Tormentas de fuego nunca vistas azotan a California

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Hace dos años, los científicos advirtieron que la muerte masiva de árboles en Sierra Nevada podría preparar el escenario para incendios forestales similares a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

El incendio de Creek, que obligó a la dramática evacuación en helicóptero de más de 200 campistas durante el fin de semana del Día del Trabajo en California, puede ser indicio de algo mucho peor por venir en los próximos años.

El Bosque Nacional Sierra, un epicentro de los ataques del escarabajo de la corteza que mató a casi 150 millones de árboles afectados por la sequía durante la última década, está ardiendo. El Servicio Forestal de Estados Unidos estima que los rodales muertos en el incendio de Creek contienen 2.000 toneladas de combustible por acre.

Hasta el sábado, el incendio había carbonizado más de 196.000 acres, destruido 365 estructuras y amenazado 14.000 más en las cercanías de Big Creek, Huntington Lake y Shaver Lake. Los bomberos no esperan contenerlo hasta mediados de octubre.

Para aquellos que han estudiado los potenciales efectos ignífugos de la enorme masacre del escarabajo, el incendio de Creek es un presagio. “No quiero ser alarmista, pero creo que las condiciones están dadas”, afirmó Scott Stephens, profesor de ciencias del fuego de UC Berkeley y autor principal de un artículo de 2018 que planteó el espectro de futuros incendios forestales masivos tan intensos como los bombardeos de Dresden (Alemania) y Tokio. “A medida que esos [árboles] siguen cayendo, su física no cambia. Si hay troncos muertos y caídos… los incendios descritos en la guerra son posibles”.

Uno de los cientos de fuegos enormes que estallaron en esta temporada récord en California, el de Creek, subrayó la urgencia de reducir esa monstruosa carga de combustible.

Muchos expertos afirman que la única forma de hacer eso en el amplio nivel de paisaje necesario, es con fuego de otro tipo. “Todos nosotros en teoría sugeríamos que para intentar reducir este problema de incendios masivos en el futuro, realmente necesitamos comenzar a poner fuego controlado en estos rodales para empezar a reducir esos combustibles más grandes”, indicó el ecólogo investigador del Servicio Forestal Malcolm North, uno de los ocho coautores de Stephens.

Si bien el raleo (cortar la madera muerta y transportarla fuera del sitio) puede desempeñar un papel importante, especialmente cerca de las comunidades de montaña, North señaló que la mayoría de los rodales devastados por escarabajos se encuentran en áreas silvestres o demasiado remotas y empinadas para ser taladas.

Además, los árboles muertos perdieron la mayor parte de su valor comercial y son de poco interés para los aserraderos que quedan en California.

El Bosque Nacional Sierra es muy consciente de su problema ignífugo. Por eso hace un tiempo puso en marcha proyectos de raleo alrededor de las comunidades, realizó quemas controladas en un promedio anual de 2.000 a 4.000 acres y desarrolló planes para ampliarlos hasta 10.000 acres y eventualmente hasta 50.000 por año.

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