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Policía del Capitolio se disculpa por fallas de seguridad

La jefa interina de la Policía del Capitolio se disculpó el martes por no haber estado preparados para lo que se convertiría en una insurrección violenta a pesar de las advertencias de que supremacistas blancos y otros grupos ultraderechistas atacarían al Congreso.

Yogananda Pittman, en un testimonio preparado ante el Congreso, dijo que la Policía del Capitolio “no cumplió sus propios estándares elevados ni los de ustedes”. Mencionó varios errores: no tener suficientes agentes ni provisiones disponibles, no proseguir con la orden de cierre total que ella emitió durante el sitio y no contar con un plan de comunicaciones suficiente para una crisis.

“Sabíamos que grupos milicianos y de supremacistas blancos iban a asistir”, escribió Pittman. “Sabíamos además que algunos de esos participantes tenían intención de traer armas de fuego y otras al mitin. Sabíamos que era muy posible que hubiera violencia y que el Congreso era el blanco”.

Sus admisiones tienen lugar en momentos en que las agencias federales investigan una serie de amenazas contra miembros del Congreso y cuando se acerca la fecha de inicio del segundo juicio político contra Donald Trump. Un funcionario policial dijo a The Associated Press que las autoridades han detectado conversaciones preocupantes sobre matar a legisladores o atacarlos afuera del Capitolio.

Partidarios de Trump arrancaron cercas e irrumpieron por puertas y ventanas en el Capitolio después de un mitin en el que el ahora expresidente les pidió “luchar” y “parar el robo”. Dentro del Congreso, los legisladores certificaban en ese momento la victoria del presidente Joe Biden. Cinco personas murieron, incluido el policía del Capitolio, Brian Sicknick, que fue golpeado en la cabeza con un extintor de incendios. Un sexto fallecimiento, el de otro policía del Capitolio, fue por suicidio.

El día después de los disturbios, el entonces policía del Capitolio, Steven Sund, dijo que su fuerza “tenía un sólido plan establecido para enfrentar esperadas actividades relacionadas con la Primera Enmienda”. Sund renunció poco después, al igual que los sargentos de armas del Senado y la Cámara de Representantes.

Policías que hablaron con la AP han dicho que se vieron superados por los alzados que en muchos casos estaban mejor armados que ellos. Los agentes dijeron no haber recibido plan alguno por adelantado y tampoco de comunicaciones durante los disturbios.

FBI advierte sobre protestas armadas y ataques a capitolios estatales de cara a posesión de Biden

El FBI advirtió sobre protestas armadas que están planeadas para Washington D.C. y 50 capitales del país, antes y durante la posesión del presidente electo Joe Biden, programada para el próximo 20 de enero. En medio de la incertidumbre, el secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, Chad F. Wolf, renunció este lunes, solo nueve días antes del cambio de Gobierno y cuando se esperaba que ayudara a coordinar la seguridad de una toma de posesión presidencial con las mayores amenazas de violencia.

La posesión presidencial del demócrata Joe Biden se encuentra bajo amenazas de seguridad. El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) informó que detectó planes para “atacar todos los 50 capitolios estatales” y la sede del Congreso en Washington D.C. desde el próximo fin de semana y se extenderían hasta el 20 de enero, día de la juramentación del nuevo mandatario.

“Se están preparando protestas armadas en los capitolios de todos los 50 estados del país desde el 16 de enero hasta el 20, así como en el Capitolio (de Washington D.C.) entre el 17 y el 20 de enero”, afirma una circular interna del FBI a la que tuvo acceso la cadena estadounidense ABC.

Las amenazas se dan a conocer cuando Estados Unidos aún trata de superar los peores disturbios en su historia reciente contra la sede del Legislativo. El hecho calificado por las autoridades como una “insurrección”, incitada por el propio presidente saliente, tiene ahora a Donald Trump al borde de un segundo juicio político. Se le acusa de haber alentado los actos de violencia contra el Legislativo, tras negarse a reconocer la victoria que obtuvo el demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre y que ganó por un amplio margen de 306 frente a 232,  de acuerdo con el conteo del Colegio Electoral.

El asalto al Capitolio, que desafió la certificación de la victoria de Biden obligó a la evacuación de los legisladores y dejó cinco personas muertas. Decenas han sido acusados por la violencia, se han abierto casos por terrorismo doméstico y se esperan cientos de arrestos más en las próximas semanas.

“No tengo miedo de prestar juramento afuera”, dijo Biden en referencia al escenario tradicional para la ceremonia de juramento en los terrenos del edificio del Capitolio. Pero también señaló que es de vital importancia que las personas “que participaron en la sedición y amenazaron la vida de las personas, desfiguraron la propiedad pública y causaron grandes daños” rindan cuentas.

El Pentágono también “está al tanto de más amenazas posibles por parte de potenciales terroristas”, según le dijo el secretario del Ejército, Ryan McCarthy, al congresista Jason Crow en una conversación telefónica cuya transcripción fue divulgada por el legislador demócrata.

La posibilidad de un segundo ataque a las esferas del poder estadounidense crece a medida que avanzan las investigaciones sobre el asalto al Capitolio el 6 de enero.

En foros digitales de extrema derecha hubo conversaciones explícitas sobre cómo irrumpir en la sede del congreso, maniatar a los congresistas y qué armas podrían llevar, lo que sugiere que la agresión pudo haber sido mucho peor.

Según las autoridades, los partidarios de la ultraderecha, como el movimiento Boogaloo, planean nuevas acciones que culminen en una denominada “Marcha del Millón de Milicias” el 20 de enero, por lo que las autoridades de la capital estadounidense piden más seguridad.

¿Quién es Q-Shaman, el hombre con cuernos que lideró la irrupción al Capitolio de EEUU?

Fueron segundos, pero la escena se convirtió en símbolo de la violenta insurrección en el Capitolio de simpatizantes del presidente estadounidense, Donald Trump. Q-Shaman, un hombre disfrazado de bisonte, con un gorro con cuernos y sin camiseta presidió momentáneamente el Senado de Estados Unidos, puño en alto, en medio del caos.

Esta rocambolesca secuencia la protagonizó Jake Angeli, un miembro del movimiento de teorías de la conspiración Qanon que se hace llamar “Yellowstone Wolf” en su canal de YouTube, en el que defiende que existe una supuesta red de pornografía infantil y tráfico sexual de menores dirigida por los demócratas, entre otras ideas.

Comparación con Jesús o Gandhi

Pese a que había sido visto en otras concentraciones a favor del mandatario republicano, los días de protesta enfrente del centro de conteo de votos en Maricopa fueron su primera gran aparición pública, en la que captó la atención de grandes medios del país.

En ese contexto, argumentó que su intención era “defender los votos de Trump en Arizona” mediante la “desobediencia civil”, como hicieron otros grandes líderes históricos.

Estamos haciendo frente a la narrativa global de que Biden ganó mediante desobediencia civil, como Gandhi, Jesús, o Martin Luther King hicieron”, dijo, con la cara pintada de la bandera de EE.UU.