El fiscal general William Barr, uno de los miembros más poderosos y alineados aliados de Trump dijo este martes que “Hasta la fecha no hemos visto fraude a una escala que pudiera haber producido un resultado diferente en la elección”, en una entrevista con Associated Press.

Las palabras de Barr representan un mazazo para Trump, especialmente porque el fiscal general ha sido un aliado fundamental del presidente y el mes pasado llegó a enviar a fiscales de todo el país una polémica directiva instándoles a que investigaran cualquier “acusación sustancial” de irregularidades de voto. Llegan, además, el mismo día en que el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, ha hablado en una comparecencia de prensa de una “nueva Administración”, la primera vez que el poderoso conservador reconoce en público la victoria de Biden.

Falta de pruebas

En su entrevista con AP Barr se ha referido indirectamente a la acusación realizada por Sidney Powell, que fue abogada del equipo de Trump pero de quien la Casa Blanca se ha distanciado en los últimos días y que habló de una trama esperpéntica de robo de votos en la que estaría involucrado incluso Hugo Chávez, el presidente venezolano fallecido en 2013. “Ha habido una acusación que representaría fraude sistémico y es la alegación de que las máquinas se programaron esencialmente para alterar los resultados de las elecciones”, ha dicho Barr. “El Departamento de Seguridad Nacional y el de Justicia lo han investigado y, de momento, no hemos visto nada que lo sustancie”.

La campaña de Trump ha enviado justo tras la publicación de la entrevista con el fiscal general una nota de prensa con declaraciones de Rudy Giuliani y Jenna Ellis, los abogados del presidente, en la que “con todos los respetos” han cuestionado el papel de Justicia y han asegurado que no ha llevado a cabo “nada que se parezca a una investigación”. Aunque un tribunal tras otro ha desestimado por falta de pruebas las demandas presentadas contra los resultados, los abogados del presidente insisten en hablar de testigos y crímenes y problemas con máquinas de voto, aunque ninguna de esas alegaciones han superado el escrutinio de los jueces, y prometen seguir su batalla.