Tag: TRATAMIENTO

Trump acredita su recuperación a tratamiento experimental

El presidente Donald Trump acreditó el miércoles a un tratamiento experimental el haberlo ayudado a recuperarse de Covid-19 e insinuó que su diagnóstico podría ser una “bendición oculta” en la batalla que libra el país contra la pandemia, a pesar de que no hay forma de que el mandatario o sus médicos sepan si el fármaco tuvo algún efecto.

En un nuevo video que la Casa Blanca publicó el miércoles por la tarde, Trump dijo que su enfermedad permitió conocer mejor un coctel experimental de anticuerpos al que le acreditó la mejoría en su estado de salud. Al parecer consciente de que su tratamiento fue mucho más exhaustivo que el recibido por el estadounidense promedio, el mandatario prometió acelerar el proceso de aprobación para el uso de los medicamentos — y su distribución gratuita — a pesar de que no tiene la autoridad para ordenar eso.

“Quiero que todos reciban el mismo tratamiento que su presidente, porque me siento sumamente bien”, dijo Trump desde la Rosaleda de la Casa Blanca. “Me siento casi perfecto”.

Sin embargo, persisten las dudas sobre su proceso de recuperación y acerca de cuándo podría retomar sus actividades normales, incluyendo actos de campaña, cuando faltan menos de cuatro semanas para las elecciones.

Trump recibió un coctel antiviral experimental fabricado por Regeneron mediante una exención de “uso compasivo”, un reconocimiento al estándar superior de atención médica que recibe por ser el presidente. La seguridad y efectividad del fármaco aún no han quedado demostradas. Y no hay forma de que el mandatario o sus médicos sepan si el medicamento tuvo algún efecto. La mayoría de las personas se recuperan de Covid-19.

No es la primera vez que el presidente promueve un tratamiento no comprobado. Pasó meses diciendo que la hidroxicloroquina — utilizada para combatir la malaria — hacía milagros contra el coronavirus, e incluso la tomó en forma preventiva a pesar de que los expertos han indicado que no es efectiva contra Covid-19.

Investigadores aseguran que el plasma sanguíneo sí es eficaz contra el virus chino

Investigadores de la Clínica Mayo informaron de fuertes indicios de que el plasma sanguíneo de sobrevivientes de COVID-19 ayuda a otros pacientes a recuperarse, pero no dieron una prueba concluyente, y algunos expertos se preguntan si algún día se llegará a tener una respuesta irrefutable.

Más de 64.000 pacientes en Estados Unidos han recibido plasma convaleciente, un procedimiento de un siglo de antigüedad que se utilizó para ayudar a no padecer la gripe y el sarampión antes de que aparecieran las vacunas respectivas. Es un método al que se recurre cuando aparecen nuevas enfermedades, y la historia deja entrever que funciona contra algunas infecciones, pero no todas.

Aún no hay evidencia sólida de que el plasma sirva para combatir el coronavirus y, de ser así, cuál sería la mejor manera de utilizarlo. Sin embargo, información preliminar de 35.000 pacientes de coronavirus atendidos con plasma brinda lo que el principal investigador de la Clínica Mayo, el doctor Michael Joyner, dijo el viernes que son “indicios de eficacia”.

Hubo menos muertes entre las personas que recibieron plasma a más tardar tres días después del diagnóstico, y también entre quienes se les dio plasma con los niveles más altos de anticuerpos que combaten el virus, informaron Joyner y sus colegas.

El problema es que no fue un estudio formal. Los pacientes fueron atendidos de diversas formas en hospitales en todo el país como parte de un programa de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) diseñado para agilizar el acceso a terapias experimentales. Este programa llamado de “acceso ampliado” da seguimiento a los efectos obtenidos en los beneficiarios, pero no puede demostrar que el plasma —y no otros cuidados recibidos— fue la verdadera razón de la mejoría.

Estudios rigurosos en marcha en todo el país están diseñados para obtener esa evidencia, mediante la comparación de pacientes similares escogidos aleatoriamente para suministrarles plasma o una infusión placebo además de la atención ordinaria. Sin embargo, esos estudios han sido difíciles de completar debido a que la presencia del virus aumenta y disminuye en diferentes ciudades. Además, algunos pacientes han solicitado plasma en lugar de aceptar su inclusión en un estudio en el que podrían darles un placebo.

“Durante 102 años hemos estado debatiendo si el plasma convaleciente funciona o no”, dijo la doctora Mila Ortigoza, de la Universidad de Nueva York, en referencia al que se utilizó durante la pandemia de gripe de 1918. Esta vez “realmente necesitamos una prueba irrefutable”.

Ortigoza codirige uno de esos estudios, que esta semana se está ampliando a otros tres estados: Connecticut, Florida y Texas. Su equipo también está trabajando para compartir información con otros ensayos clínicos en otras regiones, con la expectativa de encontrar respuestas más rápidamente.

“Hay preocupación en torno a cuándo habrá una respuesta clara”, señaló el doctor Jeffrey Henderson, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Washington en San Luis.

Expresó confianza en que los ensayos clínicos obtendrán avances sobre este tema, pero señaló que el informe de la Clínica Mayo es congruente con estudios previos más pequeños sobre el plasma y “un ejemplo de cómo hacer las cosas lo mejor que se pueda con la información disponible”.

Cuando el organismo enfrenta un nuevo germen produce proteínas llamadas anticuerpos diseñadas especialmente para combatir esa infección particular. Los anticuerpos se encuentran en el plasma, que es la parte amarillenta y líquida de la sangre. Como la formación de anticuerpos tarda algunas semanas, la esperanza es que la transfusión de anticuerpos de otra persona pueda ayudar a los pacientes a combatir el virus antes de que su sistema inmunológico se active.

Los hallazgos de la Clínica Mayo fueron publicados en línea antes de ser examinados por otros científicos. Muestran que 20% de las personas a las que se les dio plasma con altos niveles de anticuerpos a más tardar tres días después del diagnóstico habían fallecido antes de 30 días, en comparación con 30% de las personas atendidas posteriormente con plasma que tenía menor número de anticuerpos.

La FDA ha estado sopesando cuidadosamente si la evidencia es lo suficientemente buena para permitir el llamado uso de emergencia de plasma convaleciente, medida que dificultaría aún más completar pruebas más rigurosas. La FDA no declaró el viernes sobre el asunto.

Decenas de miles de sobrevivientes de COVID-19 han donado plasma, y los bancos de sangre han exhortado a que otros también lo hagan a fin de enfrentar la demanda, ya que el coronavirus continúa causando estragos en Estados Unidos. Según la AABB, la Asociación Americana de Bancos de Sangre, una cuarte de los hospitales que supervisa semanalmente están informando de esperas de más de 24 horas para obtener el plasma solicitado.

Más allá de si el plasma ayuda en lo general, los científicos quieren saber cuándo debe ser utilizado, si en las personas muy enfermas o en aquellas que acusen las primeras señales de infección. Y cuál es la dosis correcta.

Los sobrevivientes de COVID-19 tienen cantidades variables de anticuerpos, que Ortigoza dijo son difíciles de medir antes de la utilización del plasma donado. La especialista indicó que otra interrogante es cuáles de los muchos tipos de anticuerpos son los mejores para ser utilizados.

Vacuna de Moderna contra el virus chino costará entre 50 y 60 dólares

Moderna Inc planea que el precio de la vacuna que desarrolla contra el coronavirus sea 50 a 60 dólares, una cifra mayor que lo que otros fabricantes de vacunas han acordado cobrar a los gobiernos, informó Financial Times el martes citando fuentes con conocimiento del tema.

El precio se aplicaría a Estados Unidos y otrospaíses de altos ingresos, según el reporte https://on.ft.com/334eV4g

Un portavoz de Moderna dijo que la compañía estaba en conversaciones con los gobiernos sobre el suministro potencial de la vacuna ARNm-1273, pero no dio detalles sobre los precios “dada la naturaleza confidencial de las discusiones y contratos”.

El precio propuesto de Moderna de 50 a 60 dólares por tratamiento, o 25 a 30 dólares por dosis, es más alto que el divulgado por Pfizer Inc y su socio alemán BioNTech en un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, que es de 39 dólares por tratamiento o 19,50 dólares por dosis.

Pfizer, Moderna y Merck & Co han dicho que planeanobtener ganancias de sus vacunas, mientras que algunos fabricantes de medicamentos, incluidos Johnson & Johnson, han anunciado que sus vacunas serán sin fines de lucro.

Japón aprueba el Remdesivir como tratamiento contra el COVID-19

El Gobierno japonés aprobó por vía rápida este 7 de mayo el uso del medicamento antiviral Remdesivir para los pacientes contagiados por el nuevos coronavirus. El fármaco recibió luz verde en Estados Unidos la semana pasada.

Tras mantener una reunión este jueves con un panel de expertos, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón dio su visto bueno al uso del Remdesivir. El medicamento, patentado por la farmacéutica estadounidense Gilead Sciences Inc., se convierte así en el primero en obtener el permiso necesario de las autoridades niponas como tratamiento para pacientes infectados.

“Hasta ahora no ha habido ninguna medicina contra el coronavirus disponible aquí, así que es un paso significativo para nosotros aprobar esta droga”, dijo en una rueda de prensa un funcionario del Ministerio de Salud japonés y agregó que el Remdesivir se dará a pacientes con síntomas severos de Covid-19.

Sin otros tratamientos aprobados para el coronavirus, el interés en el medicamento está creciendo en todo el mundo. Administrado por infusión intravenosa, fue autorizado la semana pasada por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos, FDA, para su uso de emergencia.

Gilead dice que la droga ha mejorado los resultados para las personas que sufren la enfermedad respiratoria y ha proporcionado datos que sugieren que funciona mejor cuando se administra en las primeras etapas de la infección.

Un ensayo realizado por los Institutos de Salud de EE.UU. (NIH) mostró que el fármaco redujo las estancias hospitalarias en un 31% en comparación con un tratamiento de placebo, aunque no mejoró significativamente la supervivencia.

En un intento de frenar la propagación del coronavirus, el pasado 4 de mayo el primer ministro japonés, Shinzo Abe, extendió el estado de emergencia por un mes hasta finales de mayo. Aunque el país asiático tiene poco más de 16.000 infecciones y menos de 800 muertes, el aumento constante de los casos ha ejercido presión sobre las instalaciones médicas en algunas partes del país, y un medicamento que ayude a los pacientes a recuperarse más rápidamente podría contribuir a liberar camas de hospital.

Japón aún no sabe cuándo recibirá sus primeras dosis de Remdesivir o cuántas recibirá, dijo el funcionario del Ministerio de Salud. Gilead, por su parte, dijo esta semana que estaba en conversaciones con varias compañías, incluyendo fabricantes de medicamentos genéricos en India y Pakistán, para producir Remdesivir en grandes cantidades.

¿Cómo funciona el Remdesivir?

El medicamento, que anteriormente fracasó como tratamiento para el ébola, está diseñado para desactivar la capacidad de algunos virus de hacer copias de sí mismos dentro de las células infectadas.

Pertenece a una clase de medicamento que ataca directamente a los virus. Es lo que se llama un “análogo de nucleótidos” que imita la adenosina, uno de los cuatro componentes básicos del ARN y el ADN.

El Remdesivir se incorpora sigilosamente al genoma del virus en lugar de la adenosina, lo que provoca un cortocircuito en su proceso de reproducción.

Si bien el fármaco redujo las estancias hospitalarias, no es una cura milagrosa. “Aunque los resultados fueron claramente positivos, desde un punto de vista estadísticamente significativo fueron modestos”, dijo el pasado 30 de abril Anthony Fauci, científico responsable del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU.

EEUU compró 29 millones de píldoras de la Hidroxicloroquina para tratar el COVID-19

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó este domingo por la noche que, espera que el comportamiento del COVID-19 muestre una “estabilización” en algunos de los puntos críticos de la nación en los próximos días y reveló que su administración compró 29 millones de píldoras de la Hidroxicloroquina.

Durante la sesión informativa diaria del grupo de trabajo sobre coronavirus en la Casa Blanca, el presidente también dijo que EE.UU. aún no esta cerca de tener una vacuna contra el COVID-19.

Nueva York, el estado más afectado, informó el domingo que, por primera vez en una semana, las muertes habían disminuido ligeramente desde el día anterior, pero aún había casi 600 nuevas muertes y más de 7.300 nuevos casos.

“Tenemos muchas esperanzas de que, durante la próxima semana, aunque veremos un número creciente de casos de personas que pierdan la vida por esta enfermedad. También esperamos una estabilización de los casos en estas grandes áreas metropolitanas donde comenzó hace varias semanas el brote”, afirmó el mandatario.

Prueba

El mandatario además reveló que su administración ha comprado 29 millones de píldoras de la Hidroxicloroquina. “¿No hay nada que perder?”, aseveró Trump sobre la substancia antimalárica que ha sido usada por otros países como tratamiento para el coronavirus.

Trump justificó la compra en el “sentido común” y entiende que hay “fuertes indicios” de que el medicamento es efectivo.

“No tenemos tiempo para pasarnos cinco años investigando, la gente se está muriendo así que, si la hidroxicloroquina funciona, es excelente. Conocemos que es efectivo para la malaria, para el lupus, y sabemos que no mata a la gente, no tenemos nada que perder. Hay buenos indicios, hay que darle una oportunidad”, declaró Trump.

El presidente afirmó que lo único que busca es “salvar vidas” y por eso ordenó la compra de esa “enorme cantidad” para distribuirla en todo el país. “podría no funcionar, pero quizás sí y salve muchas vidas”, insistió.

Los expertos médicos de la Casa Blanca han pronosticado que entre 100,000 y 240,000 estadounidenses podrían morir en la pandemia, incluso si se siguen las órdenes de quedarse en casa.

Fuente: Voz de América

EEUU dice que los pacientes con coronavirus sin seguro médico estarán cubiertos

Las decenas de millones de estadounidenses que no tienen seguro médico estarán cubiertos por el gobierno si se enferman de coronavirus, afirmó ayer viernes el secretario de Salud.

Alex Azar dijo a los periodistas que la llamada ley CARES, un paquete de estímulo para enfrentar el coronavirus aprobado por el Congreso, incluye 100.000 millones de dólares para proveedores de atención médica que “tendrán prohibido facturar a los no asegurados el costo de su atención”.

En cambio, los hospitales y los profesionales de la salud recibirán el reembolso de las tarifas de Medicare, un programa de seguro estatal para personas mayores.

Azar agregó que las personas que recientemente quedaron desempleadas y, por lo tanto perdieron su seguro, serán elegibles en un periodo de inscripción especial para recibir atención médica bajo el Affordable Care Act, aprobado por el expresidente Barack Obama.

El presidente Donald Trump ha pasado la mayor parte de su mandato tratando de deshacer esa ley conocida como Obamacare, por la cual una gran parte de la población no asegurada anteriormente podía obtener cobertura.

Las últimas cifras oficiales mostraron que había 27,5 millones de personas sin seguro médico, pero el número actual es probablemente mucho mayor después de que casi 10 millones de personas presentaron solicitudes de desempleo en las últimas dos semanas.

A diferencia de otros países ricos, Estados Unidos vincula la atención médica de los ciudadanos con sus empleadores.

Aunque el seguro estatal, llamado Medicaid, existe para las personas en situación de pobreza, muchas personas cuyos trabajos no ofrecen cobertura no califican porque sus ingresos están por encima del umbral, a pesar de que no pueden permitirse comprar un seguro en el mercado abierto.

La administración Trump ha agregado numerosas barreras adicionales para calificar para Medicaid y, como resultado, la población sin seguro ha crecido en varios millones después de caer a mínimos históricos justo después de la era Obama.

Los expertos en salud pública han advertido repetidamente que los no asegurados pueden ser reacios a buscar tratamiento, exponiéndose a un mayor riesgo y alimentando la propagación de la enfermedad.