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Sepa cómo afecta el virus chino al corazón

unque se conoce como virus respiratorio, los médicos creen que el coronavirus puede infectar directamente los músculos del corazón y causar otros problemas que deriven en daños cardíacos.

En algunos pacientes, a medida que el virus merma la función pulmonar, puede privar al corazón del flujo adecuado de oxígeno. A veces, puede provocar una reacción inflamatoria abrumadora que pone a prueba al corazón mientras el cuerpo trata de combatir la infección.

El virus puede invadir también los vasos sanguíneos o causar inflación en su interior, generando coágulos de sangre que pueden causar infartos.

En muchos pacientes de coronavirus se han encontrado coágulos por todo el cuerpo. Esto ha llevado a algunos doctores a probar con anticoagulantes, aunque no hay consenso sobre este tratamiento.

Sean Pinney, médico de la Universidad de Chicago, sostiene que la gente con enfermedades cardíacas tiene un mayor riesgo de sufrir problemas de corazón relacionados con el virus. Pero también se han hallado complicaciones coronarias en pacientes con COVID-19 y sin patologías previas conocidas.

Una revisión publicada recientemente en la revista del Colegio Estadounidense de Cardiología señala que se encontraron evidencias de problemas cardíacos en al menos el 25 por ciento de los pacientes de coronavirus hospitalizados.

En algunos centros, la tasa es del 30 por ciento o mayor. Y algunos estudios han hallado niveles elevados de enzimas y otros signos que sugieren daños coronarios incluso en pacientes con casos leves de COVID-19. Por el momento se desconoce si estos problemas son permanentes.

Un pequeño estudio encontró evidencia de la presencia del virus en el corazón de enfermos de COVID-19 que murieron por neumonía.

Otro, que empleó imágenes del corazón, detectó inflamación del músculo cardíaco en cuatro atletas universitarios que pasaron casos leves del virus. No había imágenes de antes de que los deportistas enfermaran, por lo que no hay forma de saber si tenían problemas coronarios preexistentes.

El doctor Tom Maddox, miembro de la junta del Colegio Estadounidense de Cardiología, dijo que no está claro si el virus puede hacer que un corazón normal se vuelva disfuncional.

“Todavía hay muchas cosas que no sabemos”, apuntó Maddox.

Fauci afirma que un acto en la Casa Blanca fue un “evento de super propagación” del Coronavirus

Estaba prevista como una tarde para ser historia en la presidencia de Donald Trump y aparentemente terminó con al menos 34 personas, incluidos el presidente y la primera dama de Estados Unidos, enfermos de coronavirus.

Hace un par de semanas, la Casa Blanca se engalanó para la nominación de la jueza Amy Coney Barrett como magistrada a la Corte Suprema, la tercera persona nominada por el mandatario para el máximo tribunal de EE.UU.

Pocos días después, Trump, su esposa Melania y otros varios funcionarios de la Casa Blanca y asistentes al evento dieron positivo a covid-19.

Según afirmó ayer viernes el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., “no hay dudas” de que lo que ocurrió la Casa Blanca fue un “evento de superpropagación” (cuando una persona enferma contagia a otra numerosa cantidad de individuos que estaban en el mismo lugar o cuando de una reunión se derivan diversos casos positivos).

Los datos hablan por sí mismos“, dijo Fauci a CBS News, en referencia a los más de 30 casos asociados a la reunión en la Casa Blanca.

Varios estudios médicos han sugerido que estos eventos de superprogación han sido una de las principales formas de propagación del covid-19.

Las declaraciones del experto tuvieron lugar poco después de que Trump asegurara que ya se ha recuperado de la infección y que sus médicos lo autorizaron para realizar eventos públicos.

Este viernes, medios de EE.UU. informaron que el mandatario realizará un nuevo evento en la Casa Blanca con cientos de seguidores el sábado y planea viajar el lunes a Florida, uno de los estados decisivos en las elecciones.

Los críticos del mandatario aseguran que la Casa Blanca ha evitado responder preguntas específicas sobre la salud de Trump, por ejemplo, cuándo fue la última vez que dio negativo a un examen de coronavirus.

De acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. una persona enferma con covid-19 puede trasmitir el virus entre una semana y 10 días después de presentarse los primeros síntomas.

En algunos casos más críticos, el virus puede trasmitirse hasta 20 días después.

Las declaraciones de Fauci

Durante la entrevista este viernes, el corresponsal de CBS News Radio en la Casa Blanca, Steven Portnoy, preguntó a Fauci sobre la renuencia de la Casa Blanca a insistir en el uso de máscaras y el distanciamiento social como precauciones contra el virus y, en su lugar, confiar en las pruebas regulares.

Tuvimos un evento de superpropagación en la Casa Blanca y fue en una situación en la que las personas estaban apiñadas y no usaban máscaras”.

Fauci también recordó que los expertos en salud han estado recomendando el uso de mascarillas durante los últimos seis meses, aunque la medida no ha encontrado suficiente eco dentro del gobierno de Trump.

El experto cuestionó las aseveraciones del mandatario sobre una potencial “cura” del coronavirus, una palabra que Trump ha utilizado en referencia a los tratamientos experimentales que recibió durante su estadía de tres días en el hospital.

Varios expertos y medios de EE.UU. habían sugerido con anterioridad que la nominación de Barrett a la Corte Suprema el sábado 26 de septiembre había sido el origen del brote que volvió a la Casa Blanca un foco de coronavirus.

Las grandes reuniones todavía están prohibidas en la capital de la nación debido al covid-19, pero las propiedades federales como la Casa Blanca están exentas.

De acuerdo con datos de medios de EE.UU. al menos 34 personas que estuvieron en el evento han dado positivo al virus, aunque no está claro cuántas fueron expuestas o quiénes se pudieron haber contagiado allí.

París en “alerta máxima”: cierran los bares por rebrotes

El primer café de la mañana y la última copa de vino de la noche: los bares de París son centros de vida social. A partir de hoy martes, sin embargo, tendrán que cerrar durante 14 días para contener una nueva ola de infecciones por coronavirus. La capital francesa ha declarado el más alto nivel de alerta e intenta, con restricciones parciales a la vida pública, evitar otro bloqueo total.

Freno de emergencia

El prefecto de policía de París calificó las nuevas reglas como una “maniobra de frenado” ante una epidemia que se está extendiendo demasiado rápido. Como resultado, una serie de nuevas restricciones entrarán en vigor este martes. Los cierres de los bares serán, probablemente, las más notables para la mayoría de los parisinos. La asociación de hostelería ya está preocupada por su supervivencia a largo plazo: la jornada reducida, que el gobierno ha extendido ahora hasta fin de año, no puede absorberlo todo y seguramente se perderán empleos.

Los bares cierran por al menos dos semanas.

También estará prohibida la venta de alcohol y la música en lugares públicos después de las diez de la noche. Así como las fiestas de estudiantes y las reuniones de más de diez personas en público. Se permiten bodas en iglesias y oficinas de registro con hasta 30 personas, pero la celebración posterior, por ejemplo, en un restaurante, no. Los pabellones deportivos, piscinas y gimnasios permanecen cerrados, excepto para las escuelas.

Las universidades deben limitar el acceso de los estudiantes al 50 por ciento de su capacidad, lo que significa que las grandes salas de conferencias solo pueden estar ocupadas a la mitad. Restricciones similares se aplican a las instalaciones deportivas al aire libre y a los centros comerciales: allí, solo se permitirá un visitante en un área de cuatro metros cuadrados, lo que significa que los inspectores volverán a las entradas que restringen el acceso.

El transporte público seguirá funcionando en el área metropolitana de París, pero el ministro de Trabajo ha pedido a toda Francia trabajar desde casa tanto como sea posible, especialmente en las zonas rojas del país.

Restaurantes, aún abiertos

Por ahora, los restaurantes quedan excluidos del nuevo cierre parcial de la vida pública. Aunque deberán registrar los nombres y las direcciones de sus visitantes, para facilitar el seguimiento de las cadenas de infección. Solo seis personas pueden sentarse en una mesa y las que no estén comiendo deben usar una máscara. Veremos qué tan bien funciona esto con los franceses, en especial entre quienes aparecen cada vez más individualistas, rebeldes frente a estas reglas motivadas por el coronavirus.

Los restaurantes seguirán abiertos, por ahora.

La regulación especial para la gastronomía se considera parte de un compromiso, pues un segundo cierre de los restaurantes a finales de septiembre provocó protestas y desobediencia civil en ciudades como Marsella. Y, por cierto, esta ciudad pretende ahora romper con las regulaciones que llegan centralmente de París y establecer su propia autoridad para combatir la pandemia.

Las nuevas restricciones deberán comprobarse en dos semanas, para ajustarlas según el aumento de las infecciones. La esperanza es que estas medidas parciales eviten cierres más drásticos. La paralización total de la economía francesa provocó ya, esta primavera, una caída de la producción económica de casi el 14 por ciento.

Recientemente, casi se habían recuperado los valores anteriores a la crisis del COVID-19 y había esperanzas de una recuperación significativa. Así que el miedo a un segundo encierro es aún mayor ahora. Cuantas más partes de la economía tengan que ser nuevamente paralizadas, más duradero será el daño, temen los economistas.

Miedo a un segundo confinamiento

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, espera, a pesar de las nuevas restricciones, que “la vida en la ciudad pueda continuar, económica, cultural y socialmente”. Los teatros, cines y museos permanecen abiertos, aunque con un número limitado de visitantes. Sin embargo, la capital ya está sufriendo masivamente la crisis del coronavirus, dice Hidalgo: “La situación económica se ha deteriorado mucho, porque somos una ciudad que depende de los visitantes internacionales”.

París registró este verano 16 millones de turistas menos de lo usual. Los barcos de excursión por el Sena apenas tenían demanda. Los famosos grandes almacenes y boutiques de lujo permanecían vacíos. La capital ha perdido alrededor de 7 mil millones de euros en ingresos. A nivel nacional, suman hasta 40 mil millones de euros menos en las arcas, debido al colapso del turismo.

Las nuevas restricciones han sido provocadas ahora por un rápido aumento en el número de infecciones en el área metropolitana de París, donde las cifras superaron ya los 250 casos por cada 100.000 habitantes. Actualmente, el 36 por ciento de las camas de cuidados intensivos en los hospitales están ocupadas.

“Tenemos 3.500 casos nuevos en el área metropolitana de París todos los días”, y hay 203 fuentes de infección conocidas, por ejemplo, en empresas o residencias de ancianos, dijo Aurélien Rousseau, jefe de la autoridad sanitaria local, en rueda de prensa con el alcalde y el jefe de Policía.

Francia intenta evitar mayores pérdidas económicas.

Falta personal sanitario

Aunque ahora hay suficientes ventiladores, ropa protectora y medicamentos para luchar contra una segunda ola de infección, falta personal: “La presión sobre el personal médico es muy alta”, explicó Rousseau. En las próximas dos semanas, se verá si las unidades de cuidados intensivos llegarán a ocuparse nuevamente al 50 por ciento. Los números están aumentando continuamente, advirtió.

Además, hay otra vez alarma en los hogares de ancianos de la región, donde uno de cada seis reporta nuevos casos de coronavirus. Sin embargo, no se reintroducirá la draconiana prohibición de visitantes de la primavera. Los administradores de viviendas y las familias protestaron contra esto y se quejaron de la soledad de los residentes de las casas. Ahora, al menos dos miembros de la familia deben ser admitidos tras registrarse.

Al igual que otros países de Europa, Francia está tratando de encontrar un equilibrio entre un aumento peligroso de las infecciones, combinado con la sobrecarga del sistema de salud, y la contención del daño económico. En primavera, París emitió reglas extremadamente rígidas e incapacitó en gran medida a sus ciudadanos. Ahora, está por verse cuánta disposición a cooperar con las autoridades aún tienen los franceses y si el medio frenazo de la vida pública que comienza este martes es suficiente para contener la pandemia.

Alemania: Temen que haya 20.000 infecciones diarias del Coronavirus en navidad

La canciller federal de Alemania, Angela Merkel, se ha mostrado muy preocupada por el actual desarrollo de la epidemia de coronavirus en Alemania y expresado su temor a que las cifras se disparen en los próximos meses como sucede actualmente en Francia o España. Si no se combaten eficazmente los focos locales «tendremos en Navidades 19.200 infecciones diarias», advirtió Merkel.

Es necesario evitar a toda costa que el número de contagios aumente en las próximas semanas «de forma exponencial», añadió la canciller, que puso además en duda la voluntad del gobierno regional de la ciudad estado de Berlín de tomar medidas drásticas si el número de infecciones en la capital alemana sigue incrementándose como hasta ahora. «En Berlín tiene que pasar algo», afirmó tajantemente la jefa del gobierno germano, preocupada por la posibilidad de que los contagios alcancen los niveles que se registran en Madrid o París.

El céntrico distrito de Berlín-Mitte es, junto a otras tres circunscripciones en Alemania, el único lugar en el que la tasa de infección supera actualmente los 50 casos por cada 100.000 habitantes, según el registro del Instituto Robert Koch (RKI), responsable de coordinar las medidas nacionales contra la epidemia.

El instituto de virología atribuye el fuerte incremento a gente joven, viajeros internacionales y los participantes en fiestas, que se contagian entre sí y propagan el virus en sus hogares y familias. Otros distritos de la capital alemana como Neukölln, Tempelhof-Schöneberg, Friedrichshain-Kreuzberg o Charlottenburg-Wilmersdorf se acercan peligrosamente al límite con el que el RKI marca las regiones de riesgo.

En Alemania se registraron hoy 1.192 nuevos casos certificados de coronavirus, aunque la cifra es imprecisa, ya que el fin de semana se contabilizan los contagios de manera deficiente. El sábado fueron 2.507 los nuevos casos contabilizados, la cifra más elevada desde finales de abril pasado.

Merkel subrayó además la necesidad de sentar prioridades ante la pandemia. «Mantener la economía en funcionamiento y los colegios y guarderías abiertos. El fútbol es completamente secundario», dijo la política conservadora alemana en referencia al empeño de los equipos de la Bundesliga en permitir de nuevo el acceso de público a sus tribunas, aunque sea en número reducido.

La canciller señaló como problemáticos focos de propagación de la enfermedad las fiestas privadas, las visitas a los locales gastronómicos y las ceremonias religiosas. Es el caso del brote registrado en una fiesta familiar en la localidad germano occidental de Bielefeld que ha obligado a poner en cuarentena domiciliaria a 1.700 personas y al cierre de diez colegios. Un total de 36 personas que participaron en una fiesta privada celebrada en esa localidad han dado positivo hasta ahora de coronavirus. Tras rastrear a sus personas de contacto las autoridades dictaron la orden de cuarentena para ese casi millar de afectados.

Estados Unidos se acerca a las 200.000 muertes por COVID-19

La cantidad de personas que han muerto por COVID-19 en Estados Unidos es de casi 200,000, una cifra que probablemente supere el país a princpios de semana,

Según el rastreador de coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, 199,255 personas en Estados Unidos han muerto a causa del virus, lo que hace que el número de muertes del país sea el más alto del mundo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron un número similar de muertes hasta el sábado por la tarde, 198,099, con 983 agregadas desde el viernes.

El número promedio de muertes por día en Estados Unidos se ha mantenido cerca de las 1,000 durante varias semanas, lo que hace que el país supere las 200,000 muertes este fin de semana.

El número total de casos confirmados en Estados Unidos también es el más alto del mundo: 6.7 millones de personas han contraído el nuevo coronavirus desde que se informó el primer caso en el país en febrero.

En marzo, la Dra. Deborah Birx, coordinadora de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, dijo en una entrevista en NBC que en el mejor de los casos, con “el 100 por ciento de los estadounidenses haciendo precisamente lo que se requiere”, resultaría en 100,000 a 200,000 muertes.

El recuento diario de nuevas infecciones ha bajado desde mediados de julio, cuando se informaron más de 75,000 casos en un solo día, pero esta semana se registró un aumento de casos en el suroeste y el medio oeste, impulsado por la reapertura de escuelas y campus universitarios, y a los expertos en salud les preocupa que un mitin de motocicletas en Missouri pueda llevar a un aumento en casos similares a los rastreados en un mitin en Sturgis, en Dakota del Sur, el mes pasado.

Estados Unidos: sugieren liberar a ciertos inmigrantes infectados con el virus chino

Un especialista externo que inspeccionó un centro de detención para inmigrantes en Virginia en el que se registró un fuerte brote de coronavirus, recomendó la liberación de detenidos que corran mayor riesgo de enfermar gravemente después de encontrar deficiencias en las revisiones médicas del lugar.

La jueza federal Leonie Brinkema ordenó la inspección el mes pasado después de que varios detenidos interpusieran una demanda con ayuda de grupos activistas. Brinkema responsabilizó al complejo de detención en Farmville por un brote que afectó a más del 90% de los casi 300 detenidos, incluida una persona de 72 años que falleció. Funcionarios del gobierno intentaron infructuosamente bloquear la inspección.

El experto, Homer Venters, inspeccionó el centro el mes pasado y presentó un informe que se difundió el viernes en el que señala que el lugar realiza una revisión deficiente a los detenidos en busca de síntomas de COVID-19. Recomendó que se libere a las personas que tengan mayor riesgo por la enfermedad.

El informe menciona “deficiencias múltiples y sistémicas” en los servicios de salud del complejo y concluye que estar detenido ahí “representa un peligro importante de salud para los pacientes de alto riesgo”.

El informe de un especialista contratado por el centro de detención arrojó distintas conclusiones. El experto William Reese dijo que el mayor problema que encontró fue que los detenidos se rehusaban utilizar mascarilla. Considerando su “falta de cooperación… es notable que la instalación no haya registrado nuevas pruebas positivas entre los detenidos en casi un mes”, escribió Reese.

En su reporte, Venters escribió que los detenidos ignoraron las recomendaciones del personal de usar mascarillas porque culparon a la instalación de que enfermaran en primer lugar. Los detenidos también le dijeron a Venters que consideraban innecesarias las mascarillas ya que casi todos en el lugar ya habían contraído el virus.

Venters encontró deficiencias en numerosos procedimientos en el centro. En particular, señaló que las labores de la instalación para detectar síntomas de COVID-19 entre los detenidos fueron insuficientes, ya que la gran mayoría de los internos dijo que nunca se les preguntó si tenían algún malestar durante la revisión diaria de temperatura.

Como resultado, dijo Venters, es dudosa la aseveración del centro de que ningún detenido ha experimentado síntomas de COVID-19 desde julio.

También escribió que los internos que reportaban malestares a menudo tuvieron que aguardar varios días antes de ser evaluados por el personal médico, a pesar de las afirmaciones del centro de que todas las personas recluidas en el lugar son revisadas en menos de 24 horas a partir del momento en el que dan aviso.

“El ICE y la instalación causaron el brote por aceptar las transferencias de numerosas personas procedentes de lugares con casos activos de COVID-19, y no están considerando con seriedad el riesgo para la gente bajo su cuidado”, dijo Sirine Shebya, abogada del Proyecto Nacional de Inmigración del Gremio Nacional de Abogados, que representa a los demandantes. “Esto plantea preocupaciones importantes sobre los riesgos de salud actuales que enfrentan las personas detenidas en la instalación”.

En una audiencia previa, Brinkema criticó lo que describió como un “circo burocrático” por causar el brote, señalando que el centro infringió sus propios procedimientos al aceptar 74 transferencias desde instalaciones en estados de alto contagio como Florida y Arizona sin aplicar procedimientos de cuarentena.

Una portavoz del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (o ICE por sus siglas en inglés) declinó hacer declaraciones sobre el informe, señalando que el proceso judicial permanece abierto.

El Corona virus ataca a México: llega a 560.164 casos y contabiliza 60.480

Los contagios de la COVID-19 en México llegaron ayer domingo los 560.164 casos y las muertes a 60.480 al añadirse los 3.948 contagios y 264 decesos que se reportaron en las últimas 24 horas a la Secretaría de Salud.

Los fallecimientos acumulados presentaron un crecimiento porcentual del 0,43 % y los casos confirmados aumentaron un 0,70 % en comparación con los 60.254 decesos y 556.216 infecciones del reporte del día anterior.

Al presentar el reporte técnico en el Palacio Nacional de la capital mexicana, el director de Epidemiología, José Luis Alomía, confirmó que el número de pruebas de coronavirus que se han realizado en el país es de 1.259.779 desde que comenzó la pandemia.

El índice de casos positivos se ha colocado en el 43 % en tanto que 618.779, equivalentes al 49 %, arrojaron un resultado negativo y otros 80.198 son casos sospechosos que están en espera del informe del laboratorio a sus pruebas.

Alomía afirmó que si a los casos confirmados se le suma un porcentaje de los sospechosos que saldrán positivos, se puede calcular un estimado de 595.144 contagios de la COVID-19, de la misma manera se llega a la cifra de 62.241 decesos estimados.

Un 7 % de los casos estimados, lo que representan 41.563, serían pacientes con la infección activa debido a que sus síntomas los habrían desarrollado en los catorce días últimos.

El titular de Epidemiología indicó que en el país se dispone al día de hoy de 30.608 camas para pacientes aquejados por infecciones respiratorios agudas o por COVID-19, de las cuales están ocupadas 11.135, el 36 %.

Los estados con los mayores niveles de ocupación de camas generales, todos por arriba del 60 %, son Nayarit con el 67 % y Nuevo León, que reportó el 64 % de camas generales ocupadas.

La red hospitalaria tiene actualmente 10.466 camas equipadas con ventilador que atienden a los pacientes de mayor gravedad, de las que 7.202 están ahora disponibles y otras 3.264 se encuentran ocupadas, dijo Alomía.

Colima con el 61 % y Nuevo León con el 57 % son los estados que reportaron la mayor ocupación de camas con ventilador, ambos por encima de la media nacional del 31 %, confirmó Alomía.

Puerto Rico impone medidas más escritas por repunte de virus

La gobernadora Wanda Vázquez anunció ayer miércoles que restringirá diversas actividades en Puerto Rico todos los domingos durante 24 horas para combatir un aumento en las infecciones de coronavirus.

Los gimnasios, teatros y bares permanecerán cerrados y únicamente los restaurantes con zonas al aire libre tendrán permitido recibir clientes, pero al 25% de su capacidad. Los establecimientos infractores serán clausurados durante un mes, señaló Vázquez.

Además, sólo se permitirá el ingreso a las playas a personas que hagan ejercicio como corredores y surfistas, y los negocios, centros comerciales y bancos podrán funcionar al 25% de su capacidad.

Las nuevas medidas entrarán en vigor el sábado y estarán vigentes hasta el 11 de septiembre. El uso de mascarillas seguirá siendo obligatorio.

“Tenemos que ajustarnos a vivir con una nueva realidad”, declaró Vázquez, y dijo que el incremento en los casos se debe a gente descuidada.

La gobernadora indicó también que aún está por verse si las clases presenciales en las escuelas públicas comenzarán a mediados de septiembre conforme a lo programado.

“Nos avecinamos a un otoño terrible”, apuntó.

Un toque de queda de las 10 p.m. a las 5 a.m. continúa vigente de lunes a sábado, y los domingos sólo podrán salir de casa las personas que vayan a farmacias, tiendas de comestibles, hospitales o citas médicas.

Expertos en salud elogiaron el anuncio, pero muchos dijeron que las nuevas medidas debieron haberse implementado la semana pasada debido a que persiste el aumento en los contagios.

Este territorio estadounidense de 3,2 millones de habitantes ha registrado más de 12.400 casos confirmados de coronavirus y por lo menos 356 muertes, incluida la anunciada el miércoles de una mujer de 19 años. Entre quienes han dado positivo figura Carlos Méndez, presidente de la Cámara de Representantes de la isla.

Una cifra sin precedentes de 644 casos en 24 horas fue reportada el 4 de agosto, dijo a The Associated Press el doctor José Rodríguez Orengo, del Fideicomiso de Salud Pública de Puerto Rico.

“Era un número que jamás habíamos visto”, señaló Rodríguez. “Esta pandemia está en crecimiento”.

Sin embargo, el funcionario subrayó que Puerto Rico todavía no registra cifras preocupantes de personas en unidades de cuidados intensivos o intubadas, lo cual, dijo, refleja el hecho de que 80% de los contagiados tienen menos de 60 años.

Atribuyó el aumento en los contagios a personas provenientes de la parte continental de Estados Unidos que vienen a visitar a parientes y amigos, la falta de un sistema sólido de rastreo de contactos y a una deficiente campaña de difusión.

Investigadores aseguran que el plasma sanguíneo sí es eficaz contra el virus chino

Investigadores de la Clínica Mayo informaron de fuertes indicios de que el plasma sanguíneo de sobrevivientes de COVID-19 ayuda a otros pacientes a recuperarse, pero no dieron una prueba concluyente, y algunos expertos se preguntan si algún día se llegará a tener una respuesta irrefutable.

Más de 64.000 pacientes en Estados Unidos han recibido plasma convaleciente, un procedimiento de un siglo de antigüedad que se utilizó para ayudar a no padecer la gripe y el sarampión antes de que aparecieran las vacunas respectivas. Es un método al que se recurre cuando aparecen nuevas enfermedades, y la historia deja entrever que funciona contra algunas infecciones, pero no todas.

Aún no hay evidencia sólida de que el plasma sirva para combatir el coronavirus y, de ser así, cuál sería la mejor manera de utilizarlo. Sin embargo, información preliminar de 35.000 pacientes de coronavirus atendidos con plasma brinda lo que el principal investigador de la Clínica Mayo, el doctor Michael Joyner, dijo el viernes que son “indicios de eficacia”.

Hubo menos muertes entre las personas que recibieron plasma a más tardar tres días después del diagnóstico, y también entre quienes se les dio plasma con los niveles más altos de anticuerpos que combaten el virus, informaron Joyner y sus colegas.

El problema es que no fue un estudio formal. Los pacientes fueron atendidos de diversas formas en hospitales en todo el país como parte de un programa de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) diseñado para agilizar el acceso a terapias experimentales. Este programa llamado de “acceso ampliado” da seguimiento a los efectos obtenidos en los beneficiarios, pero no puede demostrar que el plasma —y no otros cuidados recibidos— fue la verdadera razón de la mejoría.

Estudios rigurosos en marcha en todo el país están diseñados para obtener esa evidencia, mediante la comparación de pacientes similares escogidos aleatoriamente para suministrarles plasma o una infusión placebo además de la atención ordinaria. Sin embargo, esos estudios han sido difíciles de completar debido a que la presencia del virus aumenta y disminuye en diferentes ciudades. Además, algunos pacientes han solicitado plasma en lugar de aceptar su inclusión en un estudio en el que podrían darles un placebo.

“Durante 102 años hemos estado debatiendo si el plasma convaleciente funciona o no”, dijo la doctora Mila Ortigoza, de la Universidad de Nueva York, en referencia al que se utilizó durante la pandemia de gripe de 1918. Esta vez “realmente necesitamos una prueba irrefutable”.

Ortigoza codirige uno de esos estudios, que esta semana se está ampliando a otros tres estados: Connecticut, Florida y Texas. Su equipo también está trabajando para compartir información con otros ensayos clínicos en otras regiones, con la expectativa de encontrar respuestas más rápidamente.

“Hay preocupación en torno a cuándo habrá una respuesta clara”, señaló el doctor Jeffrey Henderson, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Washington en San Luis.

Expresó confianza en que los ensayos clínicos obtendrán avances sobre este tema, pero señaló que el informe de la Clínica Mayo es congruente con estudios previos más pequeños sobre el plasma y “un ejemplo de cómo hacer las cosas lo mejor que se pueda con la información disponible”.

Cuando el organismo enfrenta un nuevo germen produce proteínas llamadas anticuerpos diseñadas especialmente para combatir esa infección particular. Los anticuerpos se encuentran en el plasma, que es la parte amarillenta y líquida de la sangre. Como la formación de anticuerpos tarda algunas semanas, la esperanza es que la transfusión de anticuerpos de otra persona pueda ayudar a los pacientes a combatir el virus antes de que su sistema inmunológico se active.

Los hallazgos de la Clínica Mayo fueron publicados en línea antes de ser examinados por otros científicos. Muestran que 20% de las personas a las que se les dio plasma con altos niveles de anticuerpos a más tardar tres días después del diagnóstico habían fallecido antes de 30 días, en comparación con 30% de las personas atendidas posteriormente con plasma que tenía menor número de anticuerpos.

La FDA ha estado sopesando cuidadosamente si la evidencia es lo suficientemente buena para permitir el llamado uso de emergencia de plasma convaleciente, medida que dificultaría aún más completar pruebas más rigurosas. La FDA no declaró el viernes sobre el asunto.

Decenas de miles de sobrevivientes de COVID-19 han donado plasma, y los bancos de sangre han exhortado a que otros también lo hagan a fin de enfrentar la demanda, ya que el coronavirus continúa causando estragos en Estados Unidos. Según la AABB, la Asociación Americana de Bancos de Sangre, una cuarte de los hospitales que supervisa semanalmente están informando de esperas de más de 24 horas para obtener el plasma solicitado.

Más allá de si el plasma ayuda en lo general, los científicos quieren saber cuándo debe ser utilizado, si en las personas muy enfermas o en aquellas que acusen las primeras señales de infección. Y cuál es la dosis correcta.

Los sobrevivientes de COVID-19 tienen cantidades variables de anticuerpos, que Ortigoza dijo son difíciles de medir antes de la utilización del plasma donado. La especialista indicó que otra interrogante es cuáles de los muchos tipos de anticuerpos son los mejores para ser utilizados.

Estados Unidos acumula más de 160,000 muertes por el virus chino

Estados Unidos alcanzó el jueves la cifra de 4,882,270 casos confirmados de COVID-19 y la de 160,091 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del viernes) es de 58,462 contagios más que el miércoles y de 2,060 nuevas muertes, la cifra más alta de fallecidos en los últimos tres meses.

A esta cifra se ha llegado después de que la Universidad Johns Hopkins haya añadido más de 1,000 fallecidos en Texas en las últimas 24 horas hasta llegar a los 8,547, un total que difiere del que aporta el estado, que es de 7,803.

California sobrepasó el jueves las 10,000 muertes por coronavirus.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 32,754, más que en Francia o España. Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23,563 personas.

A Nueva York le siguen en número de fallecidos la vecina Nueva Jersey con 15,849, California con más de 10,000, Massachusetts con 8,661 y Texas con 8,547.

Otros estados con más de 7,000 muertes son Illinois, Florida y Pennsylvania.

En cuanto a contagios, California suma 537,410, le sigue Florida con 510,389, tercero es Texas con 482,890, y Nueva York queda cuarto con 418,928.

Científicos aseguran que el Coronavirus sí se transmite por el aire

Un grupo de 239 científicos que representan a 32 países está presuntamente preparando una carta en la que pide a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que revise sus recomendaciones sobre el coronavirus. Según la misiva, la evidencia respalda que la enfermedad se transmite por el aire.

Se espera que los científicos publiquen esta semana una carta abierta con la petición en una revista científica, según publicó este domingo The New York Times. El documento está llamado a ofrecer las pruebas que demuestren que las partículas más pequeñas del coronavirus pueden viajar por el aire a infectar a las personas.

La postura actual de la OMS es que COVID-19, la enfermedad que genera el nuevo coronavirus, se transmite principalmente mediante las gotitas respiratorias que caen al suelo debido a la tos o a los estornudos. La agencia internacional ha sostenido que el virus se transmite mediante el contacto de persona a persona y, en menor medida, a través del contacto indirecto con superficies que rodeen a personas infectadas.

Hay una parte de la comunidad científica que dice que la evidencia muestra que el virus se puede transmitir por el aire y puede infectar a personas que lo respiran, según compartió el Times. Las partículas, defienden, pueden viajar rápidamente después de un estornudo y algunas gotitas respiratorias pueden viajar a lo largo de una habitación, apuntan algunos científicos.

La transmisión por el aire del nuevo coronavirus sería un importante factor a la hora de tratar de poner freno a los contagios y volvería imprescindible cubrirse la cara en los espacios interiores, se mantenga o no el distanciamiento social. Es probable también que los trabajadores de la salud requieran mascarillas N95 que puedan filtrar partículas minúsculas de coronavirus, si se toman medidas atendiendo a las consideraciones de estos científicos.

Benedetta Allegranzi, jefa técnica en control de infecciones de la OMS dijo al Times que todavía falta evidencia sólida sobre las transmisión aérea, aunque reconoce que, “especialmente en los últimos meses”, la han considerado “posible”.

Esta carta aparecerá en un momento en el que partes del mundo -Estados Unidos entre ellas- han visto aumentar los casos de coronavirus y las hosptializaciones de enfermos COVID. La OMS registró este sábado más de 200,000 casos, un nuevo récord mundial de nuevos contagios confirmados en un solo día.