comicios

El extraordinario empeño republicano para anular la elección presidencial fue condenado el domingo por numerosos funcionarios y exfuncionarios de la misma corriente política que han advertido que el intento para sembrar dudas en la victoria de Joe Biden y mantener al presidente Donald Trump en el cargo está socavando la confianza de los estadounidenses en la democracia.

Trump ha conseguido el apoyo de una docena de senadores republicanos y hasta 100 representantes republicanos para impugnar la votación del Colegio Electoral cuando el Congreso se reúna en sesión conjunta para ratificar la victoria del presidente electo Joe Biden por 306-232.

Ante la asunción presidencial de Biden el 20 de enero, Trump ha intensificado sus acciones para impedir la tradicional transferencia del poder, destrozando al partido.

A pesar de las acusaciones de Trump de que hubo fraude electoral, las autoridades estatales han insistido en que las elecciones se celebraron sin contratiempos y no hubo pruebas de fraude ni otras irregularidades que pudieran cambiar el resultado. Los estados han certificado sus resultados y los describieron como claros y legítimos. De las más de 50 demandas presentadas por el presidente y sus aliados para impugnar el resultado de los comicios, casi todas fueron desechadas o retiradas. La Corte Suprema federal también ha asestado un par de reveses a Trump.

En una llamada difundida el domingo, puede escucharse a Trump cuando apremia a funcionarios en Georgia a que le “encuentren” más votos.

“Las elecciones 2020 han terminado”, dijo el domingo en un comunicado un grupo bipartidista de 10 senadores, entre ellos los republicanos Susan Collins, de Maine; Lisa Murkowski, de Alaska; Bill Cassidy, de Luisiana, y Mitt Romney, de Utah.

Los senadores escribieron que continuar los intentos para sembrar las dudas en la elección “contraviene la voluntad claramente manifestada del pueblo estadounidense y sólo sirve para socavar la confianza de los estadounidenses en los resultados electorales ya decididos”.

El gobernador de Maryland, el republicano Larry Hogan, dijo: “El plan de miembros del Congreso para rechazar la certificación de la elección presidencial constituye una burla hacia nuestro sistema y quiénes somos como estadounidenses”.

El ex presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo en un comunicado que “la victoria de Biden es totalmente legítima” y los intentos para sembrar la duda en los comicios “golpean los cimientos de nuestra república”.

La representante Liz Cheney, de Wyoming, la tercera republicana en jerarquía en la cámara baja, advirtió en un memorando dirigido a sus colegas que las objeciones a los resultados del Colegio Electoral “sientan un precedente excepcionalmente peligroso”.

Otros prominentes ex funcionarios también censuraron las actuales críticas contra los resultados electorales.

En un artículo de opinión en The Washington Post, los 10 ex secretario de defensa vivientes, la mitad de los cuales estuvo al servicio de mandatarios republicanos, exhortaron a las autoridades del Pentágono a que efectúen la transición hacia el nuevo gobierno de manera “total, cooperativa y transparente”.

También señalaron que las acciones para implicar a las fuerzas armadas de Estados Unidos en la solución de las disputas electorales “podría meternos en un territorio peligroso, ilegal e inconstitucional”.

El 70 por ciento de los votantes republicanos rechaza que las presidenciales fueran “libres y justas”

Según una encuesta realizada por el diario ‘Politico’, el 70 por ciento de los republicanos considera ahora que las elecciones “no han sido libres ni justas”. Esto supone un fuerte aumento desde el 35 por ciento de votantes del Partido Republicano, que ya desconfiaba del sistema antes de los comicios.

Sin embargo, los votantes demócratas han expresado una mayor confianza en el sistema después de que la mayoría de proyecciones dieran la victoria a Biden durante el fin de semana.

El 90 por ciento de ellos aseguran que el proceso electoral cuenta con garantías, un aumento considerable desde el 52 por ciento registrado antes de las elecciones del 3 de noviembre.

Entre los republicanos que consideran que las elecciones no fueron justas, el 78 por ciento estima que el voto por correo llevó a un “fraude electoral”, mientras que un 72 por ciento cree que el voto fue manipulado, tal y como ha llegado a decir el propio Trump.

La mayoría de los que consideran que las elecciones no fueron justas, el 84 por ciento, aseguran que han beneficiado a Biden. La falta de confianza en el sistema electoral ha llevado a los republicanos a mostrarse más escépticos respecto a los resultados de los comicios.

Aunque solo el 18 por ciento de los votantes republicanos decía sentir desconfianza hacia el proceso antes de las presidenciales, ahora se trata de un 64 por ciento. Por el contrario, el 86 por ciento de los demócratas dicen creer la legitimidad de los resultados.

Sin embargo, los republicanos se encuentran divididos sobre la posibilidad de que el resultado acabe variando o no. El 38 por ciento de ellos espera que Trump acabe haciéndose con la victoria, mientras que un 45 por ciento lo ve improbable.

Elecciones EEUU: Trump gana Alaska, con 3 votos electorales

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ganó el estado de Alaska, lo que le dio tres votos en el Colegio Electoral para un total por ahora de 217. Biden tiene por ahora 290 votos electorales.

Su oponente demócrata Joe Biden fue declarado ganador de la elección presidencial el 7 de noviembre al superar el mínimo necesario de 270 votos en el Colegio Electoral. Biden ganó los estados de Pensilvania, Michigan y Wisconsin, donde Trump se impuso en 2016.

The Associated Press todavía no ha declarado un ganador en la contienda presidencial en los estados de Georgia y Carolina del Norte.

El republicano Dan Sullivan ganó una banca de senador por Alaska. La mayoría en la cámara alta quedará resuelta en enero, cuando se realicen los desempates en Georgia.

El partido republicano roza el control del Senado americano

El candidato demócrata al Senado de Estados Unidos por Carolina del Norte, Cal Cunningham, reconoció ayer martes su derrota en los comicios de la semana pasada, con lo que el partido republicano suma un escaño más y roza el control de la Cámara Alta.

Con el 97 por ciento escrutado en Carolina del Norte, Cunningham sumaba 47 por ciento por el 48,7 por ciento de su rival republicano, el senador Thom Tillis, una diferencia de cerca de 100.000 votos que el demócrata ya consideró insalvable.


“Los votantes han hablado y respeto su decisión”, afirmó en un comunicado Cunningham, que sostuvo que “los resultados de esta elección sugieren que persiste una profunda división política en nuestro estado y país”. El escaño de Tillis era uno de los objetivos que los demócratas -que partían con una desventaja de 53 a 47- se habían marcado para retomar el control de la Cámara Alta, algo que las encuestas daban por hecho antes de las elecciones.

Sin embargo, los candidatos republicanos obtuvieron mejores resultados de los esperados y tienen serias posibilidades de mantener ese control que podría ser problemático para el presidente electo, Joe Biden.

Con el de Tillis, los republicanos suman 49 escaños por 48 demócratas y tres todavía en juego: uno es en Alaska, dónde con el 61 por ciento escrutado el actual senador republicano, Dan Sullivan, saca más de 30 puntos a su rival. Los otros dos son de Georgia, que irán a segunda vuelta el 5 de enero al no haber alcanzado ningún candidato el 50 por ciento.

Pese a que Biden aparentemente ha ganado en Georgia por poco más de 10.000 votos, los actuales senadores en ese estado sureño son republicanos y sería una sorpresa que los demócratas lograsen arrebatarlos.

Los republicanos necesitan ganar dos de los tres escaños en juego para mantener el control del Senado, mientras que los demócratas también tendrían suficiente con dos, ya que un eventual empate a 50 lo decidiría la próxima presidenta de la Cámara Alta -en este caso la demócrata Kamala Harris- en su rol de vicepresidenta de Estados Unidos.

Por lo que a la Cámara Baja respecta, los demócratas sí pudieron mantener su control, aunque con la pérdida de varios escaños que tampoco auguraron las encuestas. Con dieciséis escaños aún por asignar, los demócratas suman 218 y los republicanos 201.